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EFE
Lunes, 28 de enero 2008, 01:47
Dos expedicionarios, José Mijares e Hilo Moreno, han sido los primeros españoles y los sextos en el mundo en cruzar el Campo de Hielo Patagónico Norte, de 170 kilómetros de extensión a lo largo de 25 días. Hilo Moreno, que trabaja como guía de montaña en las regiones polares, al sur de Groenlandia, conoció a José Mijares , propietario de un bar de hielo en Noruega y decidieron realizar esta travesía.
En declaraciones a Efe Hilo Moreno explicó: «pensamos en el campo de hielo norte porque tiene una travesía muy jugosa. No había ningún español que la hubiera hecho completa, de norte a sur y son pocas las expediciones que lo han intentado. Este año tan sólo cuatro y de ellas la nuestra es la única que ha logrado el objetivo», señaló.
El campo de hielo patagónico está situado en la Patagonia Chilena; «se compone de varios glaciares y su característica es que es el campo de hielo situado más al norte, así que cuando te acercas ves un bosque frondoso donde hay hasta colibrís», comentó.
Señaló que «a primera vista, los 170 kilómetros no parecen mucho, pero las condiciones meteorológicas son tremendas y el cambio climático hace que se estén abriendo muchas grietas, lo que dificulta más la marcha». Otra dificultad era que no hay mapas buenos sobre la zona y sólo pudieron usar fotografías realizadas mediante satélite para poder orientarse y trazar el recorrido, pero el principal peligro, las grietas, no aparecen en esas fotografías. «Hay grietas desde un metro o metro y medio hasta otras en las que cabe un autobús. No se ven en las fotos y aunque generalmente se ven a simple vista, otras las intuyes y otras están tapadas por un puente de nieve que si está sólido puedes pasar pero si no soporta tu peso se hunde», explicó Hilo. En una ocasión Moreno se cayó en una grieta hasta las axilas. «Íbamos encordados, pero el susto no te lo quita nadie. Lo peor es el estrés, es un problema más mental que físico porque parece que avanzas por un laberinto. Cuando llevas 8 ó 9 horas andando y ves que sólo has recorrido un kilómetro y medio te desesperas». A esos problemas hay que sumar los 70 kilos de peso que arrastraban los dos expedicionarios en un trineo, las continuas tormentas que llegan del Pacífico y se quedan en aquella zona, donde continuamente llueve.
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