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Manuel Gancedo, junto a su madre y su hija durante las pasadas Navidades. / DM
Manuel Gancedo, el pentapléjico cántabro sigue sin poder ver a su hija
TRIBUNALES

Manuel Gancedo, el pentapléjico cántabro sigue sin poder ver a su hija

Su ex mujer ha vuelto a incumplir en febrero el régimen de visitas y ha retrasado la modificación de medidas judiciales al solicitar una prueba psicológica de la menor

C. DE LA P.

Lunes, 10 de marzo 2008, 18:37

A Manuel Gancedo se le está acabando el tiempo y su enfermedad, la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), va consumiendo poco a poco su fortaleza. Pero lo que realmente socava los cimientos del espíritu de lucha del pentapléjico cántabro, de 41 años, es la permanente «obstrucción» de su ex mujer al régimen de visitas establecido por un juez para que disfrute de la presencia de la hija de ambos.

Los incumplimientos del régimen de visitas concedido por los tribunales a Manuel Gancedo han sido continuos. A finales de noviembre del año pasado, el Juzgado número 3 de Colmenar Viejo acordó restablecer inmediatamente el régimen de visitas de la niña de 7 años, cuya madre, residente en la localidad madrileña de Hoyo de Manzanares, no le dejaba viajar a Cantabria. Pero no fue hasta Navidad cuando Manuel pudo estar con la pequeña después de más de año y medio. «Fue una semana maravillosa», dice Manuel en un correo electrónico que escribe con el movimiento de los párpados en un ordenador adaptado.

A primeros de febrero padre e hija se iban a reunir de nuevo en El Astillero, localidad donde vive el pentapléjico, tal y como establece el sistema de visitas acordado por el juez. Pero su ex mujer ha vuelto a incumplir el régimen y, lo que es más grave, ha retrasado el juicio que debió celebrarse el pasado día 18, para adecuar dicho sistema de visitas a las actuales circunstancias de Manuel.

La prueba psicológica solicitada por la madre retrasará el juicio al menos hasta septiembre, ya que el informe se ha retrasado hasta ese mes debido a la saturación de los Juzgados. «Se trata de una sucia estratagema que consiste en pedir una evaluación psicológica de la niña totalmente innecesaria», enfatiza el pentapléjico. Y lo dice no sólo porque es psicólogo clínico, sino porque «la hice ver por un facultativo de la Seguridad Social cuando estuvo aquí en Navidad, y confirmó que Helena estaba bien».

Sin melodramas

Gancedo denunció el incumplimiento de la visita de febrero ante la Guardia Civil y el Juzgado, pero «no pasará nada; todo lo más le ponen una multa de 180 euros». Atado a su enfermedad, Gancedo no quiere melodramas, pero recuerda que menos de un 15 por ciento de los afectados de ELA sobreviven más allá de cinco años después del diagnóstico. «En junio se cumplen estos cinco años y, aunque pienso joder la estadística, no dejo de inquietarme ante la perspectiva de estar otro año sin ver a mi hija», se duele. «Es duro, muy duro, porque no hay nada que se pueda hacer desde el punto de vista legal para agilizar el juicio, mientras que mi ex mujer tiene a su disposición todo un elenco de artimañas para retrasar los juicios. Cuando incumple, no pasa nada, sólo una multa», lamenta.

Magdalena Roji, una madre coraje que está permanentemente al lado de Manuel, comenta que «todo esto es una estratagema para alargar el proceso y que la niña no venga a El Astillero. ¿Pero qué una madre puede hacer algo así?», se pregunta. «Helena ha sido feliz durante el tiempo que ha estado con nosotros. El pasado día 23 cumplió 8 años y ni siquiera hemos podido hablar con ella por teléfono. Esa mujer está obstaculizando todo tipo de relación».

Roji quiere dejar claro que la lucha principal de su hijo es ver a la pequeña porque «no sabe el tiempo de vida que le queda», pero también llevar al ánimo de la sociedad que «también hay jueces maltratados y que cuando un hombre se separa se queda en la calle, sin medios y sin hijos. Cuando una pareja se separa no se tiene por qué separar a los hijos de la otra familia», concluye.

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