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Alberto Sebastián imparte sus conocimientos de narartiva oral. / DANIEL PEDRIZA
«Es importante que las librerías no sean sólo espacios de venta»
I ALBERTO SEBASTIÁN I CUENTACUENTOS

«Es importante que las librerías no sean sólo espacios de venta»

Recientemente ha participado en el Festival de Narración Oral de La Puebla de Alfidén (Zaragoza) y en 'Palabras en la calle' en Alcalá de Henares

MAXI DE LA PEÑA

Jueves, 5 de junio 2008, 14:59

El narrador cántabro Alberto Sebastián (Santander, 1969) participó la semana pasada en el Festival de Narración Oral 'Charrarte', en La Puebla de Alfindén (Zaragoza). Es el segundo festival en el que muestra su trabajo esta primavera tras haber participado también en 'Palabras en la Calle', en Alcalá de Henares, dentro de las actividades programadas con motivo de la Semana Cervantes.

El conocido cuentacuentos y actor ha llevado también sus historias a Marruecos, tras haber colaborado en la Semana Cultural del Colegio Español de Larache.

La sesión de cuentos que narró en la localidad zaragozana llevó por título 'Cuentos del por qué', y está integrada por algunos de los antiguos mitos que dan respuesta a cuestiones que preocupan a la humanidad desde sus orígenes.

Sebastián ha desarrollado una densa trayectoria en campos como la animación a la lectura, y actividades culturales y escénicas. Una de las últimas aportaciones ha sido su interpretación en el montaje de La Machina Teatro, 'La sucursal', obra de Isaac Cuende.

-¿Le gusta el término cuentacuentos?

-No me gusta mucho. Es como si a un cantante le llaman 'cuentacanciones'. Prefiero que me denominen narrador, pero para presentar mis proyectos lo utilizo a mi pesar.

-¿Por qué se relaciona su oficio exclusivamente con los niños?

-Culturalmente se ha reducido al mundo infantil durante el siglo XX por el mercado editorial. Todo el mundo lo asocia a los niños cuando existen cuentos para adultos por su temática, por su ironía, por su estilo literario. Y lo niños hasta los doce años no tienen el aprendizaje del doble sentido de las palabras.

-¿Carecen de ironía?

-Eso es.

-¿Cómo está la situación de la narrativa oral en Cantabria?

-No somos mucha gente porque se trata de una comunidad autónoma pequeña. Anselmo Herrero y yo somos los que nos dedicamos a este oficio con más exclusividad. Hay otros que entran y salen, pero se dedican más a otros trabajos.

-¿Y puede vivir de ello?

-Se vive, aunque no es para tirar cohetes. Como en todas las artes escénicas tienes épocas de mucho trabajo y otras de menor intensidad. Nunca sabes lo que va a pasar el mes que viene. Soy un 'mileurista' artístico.

-Desarrolla una importante trayectoria en la animación a la lectura.

-Es una tarea positiva. Para una editorial como Santillana en la que estuve trabajando tres años, diseñé mis talleres de obras de la literatura universal como 'La Celestina'. No existen fórmulas para incentivar la lectura, porque si las hubiera se invertirían millones. Leer es un placer y es un aprendizaje. Mostrar un libro como 'La isla del tesoro' para niños de 10 a 12 años es un perfecto ejemplo de la lectura placentera y de aventuras.

-¿Se lee más?

-Yo creo que se lee más. Los niños de 7, 8 y 9 años leen bastante. En la prepubertad lo dejan, tal vez por rebeldía. Algunos vuelven, pero son los menos. Los chavales tienen una oferta de ocio más amplia que en generaciones pasadas. Los videojuegos, Internet, que es una herramienta fabulosa. Pero no son enemigos de la lectura, hay tiempo para todo. Es más cómodo leer un libro en soporte de papel que en Internet porque te cansas antes, estás en una postura incómoda y la vista se cansa mucho más. El formato tradicional es un objeto con 500 años de historia y es perfecto para llevarlo a cualquier sitio.

-Durante esta primavera ha participado en dos festivales nacionales de narración oral. ¿Cómo ha sido la experiencia?

-Muy buena, sinceramente. Hace un mes estuve en Alcalá de Henares con motivo de la Semana Cervantes. Participé junto a otros tres narradores de otros puntos de España en dentro del programa 'Palabras en la calle' y estuve en la Plaza de Cisneros, en un centro cultural, en la cárcel y en un bar. Este pasado fin de semana acudí a la Puebla de Alfindén, en Zaragoza. Estábamos invitados narradores con obras publicadas y yo he editado 'Capitán Calabrote'.

-También es actor. Una de sus últimas aportaciones ha sido el montaje de La Machina 'La sucursal'.

-He participado con La Machina en seis montajes, unos para adultos y otros para niños. La experiencia es enriquecedora porque he viajado mucho con ellos. Estás en grupo, a las órdenes de un director y es un trabajo diferente al de cuentacuentos, que vas más a tu 'bola', por libre.

-¿Es reconocido el trabajo de cuentacuentos?

-Poco a poco se va haciendo un hueco a base de trabajo y de profesionales especializados. En países hispanoamericanos es un oficio bastante arraigado. En Colombia los narradores son auténticas estrellas.

-¿Las librerías de Santander se están volcando con la animación a la lectura?

-Sí y no sólo 'Estvdio', que es la pionera de todo esto, también 'Gil' y una nueva como 'Merienda en el tejado', que está en la calle San José. Allí organizan talleres de cuentacuentos. Es importante que las librerías no se sean sólo un espacio de venta, sino que haya actividad cultural.

-¿Interesa el español en Marruecos? Estuvo hace poco en Larache.

-Fue un viaje relámpago, entre el 12 y 14 de marzo. Se había organizado una semana cultural en Larache, un antiguo protectorado español, donde la gente mayor todavía habla nuestro idioma. Acudí a un colegio que tiene suscrito un convenio con el Ministerio de Educación para enseñar el español.

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