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Los participantes en la concentración esperaban que el agresor acudiera a los juzgados, pero no coincidió con ellos. / LUIS PALOMEQUE
San Felices reclama justicia por la muerte del joven Román García
CANTABRIA

San Felices reclama justicia por la muerte del joven Román García

Medio millar de vecinos se concentraron en la plaza de los Juzgados de Torrelavega para pedir que el agresor entre en prisión

NACHO CAVIA

Sábado, 7 de junio 2008, 11:35

Se esperaba que el agresor pasara por el Juzgado de Torrelavega -el juez le obliga a firmar una vez a la semana, para no perderle la pista- y cerca de medio millar de vecinos de San Felices de Buena y municipios limítrofes se concentraron ayer en la plaza que atravesaría para cumplir el mandato judicial. Estaban para hacerse ver y para pedir 'Justicia', una palabra que se leía en la pancarta que portaban los padres y familiares directos del joven Román García Marcano, fallecido recientemente tras recibir un fuerte puñetazo en un local de copas de Cabezón de la Sal.

El joven que le propinó el golpe que acabó por causar su muerte no llegó a entrar en prisión debido a que la Fiscalía no solicitó esta medida cautelar.

La familia de García Marcano explicó que la concentración se había convocado ante lo que entienden como «pasividad de la justicia». «Estamos aquí para que se conozca nuestra disconformidad con la decisión del juez y se detenga al presunto autor del golpe. Así se evitará que pueda volver a pasar lo mismo», dijeron. Daniel García Fernández, tío del fallecido, aseguró que se sienten maltratados por la justicia. «El agresor ha dado motivos más que suficientes para estar en la cárcel», sostiene. El familiar recuerda algunos retazos de la confesión del agresor. «Ha tenido la chulería de decir que no iba ni bebido ni drogado y que le pegó porque le dio la gana». No se conocían de nada, recalca García.

Fue un acto silencioso, que se alargó durante una hora, tiempo en el que se esperó que el presunto agresor acudiera a los Juzgados, lo que no sucedió. Al abandonar el lugar, la familia del fallecido avanzó que «si no se toma ninguna decisión, seguiremos con estas concentraciones».

Entre los presentes estaba, como uno más, el alcalde de San Felices de Buelna -que había puesto a disposición de los vecinos unos autobuses para el desplazamiento a la capital del Besaya-. José Antonio González Linares manifestó que «una imagen vale más que mil palabras». «La llamada era para responder y el pueblo de San Felices ha hecho lo que hace siempre, responder solidariamente. Los que no entendemos de estas cosas estamos muy sorprendidos. Y, desde el respeto absoluto a la justicia y quienes la imparten, nos preguntamos por qué ocurre algo así».

Hubo gente de todas las edades y todas las profesiones. «No falta nadie», indicaron los amigos de Román García. Ellos asistieron con carteles en los que se podía leer 'El puñetazo fue mortal y voluntario' o 'Romanín pide justicia'.

Los que más le conocían, coincidían: «era tímido, tranquilo, reservado, amigo de sus amigos y una persona que evitaba cualquier conflicto». En el tiempo que duró la concentración, el imputado por la agresión, no apareció.

Agustina Marcano, su madre, dio las gracias «por el apoyo de antes y ahora. Mi hijo era muy buena persona y eso se ha visto hoy. Volveremos a pedir justicia, que es lo único que queremos.... como si tenemos que ir a sentarnos ante su casa de Cabezón de la Sal».

Para cerrar la concentración se oyeron voces reclamando precisamente eso. Algo más tensos al final del acto, los presentes se preguntaron a gritos «por qué no castigan a nadie», «queremos paz con justicia», «castigan a personas por muchas cosas, pero no por matar a un joven». Hubo aplausos cuando la familia agradeció el apoyo y, después, la vuelta al pueblo y cada uno a sus obligaciones.

«Sigue tomando copas»

La madre y los familiares más allegados al muerto se quedaron un rato más. Eran las 10,30 de la mañana. «No se ha hecho nada por retirar de la calle al agresor. Él sigue tomando copas y mi hijo está en el cementerio. Testigos y la autopsia, incluso su declaración, han dejado clara la intención del golpe», señaló la madre, de luto riguroso. «Hemos ido a la concentración porque me gustaría verle la cara. Tenía que estar entre rejas desde el día que pegó a mi hijo porque ese mismo día le mató. No hay derecho a que esté en la calle».

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