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J. J. MARTÍNEZ
Lunes, 4 de agosto 2008, 12:52
El nombre de Ramón Muñiz Menocal es sinónimo de amor al deporte. Conocido por su dedicación al mundo del fútbol también ha tenido vinculaciones con el ciclismo, el remo y los bolos, en algunos casos como participante activo y en otros como directivo. Pero sin lugar a dudas Ramón Muñiz es conocido por su unión al fútbol. En el Racing ejerció las labores de directivo, primero, y consejero más tarde. Su presencia en el club era motivo de seguridad. Siempre estuvo el equipo en Primera con él en la directiva. Más tarde se hizo cargo del Bezana, donde ha estado como presidente toda una década. Bajo su mandato, el club de Santa Cruz ha vivido sus mejores momentos, habiendo disputado seis fases de ascenso a Segunda División B. Ahora, la salud le obliga a llevar una vida más tranquila, pero su labor no ha quedado en el olvido para sus compañeros de junta directiva, que le rendirán un más que merecido homenaje el próximo día 8 de agosto.
-¿Cómo y cuándo se embarcó en este mundo del fútbol?
-Pues creo que como casi todo el mundo, empezando a jugar en el fútbol playero, juveniles y regional. Después, por medio de un amigo, entré en el Racing y estuve cuatro años de directivo con José Antonio Cagigas (presidente). Más tarde fui consejero del club con Pancho Mora como presidente.
-¿Qué fue lo mejor que recuerda de esta época?
-Fue una etapa muy bonita en mi vida, ya que conocí a muchos directivos de otros clubes de Primera División con los que hoy en día tengo aún una estrecha relación.
-¿Cómo fue el hecho de pasar de ser directivo de un equipo de Primera y a presidir uno de Tercera?.
-Todo surgió porque el anterior presidente del Bezana, Ramón Revuelta, llevaba ya muchos años al frente del club y quería dejarlo. Yo me ofrecí a regentar el club y ahí estuve durante diez temporadas.
-Quizá, uno de sus momentos más triste como directivo racinguista fue cuando tuvo que disolver el histórico Rayo Cantabria.
-Pues sí, fue una pena que tuviese que desaparecer, pero todo fue por una imposición legal y no quedó más remedio que acatarla. Afortunadamente, luego Ángel Meñaca y otros amantes de este club lo volvieron a poner en marcha para alegría de todos.
-¿Cuál ha sido la parte positiva que ha sacado de su época al frente del Bezana?
-Lo mejor ha sido la gran familia que hemos conseguido hacer. Éramos todos como una gran familia, jugadores, entrenadores y directiva, además de los familiares de los jugadores, por lo que cuando alguno se marchaba resultaba un gran disgusto. He conseguido hacer muchos amigos en los viajes de las fases de ascenso y en especial con algunos directivos del Logroñés, de los que me guardo una buena amistad.
-¿No siente ahora cierta 'morriña'?
-Pese a que no seré el presidente del Bezana seguiré ligado a este club para ayudar en lo que pueda a la nueva junta directiva. Mi hijo Ramón se ha comprometido a ser el segundo entrenador del primer equipo y así yo seguiré siempre vinculado a este club y viendo fútbol.
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