

Secciones
Servicios
Destacamos
N. CAVIA
Martes, 7 de octubre 2008, 10:03
Los padres que utilizan el transporte escolar Los Corrales de Buelna están preocupados, concretamente con el servicio de monitores que se encargan de los alumnos en ese servicio. Ayer mismo Pilar Manrique y Guillermo Casanova denunciaban lo sucedido a su hijo, Rubén, de tres años, el pasado jueves, cuando por un supuesto 'descuido' de uno de esos monitores del transporte escolar, el niño pasó horas en uno de los vehículos de la empresa de autobuses que da servicio al colegio público Gerardo Diego. La historia la cuentan los padres y el propio centro en una carta remitida, para su conocimiento, a la Consejería de Educación y a la empresa concesionaria del servicio de monitores. El relato Hacía las tres menos diez de la tarde del jueves 2 de octubre, un alumno de Educación Infantil del colegio público Gerardo Diego de Los Corrales de Buelna se sube en el autobús escolar para ir a las clases de tarde. Se llama Rubén Casanova y sube al transporte en su parada habitual, en la plaza de la Pontanilla de Los Corrales, ayudado por su madre, Pilar Manrique. La madre espera en su coche a que todos los niños estén dentro del autobús, incluido su hijo. Ella tenía que asistir a la convocatoria del Consejo Escolar del centro prevista para aquella tarde. En principio todo es normal, hasta que llega la hora del final de las clases. A la salida, sobre las cuatro y media, la madre espera a que el autobús parta con sus hijos, una vez finalizado el Consejo Escolar. En ese momento la monitora le pregunta si había recogido ella, la madre, a Rubén, porque no le veía y no sabía donde estaba. Todo ello por la preocupación de la hermana de Rubén, Nayara, de nueve años, que no ve a su hermano en el autobús, en el que va buscarles, y da la voz de alarma. Pilar responde a la monitora que no ha recogido a su hijo, ante lo que la monitora se dirige a la maestra preguntándola sobre el paradero del niño. La profesora asegura que por la tarde el niño no ha asistido a clase. La madre vuelve a preguntar a la maestra, obteniendo la misma respuesta, lo que comienza a preocupar en gran medida a Pilar. Hallado en su asiento Ante la situación de desconcierto, según la califica el colegio, y sabiendo al menos que Rubén sí había subido al autobús antes de ir al centro por la tarde, el director, Mariano García Herrero, se pone en contacto con la empresa Autobuses Juan, responsable sólo del transporte, no de los monitores que acompañan y se encargan de los niños. En las cocheras de la empresa, en Barros, se ponen en acción y revisan el vehículo que les había llevado después de comer, aparcado junto a la antigua Nacional 611, en la misma localidad de Barros. Allí encuentran a Rubén, dentro del vehículo, tumbado en los asientos donde le habían dejado en la partida del autobús, seguramente por miedo, motivo por el que el conductor, al mirar por el retrovisor, no le vio. Su estado era el que se puede suponer en un niño de tres años que ha estado horas sin ningún tipo de contacto con el exterior, especialmente sin saber nada de su familia. El estado de los padres, desde que no encuentran a Rubén hasta la contestación de la empresa de autobuses, se puede imaginar. Pero, ellos mismos reconocen que les «duele» el de la hermana, de nueve años, preocupada por lo que sucedió a su hermano hasta tal punto que desde ese momento no le deja ni un solo momento. Informe oficial Según el colegio Gerardo Diego, de estos hechos se desprende que «la monitora encargada del cuidado de los niños en el autobús no se dio cuenta de su presencia en el mismo, por lo que permaneció solo en ese autobús hasta la hora en que se le recogió, aproximadamente a las 16,50 horas». Un escrito que ha remitido tanto a la Consejería de Educación como a la empresa concesionaria del servicio de monitores de autobuses. Según fuentes próximas al colegio, la empresa ha sancionado con cinco días de suspensión de empleo y sueldo a la monitora. El director del centro, Mariano García, aseguró que el colegio ha hecho lo que puede hacer, poner en conocimiento de la consejería y la empresa concesionaria lo sucedido. Nada más, ya que aclara que no está en manos del colegio valorar, catalogar lo sucedido ni aplicar, en su caso, posibles sanciones. Reconoció estar «muy preocupado, es un trago por el que no queremos volver a pasar», dijo. Por su parte, la empresa de autobuses señaló que en todo momento ha cumplido con las normas y que su responsabilidad no llega al control de los niños, algo de lo que se encargan los monitores del transporte. Y señalaron el recorrido que hizo Rubén en el tiempo en el que estuvo en el autobús. Desde que debería haber bajado, en el colegio, el autobús se dirigió a San Mateo. Allí estuvo hasta las cuatro de la tarde. En ese momento el autobús se dirige a las cocheras, en Barros, para repostar combustible y, después, aparca junto a la antigua Nacional 611, donde le encontraron sobre las cinco de la tarde.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.