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N. CAVIA
Martes, 25 de noviembre 2008, 09:35
La rehabilitación de las antiguas escuelas de Los Corrales de Buelna para convertirlas en un edificio de utilidad pública, una de las prioridades para esta legislatura, defendida por la Unión Vecinal Independiente de Buelna (UVIB), se tambalea ante el elevado coste de su ejecución. Más aún coincidiendo con una época de vacas flacas general y local. Según el anteproyecto redactado para la rehabilitación de ese edificio, declarado en ruina en 2003, la inversión necesaria para ponerlo a punto alcanzaría los 2,5 millones de euros, 400 millones de pesetas. Eso sin contar lo que supondría preparar y dotar el edificio de todo lo necesario para que pudiera albergar las dependencias municipales.
Más allá del coste, el debate se cierne también sobre su valor histórico e incluso su capacidad como moneda de cambio para hacer viables otros planes también destacados para esta legislatura, como posibilitar un canje entre ese edificio y el parque Mazarrasa, la mayor zona verde del casco urbano, ahora en manos de constructores
En la última visita del consejero de Obras Públicas, José María Mazón, a Los Corrales de Buelna, la alcaldesa, Mercedes Toribio (PP), solicitó la colaboración de su departamento para la elaboración de un anteproyecto que analizara el coste de rehabilitación del edificio y las posibilidades técnicas de convertirlo en Casa Consistorial. En cuanto a esto último, son unos 1.300 metros cuadrados aprovechables en dos plantas más la bajo cubierta, prácticamente el doble de lo que ocupa el actual Ayuntamiento. Motivo por el que no se descartaba ampliar la función del futuro edificio a otros servicios. Ahora ya se sabe que para preparar ese edificio se requerirá una inversión de 2,5 millones de euros. Ese anteproyecto debería servir para contar con el apoyo adelantado por otro departamento del Ejecutivo regional, la Dirección General de Administraciones Públicas. Tras la reunión, a comienzos de año, de Juan José Sota con Mercedes Toribio, esta última explicó que la intención era colaborar para que antes del final de la legislatura el municipio pudiera contar con una nueva Casa Consistorial. Aún así, otras voces se decantan por inversiones en asfaltado y medio ambiente.
El edificio de la antiguas escuelas ha sido motivo de enfrentadas opiniones sobre su valor histórico. En junio de 2004 la Dirección General de Cultura incoó expediente para la inclusión en el Inventario General del Patrimonio Cultural de Cantabria, como Bien Inventariado, de ese edificio. Al poco tiempo, el entonces equipo de gobierno (PSOE-PRC), alegaba contra una resolución que afectaba a un edificio declarado en ruina en noviembre de 2003. El responsable entonces de Urbanismo, Óscar del Val, afirmaba que ese edificio no estaba considerado de interés ni en el futuro plan de ordenación urbana ni en el vigente desde 1984, en el que se dejaba fuera de ordenación. Oscar del Val se dirigió entonces al Colegio de Arquitectos, del que provenía la petición, para explicar la situación real de un edificio que amenazaba, ya en 2004, con derrumbarse.
En noviembre de 2004, la Dirección General de Cultura publicaba otra resolución anunciando que se dejaba sin efecto el expediente dados «los nuevos informes técnicos surgidos durante la tramitación del expediente». El asunto se llevó a Tribunales y aún se encuentra a la espera de una decisión definitiva.
Con el paso del tiempo, en campaña electoral y tras la entrada en la Corporación de la UVIB, en 2007, se reactivaba el interés por incluirlo en el patrimonio de Cantabria y como zona protegida en el futuro PGOU.
Uno de los principales argumentos del colectivo vecinal en campaña electoral fue la defensa de ese edificio, incluso invitando a un descendiente del arquitecto que lo diseñó para recalcar su importancia histórica. El edificio es obra del arquitecto santanderino Deogracias Mariano de La Lastra López, un proyecto que data del año 1932. Según el expediente abierto en 2004 por la Dirección de Cultura, a petición del Colegio de Arquitectos, las antiguas escuelas se corresponden con uno de los periodos históricamente más trascendentales de la historia de la arquitectura en el ámbito internacional, donde se sientan las claves fundamentales para llegar a comprender la arquitectura moderna en Cantabria.
La tercera vertiente a debate es la posibilidad de canjear ese edificio, o al menos poder negociar con él, de cara a otros proyectos. Y es que, a falta de otros recursos, al Ayuntamiento no le quedan muchas más opciones con las que poder hacerse, por ejemplo, con el parque Mazarrasa. De hecho, el solar que ocupa el edificio ya se declaró en 1984 como residencial, y fue incluido, desde el inicio, en las negociaciones abiertas para que el parque, en manos de constructores, quedara como propiedad municipal, evitando que se construyera en el. En 2004 ese solar se incluyó en el futuro PGOU, previendo el desarrollo de toda la manzana. Una calificación que está por ver en la documentación que se someterá a aprobación definitiva.
En lo que han coincidido los cuatro últimos equipos de gobierno, de todas las combinaciones posibles, es en considerar prioritario mantener esa zona verde.
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