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EFE
Jueves, 11 de diciembre 2008, 08:48
La ONU comenzó ayer en su sede de Nueva York la celebración del 60 aniversario de la promulgación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos con una llamada a la responsabilidad colectiva para hacer cumplir sus principios. El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, expresó su confianza en que en este Día Internacional de los Derechos Humanos «todos actuemos de acuerdo con nuestra responsabilidad colectiva para hacer cumplir los derechos establecidos en la Declaración Universal».
En un mensaje institucional, Ban añadió que «los que tenemos suerte, los que desconocemos los efectos negativos de los desastres, la pobreza o la inestabilidad, no podemos hacer la vista gorda».
Ban alertó de que los retos actuales del mundo son tan «sobrecogedores» como los que afrontaron los redactores de la Declaración hace seis décadas, y citó la crisis alimentaria y financiera, la degradación del medio ambiente y la represión política.
«Las consecuencias de la acumulación de los abusos y la indiferencia pueden llegar a sepultar a todo el planeta», afirmó. El secretario general de la ONU, que asiste en Polonia a la conferencia internacional en Poznan sobre cambio climático, tenía previsto intervenir ayer vía satélite en la ceremonia oficial con la que la Asamblea General de la organización conmemorará el aniversario de la Declaración Universal.
La Asamblea entregará en ese acto los galardones a los siete ganadores del Premio de los Derechos Humanos de la ONU, que concede cada cinco años a individuos y organizaciones que contribuyen a la promoción y defensa de los derechos fundamentales.
Entre los premiados figuran la canadiense Louise Arbour, ex alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU; la organización estadounidense Human Rights Watch y, de manera póstuma, la ex primer ministra paquistaní Benazir Bhutto. La Asamblea General inició la jornada con la celebración de dos paneles en los que varios expertos expusieron las lecciones de estos últimos sesenta años en materia de derechos humanos y trazaron el futuro de la actividad en este campo.
Nuevo ordenamiento
El presidente de la Asamblea General, el nicaragüense Miguel D'Escoto, propuso a partir de este 60 aniversario «un nuevo ordenamiento económico y social donde se ponga fin a la lógica de la concentración del capital, la riqueza y el conocimiento». «Esa es la esencia de la Declaración Universal: educación, salud, empleo, vivienda, cultura, alimentación y recreo para todos los seres humanos», agregó D'Escoto en su intervención. Uno de los puntos destacados por los expertos fue el carácter universal del texto, que supera las diferencias socioculturales entre las regiones.
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