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El artista en su espacio íntimo de creación. El entorno y el taller se funden en la pintura de González Sáinz. / JAVIER ROSENDO
«La pintura es un refugio»
ANUARIO CANTABRIA

«La pintura es un refugio»

El autor de la portada del Anuario de Cantabria cree que se está perdiendo la contemplación ritual del arte

GUILLERMO BALBONA

Sábado, 25 de abril 2009, 02:52

La arquitectura de la naturaleza preside sus estancias interiores y exteriores de pintor. Intimidad y revelación se aferran al trazo de sus paisajes y al universo reconocido de este artista que no necesita de artificios ni de discursos para demostrar cada día su amor a la pintura y transmitir su ceremonia, su acto de creación. Emilio González Sáinz (Torrelavega, 1961), autor de la portada del Anuario de Cantabria 2008, acaba de concluir su comparecencia nacional en la galería Alonso Vidal de Barcelona, donde ha mostrado 'El vagabundo y otros mundos recientes'. Su celebrada trayectoria, ratificada este mismo año con el premio del VI Certamen Nacional de Pintura Parlamento de La Rioja, está ligada a la galería Siboney, discurre por espacios nacionales y ferias y destaca por su evolución, estilo y coherencia.

-¿Qué es la pintura para Emilio González Sáinz?

-La pintura es un arte. Es mi trabajo. Algo apasionante. Es maravilloso cuando pinto lo que quieres pintar. Te inventas paisajes y estancias. Pones aquí un personaje y luego lo quitas. Después pones una roca y luego el mar. Te metes dentro del cuadro y paseas por él. Es un placer inmenso cuando salen las cosas bien y un infierno cuando no. Es el trabajo más maravilloso que conozco.

-Muchos, desde la superficie, dirían que usted es un pintor naturalista. En realidad, ¿cómo se define?

-Naturalista sí porque la naturaleza es importantísima en mi obra. Los árboles, las nubes, las rocas...Naturalista sí porque me estoy fijando en las cosas para luego poder pintarlas.Pero realista no. Realista no porque no soy fiel a la realidad. Realista no porque pinto las cosas a mi manera. No como son.

-¿Le molesta la etiqueta de pintor literario?

-¿Qué es ser pintor literario? ¿Un pintor en cuyos cuadros 'pasan cosas', existe una 'narración'? En muchos de mis cuadros aparece una persona durmiendo en un paisaje. A veces se vislumbra algo del sueño, como en 'El sueño de Jacob' de Ribera. Otras no. La persona duerme y el paisaje está ahí, como en 'La Venus dormida' de Giorgione. ¿Eso es ser literario? ¿Es literario Goya cuando graba los Caprichos? Desde luego que no me molesta el término.

-Supongo que le hubiese gustado vivir como un pintor romántico...

Bueno... en realidad yo vivo como un pintor romántico porque soy un pintor romántico. Vamos a ver. Los tiempos han cambiado. Ahora tenemos coche y teléfono, pero la relación con el mundo y con el arte es la misma. Que nadie se crea que el romanticismo empezó en 1800 y terminó en 1850. El romanticismo es una constante. Siempre ha habido pintores románticos. ¿No lo era Durero cuando pintaba una laguna en el bosque con acuarela? ¿O Patinir cuando pinta 'Paisaje con San Jerónimo'? ¿O la 'Vista de Toledo' del Greco? El Pathos romántico siempre está ahí. Otra cosa es que la ambientación de algunos cuadros míos, por la ropa del personaje, parece decimonónica. Los pinto así porque así me salen. Como decía Goya refiriéndose a sus cuadros de gabinete: «La invención y el capricho no tienen ensanche». Me salen decimonónicos porque el mundo actual es muy feo. Lo vamos invadiendo todo con autopistas y edificios horribles. Torres de alta tensión. Ahora espantosos molinos de viento. Las ciudades y los pueblos crecen mal. Muy mal. Son inhumanos por mucho que digan los arquitectos y los concejales. Asfalto, hormigón, eucaliptos, plumeros, coches, coches, coches.....La pintura es un refugio. Te metes en él y te olvidas de lo real. «El capricho y la invención no tiene ensanche».

-¿Existe el paisaje ideal para un pintor?

-El concepto de 'paisaje ideal' ha sido fundamental en la historia de la pintura. Lo que pasa es que el paisaje ideal cambia. No es lo mismo el paisaje ideal para Giotto que para Poussin. Habitualmente se asocia con la representación de la Arcadia. Ahí está Claudio de Lorena. Siempre ha existido el paisaje ideal para el pintor de paisajes. Pero no el paisaje perfecto. Eso es otra cosa.

-Sus paseantes solitarios ¿a qué abismos se enfrentan?

-Mis paseantes solitarios caminan por los acantilados. Caminan por el bosque. A veces pasean y otras dormitan. A veces con sol y nubes blancas y otras con tempestad. A veces van cabizbajos y otras contemplan el mar. Siempre solitarios y melancólicos. Piensan que vivir es maravilloso. Que la vida es un misterio. Que es un misterio la muerte. Están abrumados por tanta belleza y tanto enigma. A veces atormentados. A veces extasiados. Siempre melancólicos. Humanos.

-¿Cómo trabaja? ¿Planifica, improvisa, es disciplinado....?

-Normalmente no planifico. Los cuadros van surgiendo de manera natural. Un cuadro te invita a otro. A veces la acuarela me abre caminos. Otras algo que he visto en un paseo. Me voy dejando llevar. Lo peor es cuando tienes ideas y sólo puedes elegir una. Dejas las otras para después, pero 'después' ya estás en otras cosas. Hay ideas que se quedan en el limbo de los cuadros jamás pintados. De mucha pena.En cuanto a la disciplina.... pues sí. Soy disciplinado. Ordenado. Intento llevar un horario. Pinto casi todos los días. Cuando voy a la montaña llevo bloc de dibujo. Cuando voy a Madrid voy al Museo del Prado. Nunca se desconecta. Si eres pintor lo eres siempre.

-En su reciente muestra, ¿hubo evolución, reposo o continuidad?

-Las tres cosas. Me explico: hay evolución. Cuando miro catálogos viejos me doy cuenta de esa evolución. Mi pintura va cambiando. Cambia la forma de pintar. En el día a día no te das cuenta. Te das cuenta al cotejar lo actual con lo anterior. Hay reposo porque así está pintado. Soy un pintor lento y metódico. La evolución también es reposada. Hay continuidad en la temática. Sigo pintando lo mismo. El vagabundo, el paseante, el árbol....

-Ha optado por el silencio, el intimismo, la intimidad...y sus personajes son ermitaños, bohemios, solitarios, vagabundos.. ¿Reivindica el exilio interior?

-No, que va... Yo no reivindico nada con la pintura. Pinto así porque así lo siento. Así me gusta. Ese silencio que dices no es un opción. Yo no he optado por ello. Es mi forma de ser y de pintar que se va haciendo con los años. Yo no digo: «quiero ser un pintor silencioso». Eso sería ridículo. Eres pintor silencioso o no lo eres.

-La crítica, ¿le ha aportado algo, o le basta su exigencia personal?

Es curioso. Hay veces que una crítica seria te hace comprender cosas que tú mismo ha hecho y no te habías dado cuenta. De repente te hace comprender algún aspecto de tu pintura en el que nunca habías reparado. Así me ha pasado con críticas de Gabriel Rodríguez o Javier San Martín, estupendos observadores ambos. O con los inestimables comentarios que hace sobre mis cuadros mi amigo Mazarío cuando viene a casa. Siempre aportan algo. Siempre aprendes.

-¿Se ha perdido la ceremonia, el ritual de ver el arte?

-Me temo que sí. Que se está perdiendo. Es el sino de los tiempos. Todo se hace con prisa. Se hacen varias cosas a la vez. Y eso para mirar un cuadro no vale. El otro día, dando un paseo por la orilla del Saja, cerca de mi casa, vi una cosa sorprendente: un pescador, metido en el río hasta el muslo, con una mano sostenía la caña tentando el sedal con el índice y con la otra sostenía un teléfono mientras hablaba. Yo no entiendo nada de pesca, pero tengo la impresión de que para pescar bien, eso tampoco vale.

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