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J. V. MUÑOZ-LACUNA
Lunes, 16 de noviembre 2009, 01:21
Mil jueces, 6.000 técnicos y 90.000 peritos trabajaron durante cuatro largos años a mediados del siglo XVIII recorriendo todos los municipios de la Corona de Castilla con la misión de realizar un exhaustivo censo de población, tierras, oficios e impuestos.
El objetivo de su promotor, Zenón de Somodevilla, I Marqués de la Ensenada (Hervias, La Rioja, 1702 - Medina del Campo, Valladolid, 1781), era contar con datos objetivos para ejecutar una reforma fiscal que sustituyera las injustas y complicadas rentas provinciales por un solo impuesto: la «Única Contribución». Este ensayo de reforma fiscal nunca llegó a aplicarse, pero su abundante documentación constituye hoy un material valiosísimo para conocer cómo era la España de mediados del siglo XVIII. Una selección de estos documentos se muestra hasta el 9 de diciembre en la iglesia de San Román, de Toledo, en la exposición «El Catastro de Ensenada».
La exposición muestra la evolución de los instrumentos utilizados por el Catastro desde el reinado de Fernando VI hasta nuestros días y su eje es la minuciosa labor que encargó el Marqués de la Ensenada, considerado el fundador de la Hacienda moderna española. Desde 1750 hasta 1754 hubo que recorrer todos los rincones de la Corona de Castilla -la actual España a excepción de Canarias, País Vasco, Navarra, Aragón, Cataluña, Baleares y la Comunidad Valenciana- para formular 40 preguntas a las autoridades locales en asuntos como actividades industriales o comerciales, número de tabernas, molinos, puentes, ferias, escribanos, arrieros y canteros o impuestos y rentas reales. Llegaron a contabilizarse árboles y cabezas de ganado y a medirse tierras para certificar la veracidad de las respuestas.
Toda una radiografía de la España de finales del Antiguo Régimen que fue fácil de confeccionar en el caso de los grandes núcleos de población de La Mancha. pero muy difícil en Galicia y Asturias por su complicada orografía y su dispersión geográfica. Incluso se descubrió que una pequeña localidad, Carrascosa del Tajo, entre las provincias de Soria, Guadalajara y Cuenca, jamás había tributado en ninguna de ellas por su carácter fronterizo.
El resultado de tan minucioso trabajo fue un «rico patrimonio documental con que contamos hoy», según Luis Martínez, director general de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla-La Mancha, que es uno de los organizadores de esta exposición junto al Ministerio de Economía.
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