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Irma Cuesta
Sábado, 29 de octubre 2011, 20:52
Revilla comenzó su discurso tibio. El líder de los regionalistas había citado a todos los que encabezaron las listas del PRC en cada uno de los 102 ayuntamientos de Cantabria el pasado mes de mayo, para reclamar un esfuerzo «extra» con el que poder hacer frente a la contienda electoral. Revilla comenzó hablando de dificultades y, para que nadie se llevara a engaño, dijo ser más consciente que nadie de lo complicado que va a ser conseguir un buen resultado en unos comicios «que se van a caracterizar por una clara tendencia a la bipolarización del voto»; en los que los ciudadanos, aseguró, «se verán arrastrados por esa dicotomía y pueden engullirnos».
Puestas las dificultades sobre la mesa, el secretario general del PRC fue cogiendo tono hasta mostrar su cara más entusiasta. El camino no será fácil pero Revilla defendió la necesidad de estar en Madrid los próximos cuatro años.
Recordando que nunca fue muy partidario de acudir a las generales, explicó que nunca ha sido más importante para los cántabros que el PRC esté representado en el Gobierno de la Nación. Su famosa frase «café para todos», sobrevoló el salón de actos del Centro Cultural de Caja Cantabria durante toda la intervención, porque Revilla contrapuso el compromiso de su partido en ser «la voz de los cántabros» con el abandono al que estamos abocados si «seguimos en manos de quienes nos van a llevar al desastre».
Revilla llamó a apretar las filas frente al enemigo, a que cada uno de los que se sentaba frente a él hicieran correr la voz de la trascendencia de asegurar la presencia de los regionalistas en el Congreso y el Senado.
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