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Redacción
Viernes, 9 de marzo 2012, 15:31
El Partido Regionalista de Cantabria ha censurado los insultos proferidos por el presidente regional, Ignacio Diego, contra sus diputados y ha anunciado que presentará una denuncia ante el presidente del Parlamento, José Antonio Cagigas, al considerar que sus palabras son inadmisibles en sede parlamentaria.
En nota de prensa, los regionalistas han manifestado que no se puede consentir que insulte a los diputados simplemente por ejercer sus derechos, hay que rechazar esa intromisión que resulta especialmente rechazable viniendo de la más alta representación del Ejecutivo.
Así de contundente ha sido la respuesta del PRC a la frase que Diego ha dedicado hoy a sus parlamentarios: estos tíos no tienen dignidad ni tienen vergüenza, con la que se ha referido a su participación en la manifestación celebrada ayer contra los recortes impuestos por el Gobierno en los servicios públicos.
Además de destacar que sus palabras le descalifican, han recordado que es la segunda vez en 5 días que llama sinvergüenzas a todos los que no piensan como él o no actúan en la forma en que él quiere, es decir, bajando la cabeza, en un tono y en unas formas impropias no ya de un presidente y de una institución, sino de una persona medianamente equilibrada.
El PRC ha señalado además que sus diputados actúan como representantes de los ciudadanos y en defensa de los derechos de los cántabros ante unos recortes que juzgan absolutamente injustificados, como ya se ha demostrado en el Parlamento y como han demostrado los sindicatos, los funcionarios y los trabajadores en general, de forma rotunda y reiterada, ofreciendo además otras alternativas.
A su juicio, no existe explicación racional que justifique las declaraciones del presidente, por lo que considera que su comportamiento debiera analizarse desde el punto de vista de la psiquiatría, ya que parece influido por algún conflicto interno no resuelto, alguna frustración o alguna otra razón oculta que le nubla el entendimiento y le aboca a una deriva autoritaria y pendenciera y a un comportamiento fuera de sí, doblemente preocupante en alguien que debiera ser prudente al gobernar con la que está cayendo.
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