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Ana Cobo
Martes, 15 de octubre 2013, 14:01
El complejo residencial y asistencial para personas válidas y dependientes que se quiere levantar en régimen de cooperativa sin ánimo de lucro en el entorno de Siete Villas ya tiene ubicación concreta. La instalación se construirá en un terreno de 70.000 metros cuadrados situado a la entrada del municipio de Meruelo, conocido como paraje de Santa Ana.
Así lo han decidido por mayoría los 75 socios que conforman actualmente dicha cooperativa y que han dado el visto bueno a una opción de compra de este espacio en un plazo de dos años. Dicha adquisición está condicionada a la necesidad de que se recalifique el terreno, que es de carácter rústico y debe pasar a ser urbano con la aprobación del nuevo Plan General de Ordenación Urbana de Meruelo que actualmente se está redactando.
De ser así, explica Nemesio Rasillo impulsor de este proyecto- se formalizará la compra para finales de 2014 y no será hasta el año siguiente cuando se puedan dar pasos para redactar el proyecto y pensar en la construcción de la primera fase de este complejo en el que exactamente se edificarán 21.000 metros cuadrados. Para entonces, se espera haber incrementado el número de socios que, desde la constitución de la cooperativa, "crece a uno y medio por mes"
La construcción de este espacio, que será gestionada a través de una cooperativa sin animo de lucro constituida bajo el nombre 'Ciudad Residencial Brisa del Cantábrico' y donde las decisiones sean tomadas por todos los socios, se realizará por fases. "Se construirá en función de las necesidades de incorporación de los socios, ya que todos no iremos a vivir a la vez". En total, tendrá cabida para unas 250 personas .
Esta pequeña ciudad estará diseñada para personas mayores de unos 60 años en adelante que quieran "pasar voluntariamente esta etapa de la vida sin tener que depender exclusivamente de la ayuda que nos puedan facilitar en esos momentos los familiares y la administración". Rasillo tiene claro que no se trata de convencer a nadie para que sume a este proyecto - que ya funciona en otras ciudades de España- sino que tienen que ser personas que "voluntariamente piensen en que la vejez se debe de enfocar con esta forma de pensar, sin depender de los demás, y disfrutando de los hijos de otra manera". "Será un espacio vivo para compartir amistad y el tiempo con otras personas afines", apostilla.
Para personas válidas y dependientes
La ciudad residencial tendrá zona para personas válidas - serán el 75% de aquellos que se encuentren- con viviendas individuales de 50 a 60 metros cuadrados catalogadas como "alojamientos supervisados", con dos habitaciones, cocina salón, baño y jardín. Además contará con espacios comunitarios para que comparta este colectivo (cafetería, sala de estar, sala de actividades, gimnasio..). Asimismo, tendrán a su disposición servicio de limpieza de la vivienda, lavado de ropa y comida en caso de que lo precisen previo pago. El impulsor dice que el objetivo es "intentar que los residentes ocupen esta modalidad de vivienda el mayor tiempo posible, contando para ello con la ayuda externa del personal de la Cooperativa o de su pareja".
Cuando ello ya no sea posible pasará a la otra zona destinada a residentes totalmente dependientes- serán en torno al 25%- que requieren una atención permanente las 24 horas, con habitaciones preparadas para ser utilizadas por una persona o para ser compartida, con baño completo adaptado, sala de estar, y con espacios comunitarios independientes para este colectivo. Igualmente, tanto para unos como para otros habrá todo clase de servicios asistenciales que, abarca, entre otros, médico, enfermera y rehabilitación.
Esta es la idea pero será necesaria su diseño. En este sentido- apunta Rasillo, "vamos a formalizar un convenio con la universidad de arquitectura de Pamplona para que los alumnos que cursan el último año de la carrera desarrollen un proyecto de estas características. "Nos servirá para coger ideas y luego ya se encargará a una empresa especializada".
Aquellos que quieran integrarse en esta cooperativa deben realizar una inversión de 36.000 euros por persona. Su desembolso, explica Rasillo, se realizará pagando "150 euros por persona y mes durante 10 años (18.000 euros) y tres ingresos extraordinarios de 6.000 euros (compra del terreno, comienzo de la construcción de la primera fase y finalización de la misma)".Una cantidad totalmente recuperable en caso de baja o defunción.
Además el derecho de utilización del complejo es transmisible por herencia como cualquier otro tipo de bien. Se puede ser socio con cualquier edad y no es obligatorio residir en el complejo. "El hecho de participar en el proyecto nos garantiza la disposición de una plaza en el momento que uno quiera ocuparla, sin que suponga por ello ningún gasto mientras no se ocupe".
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