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El nuevo tejado, de madera laminada, conserva las cerchas y herrajes de la antigua nave./Alberto Aja.
El nuevo tejado de la caseta de bombas de Gamazo conserva piezas originales
Santander

El nuevo tejado de la caseta de bombas de Gamazo conserva piezas originales

El futuro centro de interpretación también cuenta con el puente grúa, pintado y renovado, usado hace medio siglo para mover maquinaria

Gonzalo Sellers

Miércoles, 19 de marzo 2014, 09:31

La reforma de la caseta de bombas de Gamazo ha comenzado por el tejado. Una vez desmontado el anterior, que sufría un importante deterioro, el futuro del inmueble como centro de interpretación ha empujado al Puerto a intentar mantener todas las piezas originales que sea posible. De momento, ya se ha colocado la cubierta externa e interna de madera laminada, y se han reformado e instalado las cerchas, herrajes y tensores metálicos que el edificio, construido en 1908, mantenía cuando aún estaba en uso, hace treinta años. El último paso será cubrirlo con tejas planas, muy similares a las de Trascueto que lo protegían antes.

La caseta de bombas, declarada Bien de Interés Cultural (BIC), será la guinda de una reforma que afectará a todo el entorno de Gamazo, un solar hasta ahora cerrado, abandonado y cubierto de escombros. Los visitantes podrán pasear por el entorno del dique seco, cruzar por encima de la puerta ahora en restauración y entrar al edificio. Allí se encontrarán con 210 metros cuadrados aprovechados al centímetro. Se instalará una cocina para el bar, una barra y mesas y sillas. Las paredes servirán como una guía visual para conocer cómo se reparaban allí los barcos, gracias a paneles, murales y fotografías antiguas que se repartirán por toda la sala.

También se podrá ver el puente grúa original, el que usaba Astilleros del Cantábrico última empresa privada que utilizó el dique para reparar barcos para mover maquinaria. Esta pieza ya se ha reformado, pintado y colocado en la nave.

Pero la instalación estrella será el suelo de cristal que permitirá ver las dos bombas de achique, de hierro fundido y cerca de dos toneladas de peso, que desde comienzos del siglo XX se utilizaron para secar el dique cuando entraba una embarcación. Una inversión de 1,1 millones de euros que enlazará la duna escalonada de Zaera y la instalación de la explanada para varar barcos del Mundial de Vela.

Limpieza de los muros

Al mismo tiempo que se desarrollan los trabajos en el tejado, los técnicos también avanzan en la limpieza y rehabilitación del muro de piedra y la verja metálica modernista que rodea la parcela, ambas protegidas por su valor cultural. Los baños de agua a presión mezclada con arena ya se notan en la piedra blanca, sin suciedad ni óxidos. Tanto que han sacado a la luz las hojas de acanto esculpidas en ellas, y que apenas se apreciaban bajo la mugre acumulada durante años. «Estaban delante de nosotros y no las veíamos», señala el director de la obra, Rubén Suárez. Con esa misma técnica se han limpiado también las dos bombas y tuberías de la caseta, a las que sólo les falta la mano de pintura final. Roja o verde, aún no se ha decidido el color definitivo.

La verja metálica se restaurará en dos fases. La primera, en la empresa Trasucan, donde le aplican chorros de arena para quitarle el óxido. Y la segunda, en talleres Inguanzo, donde se desarrolla la tarea más artesana. Barra por barra se van arreglando las imperfecciones y sustituyendo las piezas irreparables por otras nuevas.

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