

Secciones
Servicios
Destacamos
Teodoro San José
Martes, 13 de octubre 2015, 09:28
Joaquín también estuvo de puente por Cantabria. Este indeseado invitado, llegado de rondón desde el trópico hasta estas latitudes en forma de borrasca, estropeó, y de qué manera, la jornada de despedida de las fiestas del Pilar. Si allá fue un ciclón aquí se ha manifestado con fuertes e intensas lluvias que deslucieron distintos actos y concentraciones sociales celebrados por las cuatro esquinas de la región. Lo padecieron en Cabezón de la Sal, durante el mercadillo del Pilar y la pasá de tudancas, que se celebró bajo un intenso aguacero, o en el Campeonato de España de Triatlón, en Castro Urdiales. En esta última ciudad una vez más la zona de Ostende y los accesos al pabellón Peru Zaballa volvieron a anegarse debido a la cantidad de lluvia caída por la mañana.
En esta ocasión, eso sí, más que un intenso chaparrón lo que hubo fue una tromba de agua en toda regla pues en apenas una hora, en torno a las once, cayeron nada menos que 30 litros por metro cuadrado. Las arquetas no dieron abasto, se atascaron y, como resultado, se inundó la entrada al polideportivo, zona propensa a sufrir este tipo de pozas, lo que obligó a intervenir a los Bomberos para achicar el agua. La balsa de agua afectó a parte del recorrido del triatlón que se iba a celebrar por aquella zona lo que dio pie a curiosas imágenes con gente en piragua sobre la balsa o de participantes nadando en la balsa a modo de calentamiento para una prueba deportiva cuyo inicio tuvo que retrasarse.
La tromba sobre Castro en tan corto espacio de tiempo de los 34,8 litros por metro cuadrado, 30 cayeron entre las diez y las once fue lo más destacado de las incidencias en toda Cantabria, si bien las mayores precipitaciones del día se dieron en Reinosa, donde Aemet recogió 40 litros por metro cuadrado.
En la capital campurriana las precipitaciones fueron más persistentes en el tiempo, pues la lluvias se acumularon principalmente entre el mediodía y las seis de la tarde, con mayor virulencia de dos a cuatro de la tarde. Y, como si de una tradición se tratase, mucha lluvia en Reinosa significa inundaciones en la zona de Los Puentucos, un arreglo relacionado con la red de saneamiento que tienen pendiente desde hace tiempo el Ayuntamiento y el Gobierno regional, y si ayer no provocó un colapso circulatorio en el área industrial fue por tratarse de jornada festiva. La zona volvía a quedar abierta a las seis de la tarde. De la chaparrada se salvaron los habituales del mercadillo, pues al ser lunes festivo no se celebró.
Sí hubo en Cabezón la pasá con motivo de la Olimpiada Tudanca, con lo que reses y vaqueros marcharon bajo la fuerte lluvia, mientras que los asistentes presenciaron el desfile bajo un mar de paraguas.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
La juzgan por lucrarse de otra marca y vender cocinas de peor calidad
El Norte de Castilla
Publicidad
Publicidad
Recomendaciones para ti
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.