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La región atesora en sus cuevas un impor tante y vasto patrimonio de arte rupestre.
Un día en las cavernas

Un día en las cavernas

Cantabria celebra el Día del Arte Rupestre con una jornada de puertas abiertas | Mañana podrán visitarse de forma gratuita cinco de las cuevas catalogadas como Patrimonio Mundial por la Unesco

José Ahumada

Lunes, 6 de julio 2015, 07:47

«Puedes ver un documental, las fotos de un libro... pero la sensación de estar delante de un dibujo que hizo una persona hace 30.000 años no tiene parangón». Joaquín 'Pencho' Eguizábal sabe de lo que habla, porque lleva más de treinta años comprobando cómo la cueva de Covalanas deja boquiabiertos a todos sus visitantes. Él mismo quedó embrujado por ella siendo joven, cuando decidió dejar los estudios de Medicina para convertirse en su guía y, posteriormente, en todo un experto en cavidades, con cuatro libros publicados sobre el tema.

Mañana, martes, Día del Arte Rupestre, volverá a empuñar la linterna para alumbrar, a un palmo de las narices de sus 'huéspedes', las ciervas que un artista paleolítico pintó sobre las paredes y que, 25.000 años después, siguen pareciendo tan frescas como si las hubiera dibujado la tarde anterior.

El Día del Arte Rupestre conmemora la fecha -7 de julio de 2008- en que la Unesco incorporó diez cuevas de la región a su Lista del Patrimonio Mundial, en la que ya figuraba Altamira desde el año 1985. Tal reconocimiento las sitúa en el máximo nivel de consideración patrimonial a escala internacional. De ese bien denominado 'Arte Rupestre del Norte de España' forman parte las cuevas de Chufín (Rionansa), Hornos de la Peña (San Felices de Buelna), El Castillo, Las Chimeneas, La Pasiega y Las Monedas (Puente Viesgo), El Pendo (Camargo), La Garma (Ribamontán al Monte), y la ya mencionada Covalanas (Ramales de la Victoria). Completan el bloque otras cinco cuevas enclavadas en territorio asturiano y tres más en suelo vasco.

«Cuando las incluimos en la lista tratamos de dar un contexto a Altamira, que se viese que esas pinturas no son un fenómeno aislado, que esos bisontes vienen de algún sitio», explica Roberto Ontañón, director del Museo de Prehistoria y Arqueología y Cuevas Prehistóricas de Cantabria. Por supuesto, ninguna de esas otras cuevas hace sombra a la de Santillana del Mar. «Altamira es un icono de la cultura de Cantabria: la imagen del bisonte forma parte del imaginario popular de España, de Europa y del mundo. Las pinturas constituyen una de las cimas del arte universal, y la propia cueva cuenta con su leyenda. Su descubrimiento, la lucha de Sanz de Sautuola porque se reconociera su autenticidad... Es cierto que estas otras cuevas quedan un poco eclipsadas por Altamira, y nuestro deber es sacarlas un poco de esa sombra», expone Ontañón.

Visitas guiadas gratuitas

Precisamente, con el objetivo de dar a conocer este importante patrimonio, el Gobierno regional pone en marcha una jornada de puertas abiertas en varias de estas cuevas para celebrar el Día del Arte Rupestre. Así, mañana, la visita guiada a las cuevas de Las Monedas, El Castillo, Hornos de la Peña, El Pendo, Covalanas y La Cullalvera (esta última, ubicada en Ramales, no incluida en la lista), será gratuita. No será el caso del Museo de Altamira y de la cueva de Chufín, que mantienen su régimen habitual de visitas, mientras que las de La Garma, La Pasiega y Las Chimeneas -la primera en investigación y las otras con un restringidísimo cupo de visitantes- tampoco se incluyen en la oferta.

El Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (Mupac) también se suma a la celebración del Día del Arte Rupestre con la proyección, a las 20.00 horas, del documental surcoreano 'El signo, arte rupestre prehistórico', con entrada libre. Para la producción de la película, que tiene una duración de 47 minutos, se han utilizado las más modernas técnicas de filmación y montaje, y su equipo ha visitado numerosas cuevas de Asia y Europa (entre ellas, Altamira y El Castillo). Al término de la proyección se dará paso a un coloquio, en el que podrán participar los asistentes.

¿Por qué cueva decantarse en una jornada tan especial? Roberto Ontañón no lo duda: para alguien que quiera tomar contacto con el arte rupestre la ideal es la del Castillo, en Puente Viesgo. «Aparte de tratarse de una cueva de fácil acceso, cuenta con un catálogo que abarca todo el arte paleolítico, desde los primeros balbuceos, con manos en negativo y discos, hasta figuras de animales mucho más elaboradas. Quien la visita puede salir de ella con una idea cabal de todo el arte rupestre paleolítico, algo muy importante desde el punto de vista didáctico. El Pendo tiene un friso con pinturas de una época concreta, como en Covalanas; en Hornos de la Peña se ven grabados... Podemos decir que El Castillo es una especie de enciclopedia y las demás, volúmenes de monografías».

Qué se puede ver

Efectivamente, esta cavidad cuenta con uno de los conjuntos más singulares e importantes de toda Europa, con más de 275 figuras repartidas por sus paredes, algunas con una antigüedad de más de 40.000 años, que resumen las técnicas, los temas y los recursos gráficos empleados por los artistas paleolíticos.

Caballos, bisontes, ciervas, uros, ciervos, cabras y un mamut, entre otros animales, componen un variado bestiario que representa algunas de las especies que cohabitaron con el hombre en aquellos tiempos. Junto a estas pinturas se encuentran otras de carácter más abstracto, como formas geométricas, signos, nubes de puntos, etc. Destaca también la abundancia de figuras de manos en negativo, más de medio centenar. Para plasmar todo esto sobre la piedra, ya sea en rojo, negro o amarillo, los artistas utilizaron diferentes técnicas, como lapicero, pincel, dedo o aerógrafo, lo que prueba hasta qué punto llegaba la especialización de sus autores. Una serie de grabados y al menos dos esculturas simples asociadas a la pintura completan los fondos de esta 'galería rupestre'.

La cercana cueva de Las Monedas esconde casi una veintena de figuras de animales (renos, cabras, bisontes, un oso y, sobre todo, caballos), además de otros diseños y signos de más difícil interpretación. Se estima que pudieron realizarse hace unos 14.000 años.

En la de Hornos de la Peña (San Felices de Buelna) se puede contemplar uno de los conjuntos de grabados más completos de todo el Norte peninsular, algunos con 18.000 años, que representan caballos, bisontes, uros y cabras, entre otras bestias. No obstante, el motivo más destacado es un ser antropomorfo, con cierta apariencia humana, aunque dotado de una larga cola.

El Pendo, en Camargo, cuenta con el denominado 'friso de las pinturas', un panel de 25 metros de largo sobre el que se plasmó una veintena de figuras pintadas en color rojo. Destacan las ciervas, con doce ejemplares, acompañadas de una cabra, un caballo, dos zoomorfos indeterminados y varias formas de signos.

Aunque también contiene arte rupestre, este queda fuera del recorrido de la visita en Cullalvera (Ramales), una cueva impresionante por sus grandes dimensiones y su espectacular boca de entrada. En la vecina Covalanas, también conocida como 'cueva de las ciervas rojas', el visitante puede admirar cerca de una veintena de figuras de estos animales (también hay un ciervo, un caballo y un uro), pintadas hace más de 20.000 años.

No sorprende que Pencho Eguizábal se decante por 'su' cueva si se le pregunta cuál aconsejaría visitar. «Es donde lo he mamado», se justifica. Él, que nació en Ramales, siempre la tuvo a mano, como todos los chavales del pueblo, solo que a él lo atrapó. Siendo ya estudiante, solía echar una mano al señor que entonces se dedicaba a enseñarla, sin sospechar que eso se convertiría en su profesión, que sigue desarrollando con pasión después de más de tres décadas.

Probablemente es eso lo que hace de él uno de los guías más celebrados -se puede comprobar echando un vistazo en internet-. «Intento dar información veraz, pero también que quien venga vea que lo que le estás transmitiendo es lo que sientes. También hay que adaptarse al tipo de persona, porque no es lo mismo dirigirse a un especialista en Prehistoria que a un niño».

Para los más interesados en ponerse en situación, Eguizábal recomienda un librito: 'La Prehistoria explicada a mis nietos', de Jean Clottes. «Es muy bonito. El autor responde de forma sencilla y profesional a las preguntas que le hacen los niños sobre los hombres de entonces, qué hacían y dónde vivían. Y eso es lo que hay que hacer ver a la gente: que eran humanos como nosotros».

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