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Una de las visitas realizadas a la cueva de El Pendo, en Escobedo de Camargo.
"Aquí hay un contacto misterioso con nuestros antecesores"

"Aquí hay un contacto misterioso con nuestros antecesores"

El Día del Arte Rupestre llena de visitantes las cinco cuevas de Cantabria catalogadas como Patrimonio Mundial por la Unesco

MAITE MESONES

Miércoles, 8 de julio 2015, 12:14

Bajo un sol radiante y caluroso, y con alguna que otra nube como compañía, Cantabria celebró este martes el día del Arte Rupestre. La fecha recuerda que hace siete años la Unesco incorporó nueve cuevas a la lista de Patrimonio Mundial, y desde hace tres se conmemora este día con una jornada de puertas abiertas.

En la zona de Puente Viesgo se encuentran las cuevas de Pasiega, Chimeneas, Castillo y Monedas. Por motivos de conservación, solo se podían visitar Castillo y Monedas. Las otras dos, al igual que sucede en la cueva original de Altamira, tienen restringido el número de visitas, y solo reciben un total de diez al año. Daniel Garrido, coordinador de las Cuevas Prehistóricas de Cantabria, comenta que se esperaba la visita de unas mil personas. «Las visitas estaban completas desde hace tres días, y hoy (por ayer) estamos recibiendo a mucha gente preguntando si se puede entrar». Gracias a la labor informativa previa, en las cuevas de Puente Viesgo no hubo «aglomeración de personas y el ambiente fue tranquilo», afirma Garrido.

La principal intención de la jornada es que la gente pueda acceder y conocer las cuevas; incluso «hay visitantes que no han podido acceder al estar el cupo cubierto y han reservado para otros días». En taquilla corroboraban está información, no hacen más que comunicar a los visitantes que pretendían entrar que «esta completo, únicamente pueden esperar por si hubiera un fallo en la reserva». Muchas de las personas que vinieron a probar suerte se marcharon y únicamente quedaron los que sí habían realizado la reserva de manera previa.

Muchos de los turistas que visitaron las cuevas del Castillo y las Monedas pertenecían al grupo de la Red de Huertos del Ayuntamiento de Santander -personas jubiladas que se encargan del desarrollo de un huerto ecológico en el centro urbano-, que comentaban satisfechos la visita a la cueva. Pilar Pruneda, una de las participantes, descansa bajo una sombra y dice que «hubo un momento en el que había una virgen iluminada y me ha recordado a la Capilla Sixtina. Son unas cuevas muy bonitas y distintas, sobre todo, me ha llamado la atención la naturaleza con la se ha tratado la roca», explica.

A la salida de la cueva de las Monedas -nombre que recibe debido al hallazgo de veinte monedas pertenecientes a la época de los Reyes Católicos- Raúl Martínez se mostraba sorprendido: «Ha sido genial, espectacular. Las pinturas, los detalles... cómo aprovechaban las fisuras». La mayoría de los entrevistados respondieron de manera breve y similar: estaban encantados. Pero todos iban con prisas, ya que tenían pensado ver más, como la de El Pendo (Escobedo de Camargo) o la de Covalanas (Ramales de la Victoria).

Los turistas no han llegado solo de Cantabria. Javier Sudón, un salmantino profesor de Primaria y amante del arte, ya ha visitado otras cuevas como la del Soplao o la de Altamira. Con un tono de voz sereno y apaciguado reflexiona sobre las cuevas: «Son lugares de hace muchísimos siglos y parece que entras en contacto con esas personas». «No sabemos el misterio de algunas pinturas, lo que hace que provoque más intriga».

El arte rupestre que se puede encontrar en Cantabria es el reflejo de las edades del hombre, de sus pensamientos y sus costumbres que datan de hace más de cien mil años de antigüedad. Pero, al final, la mirada del visitante se sorprende cuando ve las manos de los habitantes de las cuevas que hay en las paredes, unas manos que podrían ser las de cada uno.

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