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Fernando del Canto (izda) ha respondido a Francisco del Piñal (izda)
"Un médico privado no puede operar en un hospital público por iniciativa propia"

"Un médico privado no puede operar en un hospital público por iniciativa propia"

El subdirector del área quirúrgica de Valdecilla explica las formas de colaboración entre hospitales y aclara dudas surgidas tras la denuncia de Francisco del Piñal

Ana Rosa García

Lunes, 9 de mayo 2016, 16:58

La denuncia del cirujano Francisco del Piñal, que en el anuncio airado de su salto a Madrid criticó que Valdecilla le negara «la posibilidad de operar incluso gratis», lleva a plantearse los criterios de colaboración médica entre hospitales públicos y con profesionales del ámbito privado. La pregunta es directa: ¿Un profesional que es referente mundial en su especialidad, pero es ajeno a la plantilla de Valdecilla, podría llegar a operar en el hospital? La respuesta es un sí, pero con matices.

Los explica Fernando del Canto, al frente de la Subdirección Quirúrgica: «Existen dos tipos de colaboraciones, asistenciales y docentes, aunque siempre están relacionadas. Se recurre a la primera vía si para atender a un paciente incluido en nuestra cartera de servicios se necesita una técnica novedosa o que venga un experto a enseñarnos cómo aplicarla porque no tenemos la experiencia suficiente para realizarla por nuestros medios». Sirva de ejemplo la colocación de un nuevo modelo de prótesis. En esta colaboración prima una asistencia concreta, aunque tiene un componente docente, puesto que con ello se forma al personal del servicio.

En cambio, en la segunda vía colaborativa el objetivo primordial es la docencia. «Recientemente hemos realizado una reunión de cirujanos urólogos en la que se han planteado los últimos avances y técnicas novedosas. No obstante, se aprovecha la presencia del experto de fuera para tratar a un paciente predeterminado y aplicar ese tratamiento que aquí no se hace o que se opera de forma distinta».

Intercambio

Ambas fórmulas de intercambio de conocimiento (también hay profesionales de Valdecilla que se desplazan a otros centros para dar sesiones formativas) se realizan con «cierta frecuencia» en Valdecilla. «Esto se ha hecho toda la vida, pero son actuaciones puntuales», como las relativas a prótesis de mano y operaciones de ligamentos de hombro. Pero «siempre», y ahí Del Canto recalca el adverbio, «ha de haber una indicación clínica pública y ser un médico de la plantilla el que solicita el apoyo de otro especialista ajeno al hospital».

Dicho de otra forma, «lo que no se puede dar es que un médico de la sanidad privada venga a operar a uno de sus pacientes (de la privada) en un hospital público por iniciativa propia». Y ese es precisamente el supuesto en el que se enmarca el caso que Del Piñal daba a conocer para denunciar el «bloqueo de Valdecilla a una intervención quirúrgica ya programada».

Hasta ahora, tanto la Consejería de Sanidad como la Gerencia habían eludido responder al ataque directo del cirujano cántabro, realizado en las páginas de este periódico el pasado 15 de abril. Sin embargo, ante la cadena de reacciones, y con el ánimo de aclarar cuestiones que pueden dejar en entredicho la imagen de Valdecilla y de su equipo médico, la Dirección no se aparta de definir las fórmulas de colaboración existentes y «los matices que se han pasado por alto» en la exposición del caso descrito por Piñal.

Por alusiones, el subdirector del área quirúrgica, que entonces era coordinador de la Unidad de la Mano de Valdecilla, desmiente que se tratara de un caso desahuciado. «Al contrario, estaba adecuadamente atendido y se le había propuesto un tratamiento, que fue rechazado. En su derecho a decidir, ese paciente optó por no operarse en el sistema de salud público y recurrió a Del Piñal, que planteó operarle en Valdecilla para aplicar el mismo tratamiento quirúrgico propuesto por el equipo de profesionales de nuestra Unidad de la Mano». Dicho esto, Del Canto sostiene que «parece lógico que la sanidad pública no tiene por qué poner sus recursos para que un médico privado opere a un paciente que ya ha declinado esa intervención. Primero, porque puede haber indicaciones que el sistema de salud no cubra, por cuestión de presupuesto. Y, segundo, porque implica dedicar recursos humanos de la sanidad pública para fines de ámbito privado, cuando nuestro objetivo ha de ser ofrecer la mayor calidad en la asistencia y de la forma más eficiente, porque nuestros recursos no son ilimitados».

El responsable del área quirúrgica matiza que cuando se reclama el apoyo de expertos ajenos a la plantilla «nunca se ha requerido desde Valdecilla la colaboración de Del Piñal, excelente profesional», si es de tipo docente, los gastos suelen correr «por cuenta de la organización del curso», y si es asistencial la colaboración es de «carácter gratuito», aunque tanto en uno como en otro caso pueda haber apoyo económico de las casas comerciales. En ambos «la responsabilidad de la operación es asumida por el hospital, porque el paciente se mantiene dentro del sistema sanitario público», destaca.

Conciertos

Otra fórmula de apoyo hospitalaria son los conciertos, que se realizan a través del Servicio Cántabro de Salud para programas cerrados. En ese caso, se derivan pacientes propios a otros centros (Mutua Montañesa, Santa Clotilde...), principalmente como forma de aligerar la lista de espera, y queda establecido cómo los recibe, hasta cuándo se les hace el seguimiento y cuándo retornan al SCS. Se ha hecho habitualmente para operaciones de varices, cataratas o colocación de prótesis, por poner algunos ejemplos.

También para interrupciones voluntarias del embarazo se utiliza este sistema, no solo con una clínica de Cantabria sino con hospitales de otras comunidades. En cualquier caso, Del Canto aclara que «siempre son pacientes con indicaciones y tratamiento marcado por un médico de la sanidad pública». Otro de los supuestos en los que existe una colaboración entre hospitales se refiere a los conciertos con unidades de referencia (Cesur). «Son aquellas derivaciones de patologías que estando incluidas de la cartera de servicios de la sanidad publica, por su poca frecuencia o complejidad, no se realizan en algún hospital y se envían a los centros especializados en ellas (un ejemplo son los reimplantes de miembros amputados)», concluye el traumatólogo.

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