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Los voluntarios que limpian el estadio y que han pintado las Instalaciones Nando Yosu posaron con los futbolistas.
La tarde de los homenajes

La tarde de los homenajes

El Racing utilizó los prolegómenos del partido para reconocer el trabajo de los voluntarios

Rafa Torre Poo

Lunes, 2 de junio 2014, 09:22

La escasa trascendencia del partido, más allá de dilucidar quien será el campeón de la Segunda B, era propicia para reconocer el esfuerzo de los muchos racinguistas que durante la temporada en lugar de abandonar a un equipo que navegaba a la deriva, le han reflotado. Una buena tarde, soleada, en la que los voluntarios coparon su minuto de protagonismo y el sincero aplauso de los socios que si se sientan en unos asientos limpios de desperdicios es porque ellos antes los han quitado.

Pero lo de ayer no era solo un reconocimiento al presente del club. También había que echar un vistazo al pasado, a una plantilla, la de la temporada 1.947-1.948, que se proclamó campeona de Tercera División cuando esta categoría equivalía a lo que es hoy la Segunda B. Un grupo de futbolistas, como Agustín Bárcena, que ayer hizo el saque de honor, que tuvieron que lidiar con un año que en lo futbolístico y lo institucional fue muy parecido a este. Bárcena, a sus noventa años, saltó al césped con muleta, pero con la misma ilusión de entonces. Le dieron la copa de campeón, que aún se conserva, y la levantó al aire con el mismo ímpetu de entonces.

Su salida al césped fue posterior a que Rulo, el cantante reinosano, demostrara una vez más su nivel de racinguismo. Tras recibir la petición por parte del presidente Sañudo, aceptó cantar solo, a capella, la letra de Tus cien primaveras, la canción que compuso con motivo del centenario verdiblanco. Fue valiente. Seguro que otros no hubieran aceptado. Estuvo solo en el campo, sin guitarra. Cante sin conservantes ni colorantes.

Como tiene tablas, enseguida se metió en el bolsillo a los aficionados, que a modo de gigantesco coro, le hicieron los estribillos. Después, tras superar la prueba, se retiró no sin antes lanzar al aire un «larga vida al Racing».

El encuentro comenzó y el ambiente, gracias a La Gradona, fue el de siempre. Aunque en las ocasiones en las que el pulmón del Racing se tomó un respiro, la voces e instrucciones de los jugadores y entrenadores se escucharon desde la grada.

Al término, como es habitual, despedida de una plantilla frente a la zona norte adonde no deberán volver hasta el próximo mes de agosto, cuando el campeonato liguero se retome, esta vez en Segunda División.

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