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G. BALBONA
Martes, 10 de octubre 2006, 03:06
Arte, pasión y convulsión se aunaron en la pareja formada por Georgia O'Keefe y Alfred Stieglitz. Sus relaciones y aportaciones acaparan la segunda mirada hacia las 'Historias de parejas de artistas de la modernidad' que se contemplan en el ciclo de conferencias 'Compartir el taller, compartir la vida' que, bajo la dirección de Mónica Álvarez Careaga, se celebra este mes en Ámbito Cultural de El Corte inglés. La historiadora del arte Lidia Gil retrata hoy el perfil de ambos artistas en una cita convocada en la sala Pepe Hierro a las 20.00 horas.
El origen del arte contemporáneo estadounidense tuvo entre sus protagonistas principales a «dos personajes entrañables, de gran magnitud humana y artística»: Alfred Stieglitz (1864-1946) y Georgia O'Keeffe (1887-1986).
Ambos desarrollaron una intensa trayectoria dentro del mundo del arte, él como fotógrafo y promotor artístico, y ella como pintora, pero además vivieron una apasionada y compleja historia de amor que comenzó al poco de conocerse, en torno a 1917.
En esta segunda cita de 'Compartir el taller, compartir la vida', una propuesta concebida «entre la biografía y la historia del arte», interviene hoy Lidia Gil, licenciada en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid.
Perteneció durante cuatro años al equipo de redacción de la revista de arte contemporáneo 'Arte y parte' y actualmente desarrolla su actividad como historiadora y crítica de arte de forma independiente, colaborando con diferentes publicaciones, con textos para catálogos e impartiendo charlas y conferencias en diferentes instituciones.
Inquieto y emprendedor
Alfred Stieglitz, inquieto y emprendedor, enamorado de la fotografía y conocedor del arte europeo de principios de siglo, hará una labor trascendental en el Nueva York de principios de siglo, no sólo como fotógrafo, sino como introductor de las vanguardias europeas haciendo de puente entre la vieja Europa, que pronto iba a ver trasladado el testigo de la capitalidad artística, y los Estados Unidos.
Por las salas de sus galerías (la primera se llamará 291, pero habrá muchas más) y las páginas de sus publicaciones, pasarán artistas como Picasso, Matisse, Rodin o Brancussi.
Si bien, este será el comienzo que legitimará sus dos grandes objetivos, «conseguir que la fotografía sea vista como un arte equiparable a la pintura y dar a conocer a los primeros artistas genuinamente americanos».
Uno de sus 'grandes descubrimientos' será una incipiente pintora de gran carisma -que acabará convirtiéndose en su esposa- además de un auténtico icono del arte americano, Georgia O`Keeffe.
Complejidad e intensidad
Trabajadora incansable traducirá toda su riqueza interior en pinturas personalísimas de gran belleza que trascienden del realismo a la abstracción sin abandonar nunca la figuración, generando ambientes llenos de magia en los que canta a la naturaleza y a la armonía cósmica con melodías de intenso cromatismo.
Su historia de amor, llena de complejos episodios de gran intensidad marcados por el fuerte carácter de ambos, puede ejemplificarse en un bellísimo documento gráfico: el retrato múltiple que Alfred hace de Georgia y que puede considerarse una obra común.
La próxima semana, en este ciclo que pretende ofrecer una primera aproximación a los artistas plásticos de la Modernidad a partir de sus relatos vitales, intervendrá Carmen Quijano, historiadora del arte, quien acercará en esta ocasión los perfiles de Man Ray y Meret Oppenheim.
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