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JUAN CARLOS FLORES-GISPERT
Martes, 14 de noviembre 2006, 01:59
Escultor, ilustrador, pintor. Antonio Santos es un artista al que no le gusta estar parado y para quien la creación es esencial para vivir contento, sobrepasados los cincuenta años. Durante todo este mes de noviembre expone en la galería Estela Docal, de Santander, una colección de pintura, escultura y recortados en madera que ha llamado 'Yo nunca estuve en México', su particular visión artística de ese inmenso y colorista país.
-¿Cómo es México en la particular visión de un español aragonés?
-He querido reflejar lo que tengo idealizado de México, lo que me atrae de México. Son pinturas con rasgos mexicanos según yo había fabulado por su literatura, su cine y su arte popular. Ese fue el punto de partida, plasmar mi idea sobre un país que no he visitado pero que me atrae mucho, inventándome una realidad que quizá coincida o no con la auténtica. También es un homenaje a la artesanía popular y el arte del pueblo, que ha desaparecido en el primer mundo pero que sigue muy vivo en lo que llamamos el tercer mundo.
-¿Nunca ha estado en México?
-No, ni creo que vaya. Mi exposición es la fabulación de cómo me gusta México, basándome en la artesanía, en los exvotos, que allí se llaman milagritos, y en las calaveras, una cosa que me atrae mucho y forma parte de la tradición artística europea.
-Entonces ¿que expone en la galería Estela Docal?
-Una cosa muy alocada, muy llena de cosas, como suele ser lo mexicano, muy lleno de cosas.
-Veo historias ciudadanas.
-Son cosas de la ciudad, de lo que sucede en México D. F.; del abigarramiento de las calles, de la gente, de los coches, de todo eso. Plasmado sobre madera y acrílico.
-Y hay homenajes...
-Como uno de dos figuras que representan a Diego Rivera, con su gran cabezota, y a Frida, con su piernita mas corta y las grandes cejas juntas, pero en calavera. Y a Doroty tirándose desde un rascacielos de Nueva York, en madera recortada y la figura tirándose ensamblada con alambre, formando una escena.
-Hay hasta un perro con las tripas al aire.
-Al que ha atropellado un camión. Lo he realizado en madera recortada y policromada, con las piezas de las tripas enganchadas con alambres. A su lado está una colección de piezas en madera policromada como si fueran exvotos, pero con el juego de haber incorporado una pistola. Pero que eso en México creo que es posible, seguro que en México en alguna iglesia hay un 'milagrito' en forma de pistola.
-¿Los bustos en mármol negro?
-Están realizados en mármol de Calatorao, que trabajo bastante.
Diferente pero igual
-Creo que esta nueva pintura suya no está tan alejada de lo que ha realizado en los últimos años, aunque lo parezca.
-Yo creo que no está tan alejada. Son distintas maneras de trabajar, pero soy el mismo, soy yo el que lo hago. Tengo 51 años y uno tiene sus limitaciones, de manera que lo que hago se sigue pareciendo. No tengo la facultad de Picasso de hacer cincuenta cosas distintas y diferentes. Me gustaría, pero no lo consigo.
-¿Volverá a pintar del natural?.
-Me lo pasé muy bien pintando del natural, pero llegó un momento en que me aburría, llevaba muchos años haciendo lo mismo y llegué a la conclusión de que en este oficio hay que pasárselo bien y hacer lo que te pide el cuerpo. Con el tiempo volví a a pintar del natural, pero soy pintor dominguero, es decir que cuando voy de fin de semana tomo notas del natural.
-¿Y que le pide el cuerpo?
-Ahora me pide hacer escultura. Tengo una próxima exposición en Madrid. Suelo trabajar la escultura en verano, con buena temperatura. El pasado verano trabajé con bocetos que había realizado en invierno y tengo ideas sin acabar para la exposición que tengo en abril.
-¿En mármol?
-Sí, en mármol de Calatorao, de Zaragoza, que últimamente está muy de moda en la construcción. Para mí es una piedra muy familiar, que me gusta mucho y que veo en la cantera cuando voy a mi pueblo y, además, puedo elegir las piezas que me gustan.
-¿Qué tipo de piezas expondrá?
-Fundamentalmente cabezas. Aunque hay un personaje sentado. Ahora voy a hacer una serie de torsos, de formato no muy grande, esculturas que pueda mover.
Proyectos
-Planes inmediatos.
-Tres exposiciones en marzo en Huesca, una de ellas en la Diputación, en una sala de 600 metros donde podré meter muchas cosas de las que he hecho en los últimos cuatro años. En abril expongo en Madrid y, ahora, me pongo a trabajar en dos libros de cuentos con Anaya, que saldrán en marzo.
-¿También ilustrador de cuentos?
-He hecho los textos también. Desde hace dos o tres años trabajo bastante el libro infantil, coincidiendo con que he tenido una niña. Son los cuentos que le he querido hacer a mi hija. No tengo el oficio de un ilustrador, pero me invento una historia y la ilustro.
-¿Le gusta la ilustración?
-He ilustrado libros por encargo, pero es un trabajo que me estresa mucho hasta que empiezo a verlo claro.
-¿Es difícil ilustrar?
-Muy difícil. Es un oficio. Me cuesta, aunque lo puedo hacer, pero cuando veo lo que hacen los demás me gusta mucho más. Para ser buen ilustrador se necesita un aprendizaje y años de trabajo.
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