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TEXTURA. Aspecto vegetal de la piel de las nuevas puertas. / EFE
Cristina Iglesias pone  puertas al Prado
Arte

Cristina Iglesias pone puertas al Prado

La escultora presenta el conjunto de seis grandes hojas de bronce que dará acceso en junio a la parte nueva del museo

MIGUEL LORENCI

Sábado, 3 de febrero 2007, 10:40

Es su obra más voluminosa, la más pesada y será, sin duda, la más conocida. Cristina Iglesias (San Sebastián, 1956) ha diseñado una gigantesca escultura-puerta a través de la cual millones de personas, en un futuro nada lejano, accederá al nuevo Prado, la ampliación del centenario museo diseñada por Rafael Moneo y bautizada popularmente como 'el cubo'. Son seis enormes planchas de bronce, de un centenar de metros cuadrados y 22 toneladas de peso, con una textura rugosa que confiere a los paños la apariencia de un tapiz vegetal.

A pie de obra, Cristina Iglesias vivía ayer un momento que sabía histórico. «Estoy muy contenta, satisfechísima. Es un encargo único, para un museo como el Prado, y está claro que eso impone, pero también halaga», admite.

Tres años han pasado desde que el arquitecto Rafael Moneo -«que conocía bien mi obra»- le hizo el encargo. Hubo pronto entendimiento y pocos cambios tras una primera propuesta y algún ajuste. «Es una prolongación de mi obra, una extensión coherente con mi trayectoria y mi discurso, y un juego con la invención de un espacio vegetal», explica la escultora.

«Es a la vez una puerta y un pasaje. Tendrá una doble función, ya que además de ser el acceso principal al nuevo Prado, tendrá una función ceremonial en las grandes ocasiones», precisa.

La artista explica cómo un sistema informático «controlará el sistema hidráulico que permite cinco modos de apertura distintos». El 'tapiz vegetal', con dos elementos fijos y cuatro móviles, se pliega como un un biombo en sus distintas posiciones. «Al abrirse y cerrarse provocará un momento de atención y una experiencia visual», señala su creadora.

Asegura Iglesias que no ha hecho «un máster en puertas» para afrontar el proyecto, pero que en su imaginario están «esas puertas de catedrales y edificios públicos que son parte de la historia».

Para la eternidad

Con una medida de 8,40 por 6 metros por plancha, el bronce luce ahora un color pardo terroso que cambiará con un pátina de cera y el efecto de la intemperie. Las puertas han sido fundidas bajo la supervisión de Fernando Capa por el complejo proceso de la cera perdida en la fundición Eduardo Capa, que trabaja para los mejores y más reputados escultores. Sólo el precio de la materia prima -siete euros el kilo de bronce- alcanza los 154.000 euros. Su fundidor cree que la calidad de la aleación y su sistema de elaboración las hará poco menos que eternas: «pervivirán cientos, puede que miles de años».

Por las puertas-escultura de Iglesias accederán millones de personas en los próximos años al nuevo Prado, a través del edifico de ladrillo de Moneo anejo a la iglesia de los Jerónimos. «Si la pieza lo permite, el tacto debe formar parte de la experiencia artística», considera la artista.

Cristina Iglesias no exponía en Madrid desde hace ocho años, pero en estos días muestra además su obra en dos galerías madrileñas, Pepe Cobo y Elba Benítez. También ha diseñado una pieza ex profeso para la nueva sala de la Fundación SCH que se inaugura la próxima semana.

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