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AGENCIAS
Miércoles, 21 de marzo 2007, 09:09
El ex jefe del Gobierno español José María Aznar defendió ayer en Australia la guerra de Irak como parte de la lucha contra el terrorismo y reiteró su posición de que los atentados de Madrid del 11-M tuvieron el objetivo de cambiar el Ejecutivo español. «El objetivo de los ataques del 11-M fue cambiar el Gobierno, mientras que los del 11-S fueron distintos. (Los terroristas) atacaron Estados Unidos para demostrar al mundo su poder», dijo en una conferencia ofrecida en Sydney.
El ex presidente del Gobierno defendió una vez más la necesidad de mantener las tropas extranjeras en Irak y dijo que «no debemos escapar» de ese país pues eso sería aceptar la derrota. «No debemos escaparnos de Irak. Si escapamos sin haber conseguido la estabilidad es como aceptar que hemos perdido», dijo Aznar en un breve turno de preguntas después de ofrecer su discurso en el Instituto Lowy de Sydney, un foro australiano de debate que se define como políticamente independiente. Aznar no quiso contestar a una pregunta sobre las declaraciones del diputado navarro del Grupo Popular Jaime Ignacio del Burgo, quien dijo anteayer que Aznar se equivocó al acudir a las islas Azores y transmitir una imagen «profundamente negativa» como si España participara en la guerra de Irak.
Aznar se refirió al terrorismo para decir que «nuestros enemigos no quieren hablar con nosotros ni quieren un compromiso» y recordó las palabras del presidente estadounidense, George W. Bush, según el cual «nuestra seguridad depende de la de los otros y nuestra libertad depende de la libertad en el mundo». «Mi experiencia es que es imposible dialogar con el terrorismo, y que la única forma es luchar y derrotarlo», subrayó. El ex presidente del Gobierno español, que fue presentado por el Instituto Lowy como un gran partidario de la OTAN y del compromiso de la UE con las libertades y la reforma económica, habló de su propuesta para establecer un grupo de países con una visión común y un interés común para la defensa de valores democráticos y liberales.
Mientras tanto en España, los portavoces de los grupos políticos a su vez, censuraron la actitud del grupo opositor y reclamaron responsabilidades al PP por la presencia de Aznar en 'la foto de las Azores'. El socialista Diego López Garrido se mostró convencido de que «antes o después» los populares tendrán que admitir «el error descomunal e histórico» de haber apoyado esa guerra en contra de la opinión mayoritaria de la sociedad. Una decisión, agregó, que es «lo más vergonzoso» que ha hecho un gobierno democrático.
Ante los tribunales
López Garrido, en cambio, fue prudente a la hora de respaldar al secretario de Organización de su partido, José Blanco, quien defendió que Aznar, «si hay razones para ello», sea procesado por el Tribunal Penal Internacional, junto al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y el primer ministro británico, Tony Blair, por decidir la invasión de Irak. Blanco indicó que «alguien tiene que responder de este horror». El portavoz del PSOE en el Congreso matizó que los tribunales tienen un «funcionamiento autónomo» que su partido «siempre respetará». También el ministro de Justicia, Fernández Bermejo, consideró que el Tribunal Penal Internacional «sabrá lo que tiene que hacer» respecto a Aznar, pero aclaró que el Gobierno «no va a opinar».
El popular Eduardo Zaplana tachó de «desorbitada» la postura de Blanco, un planteamiento que atribuyó al «estado de nerviosismo e histeria» del PSOE a la vista de lo que dicen los sondeos electorales. El portavoz del PP en el Congreso se negó a polemizar sobre la guerra de Irak porque hacerlo supone «una ayuda» al Gobierno para tapar su «responsabilidad» en la intervención en Afganistán.
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