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Cartas al Director

¿Qué se sabe de los cántabros?

Juan Ignacio Villarías

Jueves, 23 de agosto 2007, 04:13

Sr. director:

Permítame el señor director por medio de la presente contestar a una carta aparecida en esta misma sección firmada por López, que se empeña en demostrar que los actuales pobladores de esta provincia (lo de región creo que le viene grande) descendemos todos de un pueblo bárbaro y prerromano que se llamó cántabro.

La cuestión estriba en dos posibilidades históricas, a saber, que fueran del todo exterminados por los romanos sus vencedores, con lo cual sería imposible que esos cántabros fueran nuestros antepasados; o que por el contrario no lo fueran del todo, y los actuales cántabros (antes se decía montañeses) fuésemos, si no en la totalidad, al menos en parte descendientes de los ya dichos cántabros. Veamos lo que dice la Historia al respecto y dejémonos de especulaciones sin fundamento.

Dentro de lo poco claro que tenemos nuestra propia Historia de hace dos mil años, sabemos que en esta provincia y en parte de las limítrofes habitaba un pueblo, no sé si se sabrá bien si celta o ibero, y que toda la costa cantábrica era lo que le faltaba a Roma para dominar toda la península, por lo cual el emperador Augusto vino a dirigir personalmente los ataques a los cántabros, a los astures y a los galaicos, y así en el año 27 a.C., al mando de siete legiones (70.000 soldados) atacó a estas tres tribus, a las que en principio sometió totalmente en el año 25 a.C.

Dicen los historiadores de la época que los vencidos supervivientes fueron vendidos como esclavos en las Galias (igual resulta que algún francés es ahora más cántabro que nosotros, miren ustedes por dónde). Pero no se quedaron estas tierras todavía vacías de cántabros, puesto que, vuelto Augusto a Roma, se volvieron a sublevar en el 22 a.C., y entonces es cuando Augusto manda a Agripa (con una sola pe, por favor) a vencer de nuevo a los cántabros, lo cual efectuó en el 22 a.C. Y dicen las crónicas que, para evitar nuevas rebeliones, los cántabros que quedaron fueron dispersados, esclavizados en las minas, o asentados en el llano. Y aun así, se dice que durante el reinado de Nerón (54-68 d.C.) todavía se produjeron conatos de revuelta.

De todo esto se deduce que los cántabros no fueron del todo exterminados, ni mucho menos, pero que sí quedaron muy reducidos con respecto a las demás poblaciones, y que buena parte de ellos fueron desplazados al llano más próximo (provincia de Burgos) y a otros lugares.

En vista de todo lo cual parece sensato considerar que la sangre cántabra que ahora mismo corre por nuestras venas es mínima, aunque no nula. Pero no es nada que justifique ese afán que muestran algunos por diferenciarnos del resto de los españoles y de pretender para nosotros rancho aparte, como han pretendido (y conseguido, eso es lo malo) otros españoles contemporáneos.

No pretendamos ser distintos de los demás, seamos uno de tantos, españoles primero, castellanos después, y sólo en último lugar santanderinos, montañeses o cántabros, o el gentilicio que nos queramos aplicar.

DNI: 72.013.184

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