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El Boletín Oficial de Cantabria (BOC) de ayer viernes recogía el anuncio de tramitación para la concesión de la «licencia de actividad clasificada para la rehabilitación del Palacio de los Acebedo para uso hostelero y cultural». Se trata de un trámite más para llegar a la restauración integral del emblemático edificio del XVII, propiedad de la Fundación Casa Duque de Medinaceli. El proyecto presentado inicialmente transformará este Bien de Interés Cultural (BIC) en un hotel de lujo (cuatro estrellas), con restaurante de gourmet, amplio jardín de 6.000 metros cuadrados y una cafetería.
Al menos eso reza el proyecto presentado en su día por la empresa Promociones Culturales e Inversiones Hoznayo, SL, que tramita ahora la concesión de la licencia de actividad para el inmueble, como uno de los pasos previos a la concesión de la licencia de obra definitiva para iniciar los trabajos de restauración. Los plazos se encuentran ya en la cuenta atrás, pero según explicó el Ayuntamiento a este periódico primero hay que aprobar la licencia de actividad –que lleva su trámite de información y alegaciones– para después dar el siguiente paso que es tramitar también la licencia para «actividades molestas». Tras superar estos periodos, y si todo va bien, se concederá por último el permiso para iniciar las obras.
En todo caso, el expediente iniciado hace más de año y medio mediante una promoción privada de dos empresarios cántabros, cuenta con la autorización de la propiedad (Fundación Medinaceli) y ya ha pasado el control de Cultura, al tratarse de un inmueble declarado BIC, con un entorno de protección del mismo. En este sentido, la propia empresa promotora confiaba ayer en poder iniciar las obras en el mes de «marzo», según declaró su representante.
En primavera del año 2016 el Ayuntamiento de Entrambasaguas ya concedió una primera licencia de obra para asegurar el edificio, ya que el mismo presentaba una situación avanzada de ruina y amenazaba colapso de algunas estructuras. Así, los permisos sirvieron entonces sólo para evitar la ruina y asegurarlo, además de limpiar la finca de más de 6.000 metros cuadrados, que será parte del futuro complejo hostelero.
Durante esa intervención, que sirvió para evaluar el estado del inmueble, se eliminaron los cascotes de los tejadillos caídos en la torre medieval (XVI), además de limpiar la maleza que crecía en su interior ya que «los árboles» que encontraron dentro «estaban ya agrietando las paredes».
A pesar de que el inmueble presentaba importantes problemas de humedades, una de las joyas del edificio –la capilla de estilo herreriano– continuaba en «bastante buen estado». Por ello, también se realizaron trabajos para reforzar su abovedado ante el riesgo de derrumbe. Precisamente, es esta parte del edificio donde se proyecta un uso cultural y social como espacio de exposiciones de arte, o celebración de ceremonias.
El palacio perteneció en sus orígenes a la familia de los Acebedo. Se trata de un linaje originario de Hoz de Anero, tal y como reflejan los historiadores Miguel Ángel Aramburu-Zabala Higuera y Patricia Asua en el catálogo de Patrimonio Artístico de Entrambasaguas, donde se cuenta la historia del edificio y sus moradores.
Hasta hace poco más de un año el inmueble estaba fichado dentro de la lista roja del patrimonio que publica cada año la entidad conservacionista Hispania Nostra. Su estado de abandono era muy evidente, pese a ser un edificio protegido con categoría de monumento y pertenecer a una institución, la Fundación Casa Ducal Medinaceli, cuyos estatutos como institución cultural son los de «conservar, restaurar, reintegrar, estudiar, promover y difundir el patrimonio histórico». Por ello, la solución final elegida para Acebedo ha sido la cesión del edificio para esta doble actividad hostelera y cultural. De hecho, parte de la historia reciente del inmueble –en concreto la parte frontal del palacio– se destinó durante 135 años a albergar un conocido negocio de hostelería que cerró sus puertas a inicios de siglo.
Además, no sólo la ruina ha amenazado al inmueble, en el año 2003 también peligró la integridad de su entorno por el proyecto de ampliación de una cantera, que se consiguió parar. A la par, tampoco es la primera vez que la iniciativa privada se interesa por este enclave para transformarlo en hotel, en 2009, ya hubo otro proyecto que se presentó, pero no prosperó.
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Álvaro Machín | Santander
Guillermo Balbona | Santander
Sócrates Sánchez y Clara Privé (Diseño) | Santander
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