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ÓSCAR MARTÍNEZ
Domingo, 16 de mayo 2010, 11:41
Nadie pudo con García Ojeda. Ni sus rivales, ni la noche, ni la niebla, ni la lluvia. Nada ni nadie lo pudo parar. El piloto cántabro superó todos los obstáculos en su camino para alzarse con su quinta victoria en el Rally Cantabria Infinita.
La segunda y última etapa de la competición, disputada ayer, dio comienzo en Torrelavega con las espadas en alto y la incertidumbre a la hora de seleccionar los neumáticos adecuados. Los participantes debían acometer tres especiales antes de regresar al parque de asistencia. Entre las bajas de carrera, el cántabro Javier Polidura, que había roto el turbo de su Subaru en la primera especial del viernes, no podía finalmente tomar las salida al detectarse un ruido en el motor que desaconsejaba su continuidad.
Los 14,88 kilómetros de 'San Antonio-Solórzano' iban a ser los encargados de presenciar si el asturiano Alberto Hevia conseguía ir recuperando la desventaja sobre García Ojeda o si por el contrario el cántabro ponía más tierra de por medio frente a su rival.
El corraliego era el encargado de salir en primera posición al haber terminado en cabeza la primera etapa. Su crono hacía presagiar algo bueno, máxime al escuchar sus palabras de optimismo. «El tramo está bastante mojado y llueve en la primera parte. He sido prudente al principio, pero he ido más rápido después; no quiero descuidarme». Y efectivamente, esos presagios supusieron el mejor tiempo en la meta por delante de Víctor Senra y Pedro Burgo.
Alberto Hevia sólo pudo ser sexto. El poleso afirmaba que «el tramo estaba muy malo y vinimos tranquilos», pero algo pasaba en su Skoda que el segundo clasificado del rally no quería reconocer en esos momentos.
Peor aún le iba a Sergio Vallejo, quien con una arriesgada monta de neumáticos para seco perdía más de treinta segundos con la cabeza y descendía a la quinta posición.
Hevia, fuera de carrera
Sólo una especial más bastó para vivir la realidad de la carrera. Senra conseguía arrebatar la primera posición a García Ojeda en 'Moncalián' por tan sólo seis décimas. Entretanto, Hevia alcanzaba la meta con muchos problemas, su Skoda echando humo y más de cincuenta segundos perdidos que le dejaban en una delicada situación con Burgo y el propio Senra al acecho.
Este tramo resultó fatal para muchos pilotos que tuvieron que abandonar, entre ellos el propio Hevia, que se quedó en el enlace hacia la siguiente especial. Xavier Lujua también abandonó al salirse de la carretera y no poder devolver su Mitsubishi al trazado, un camino similar al que tomó el cántabro Dani Peña al impactar con su pequeño Citroën C2 con un talud. Otros dos cántabros se quedaron también en el camino, Ignacio Cobo con una avería mecánica en el motor de su Ford Escort Mk2 y el joven Surhayen Pernía al romperse un latiguillo de freno de su Suzuki Swift cuando peleaba con su paisano Víctor Pérez por el liderato de la copa de promoción.
El tiempo parecía mejorar y para el largo tramo de 'Las Pilas', el asfalto se encontraba prácticamente seco. Ello permitió a Sergio Vallejo marcar el scratch, esta vez beneficiado por montar ruedas de seco y con el firme propósito de alcanzar la segunda plaza. García Ojeda, sin relajarse en exceso, ya sólo pensaba en disfrutar sin tomar riesgos. Su ventaja llegaba al minuto y cuarenta segundos sobre Senra, segundo clasificado.
Precavido
El parque de asistencia de Torrelavega volvía a hacer dudar a los pilotos sobre el tipo de neumáticos a elegir, pero García Ojeda no dudó. No quería sorpresas y montó ruedas mixtas, una elección que siguieron sus rivales para acometer la segunda pasada por los tres tramos ya disputados.
El cántabro no pensaba en los tiempos y sus contínuos derrapajes hicieron vibrar a los miles de aficionados que se agolpaban en las cunetas. Quien se la estaba jugando al máximo era Sergio Vallejo, que seguía buscando la segunda posición, esta vez sí, con los neumáticos adecuados.
El gallego del Team Nupel impuso su espectacular Ford Fiesta Súper 2000 en las tres especiales finales, pero no fue suficiente para superar a su paisano Senra, que después de una mala racha, pudo disfrutar de un gran resultado en Cantabria.
Pedro Burgo, con los neumáticos muy degradados y problemas en el puente trasero de su Mitsubishi, dio por buena la cuarta posición en un rally en el que nunca llegó a encontrarse cómodo, mientras que el madrileño Alberto Monarri respiró tranquilo a su llegada a El Sardinero en quinto lugar después de haber temido un abandono debido a que su vehículo perdía aceite después de una ligera salida de pista.
Así concluyó la trigésimo segunda edición del 'Cantabria Infinita', que tuvo un claro sabor regional.
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