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SUSANA ECHEVARRÍA
Domingo, 13 de junio 2010, 11:05
Las banderas de Colombia ondearon ayer más que nunca en la cima de la Fuente de El Chivo, a 2.000 metros de altitud. Ondearon por su 'papito' Fabio Duarte, el chico de Facatativá que hace dos años sorprendió al mundo en Varese ganando el Mundial sub23, y que ayer fue el gran triunfador en la jornada reina del Circuito Montañés 2010, en la que desplegó toda esa pasión que vende el eslogan de su equipo.
Fabio Duarte logró una victoria heroica, se vistió de líder de la general, además de colocarse primero en otras clasificaciones menores, y presentó la candidatura más firme que por el momento se ha presentado para ganar este Circuito Montañés. Qué orgulloso estaría Juan Valdés de este joven colombiano - el viernes cumplió 24 años- que ayer hizo renacer en la montaña cántabra el espíritu de Lucho Herrera y de todos los escarabajos que han hicieron grande el ciclismo colombiano en Europa. Y que orgulloso estaba en la meta su director, el maestro Oliverio Cárdenas, tras ver como sus corredores habían dado una exhibición de ciclismo y Fabio había vencido al kilometraje, al frío, a la lluvia, a la niebla, a la montaña y a todos sus grandes rivales.
La etapa fue una auténtica agonía para los corredores desde la salida en la empresa de Agua de Solares. Los 117 tomaron la salida empapados. Con ropa de agua, pero con el agua metido ya en los huesos. Sin el cuerpo para muchas alegrías y pensando en la tralla que quedaba por delante, los supervivientes de la prueba prefirieron tomárselo con calma en los primeros kilómetros. Parecía que no estábamos en el Circuito Montañés porque en el kilómetro 34 y todavía no había una escapada. Por el alto de San Martín, incluso el pelotón pasó agrupado, con José Herrada (Caja Rural), Carlos Oyarzun (Froiz) y Carlos Ibáñez (Café de Colombia) jugándose los puntos para la general de la montaña.
El paso por Villacarriedo y Selaya se hizo a un gran ritmo, lo que llegó incluso a cortar el grupo en dos mitades. Pero las primeras rampas de La Braguía volvieron a poner orden. En el puerto pasiego se hizo la primera selección del día, pero ninguno de los favoritos se atrevió a dar aún el zarpazo definitivo. Era muy pronto. En Vega de Pas y tras un descenso vertiginoso, seis corredores deciden endurecer la carrera Zabalo (Orbea), Hardy (Bretagne), Rubén García y De la Cruz (Caja Rural), Simón (Selección española) y David Belda (Guerola). Estos se mantuvieron por delante, aunque con tan sólo un minuto de ventaja sobre un pelotón que por el momento estaba comandado por la armada francesa y su líder, Lilian Jegou. Pero fue llegar a las faldas de El Escudo y empezar la fiesta. Los colombianos se plantaron delante del grupo y sonó la cumbia. Luis Felipe Laverde, Robinson Chalapud y sobre todo Duarte subían como algunos bajan. Los Froiz Vallejo, García de Mateos y Oyarzun, los Caja Rural Herrada e Higinio Fernández, los Guerola Valencia José Belda y Escobar también aparecían en los primeros puestos. Pero se fueron de un plumazo tras el ataque de Duarte, a falta de dos kilómetros para la cima de esa pared que separa Burgos de Cantabria. El grupo de los elegidos se rompió en mil pedazos. Duarte fue sacando metros a sus rivales y cazando a los dos que aún permanecían escapados por delante: su compañero Chalapud, que atacó antes que su líder, y el siempre combativo David Belda, hijo de ese padre llamado Vicente.
Por la cima de El Escudo, pasó Chalapud en primer lugar, seguido de Belda y Duarte, y a unos 15 segundos coronaban Oyarzun, el catalán Eduardo Gonzalo y su compañero Hardy (Bretagne), el también colombiano Óscar Álvarez, el vasco Mikel Landa (Orbea), el holandés Slagter (Rabobank) y el asturiano Higinio Suárez (Caja Rural).
Pero fue en la corta bajada, donde Duarte comenzó su hazaña. Se fue en solitario hacia delante con fuerza y afrontó como un valiente el largo camino hacia Reinosa siguiendo la orilla norte del pantano del Ebro. Nadie se lo podía creer, pero el pequeño colombiano empezaba a meter tiempo al pelotón. La primera referencia sobre sus rivales fue de 55 segundos. Pero por Orzales ya les metía 2 minutos y por Reinosa el colombiano llevaba ya cinco minutos de ventaja, y subiendo. Duarte, con el maillot desabrochado y el pecho al aire, desafiando al tiempo, rodaba muy suelto. Por detrás sólo los corredores del Froiz tiraban del pelotón, pero todo su esfuerzo se daba de bruces con la pedalada alegre y fácil del colombiano. Por la zona de El Henar, Duarte llegó a tener 5.15 de ventaja sobre el grupo perseguidor, y el líder hasta ayer, el francés Lilian Jegou, perdía un mundo. El chileno Oyarzun no esperó más y saltó a por el colombiano. Las diferencias empezaron entonces a bajar.
En los cinco últimos kilómetros, los de alta montaña, esos los que llevaban la carrera hasta la meta en el alto de El Chivo, el tiempo fue a peor. La niebla no permitía ver a un palmo de distancia y la temperatura bajó a cinco grados. Duarte perdió algo de tiempo en estos últimos kilómetros, y no era para menos después de la paliza que llevaba en el cuerpo, pero entró vencedor en la meta con una gran sonrisa en la boca y sabiendo que tiene en sus manos la mitad del Circuito. Por detrás, a 2.45, llegó Oyarzun, que hizo un gran final de jornada. Y a más de tres, se presentaron ya Herrada, Chalapud, Belda, Fernández... En total, un rosario de 106 supervivientes.
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