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VIOLETA SANTIAGO
Domingo, 20 de junio 2010, 02:03
El Museo Marítimo del Cantábrico (MMC) «es único en Europa, por la riqueza de sus colecciones y por todas las horas de investigación que tiene detrás». Es único también «por la filosofía con que está planteado, ya que abarca la relación del hombre con el mar a lo largo del tiempo». Y, por fin, es tristemente único, según cuenta José Luis Casado Soto, por el desamparo al que ha estado sometido siempre, acentuado en los últimos seis años.
«Este museo no existe: tras la euforia de la inauguración, fue abandonado», explica su director hasta mañana. «No aparece en los presupuestos de la Consejería de Cultura, cualquiera puede comprobarlo. Antes de contar con esta instalación, éramos una 'lancha del Puntal' con 15 funcionarios y laborales. Ahora somos un trasatlántico sin tripulación cualificada. Se desmantelaron los equipos que montaron las exposiciones».
Y una institución «no son unas paredes y un escaparate. Una institución son las personas, el equipo humano. Este director no ha visto ni los currículums de la gente, porque las contrataciones se realizan a través de Cantur, una sociedad regional».
Más todavía: fue diseñado para acoger entre 350.000 y 400.000 visitantes al año y sólo está recibiendo entre 60.000 y 65.000. «El centro sólo funciona por el boca-oreja, como pasaba en el siglo XIX, porque no nos promocionan. Tampoco se puede decir, en rigor, que sea un museo, porque carece del grupo de profesionales capaces de generar la actividad de investigación y difusión de alta calidad para la que está diseñado. Es un derroche tremendo de los recursos económicos y humanos que se invirtieron».
Casado Soto agrega que detrás de esta circunstancia «hay designios políticos. Bueno, designios de personas que ocupan cargos políticos». Lo dice con cierto dolor, porque ponerlo en pie «ha costado muchísimo. Ha sido muy cansado: hemos acumulado un patrimonio y un conocimiento impresionantes y lo hemos hecho (Gerardo García y yo) casi trabajando como autónomos, con convenios con universidades, fundaciones...»
El historiador sólo reconoce la labor de un político a lo largo de los años: la de José Antonio Cagigas. «Del PP, pero en este caso lo de menos es el color político. Discutí mucho con él durante cuatro años pero fue el único responsable de Cultura con el que el proyecto avanzó».
El arqueólogo, que pensaba donar al MMC las colecciones propias que ha ido adquiriendo (con sus recursos personales) en 40 años de trabajo ha reconsiderado esta decisión. «No lo haré en tanto esta institución no dependa de un consorcio independiente y no de un político temporal».
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