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JESÚS SERRERA
Viernes, 23 de julio 2010, 12:51
José Blanco no ha esperado a servirse en frío su venganza. Apenas 36 horas después de que el presidente Rodríguez Zapatero comunicase a Miguel Ángel Revilla y a Dolores Gorostiaga la reactivación del AVE por la Meseta, en contra de la voluntad del propio ministro de Fomento, Blanco replicó ayer, en su tan esperada comparecencia en el Congreso de los Diputados, con el mayor recorte de infraestructuras de la historia de Cantabria.
La desautorización en toda regla que ha supuesto para el ministro la decisión de Zapatero de rendirse al órdago de Revilla y evitar la ruptura del Gobierno de coalición PRC-PSOE, no le va a salir gratis a Cantabria. En efecto, ha sido la región más castigada por la llamada 'reprogramación' del Ministerio de Fomento. Cuatro de las 18 obras proyectadas por este departamento en la región han quedado paralizadas 'sine die', lo que significa el 22% del total, más que Extremadura, Aragón y Castilla y León, las otras comunidades autónomas que han sufrido con mayor rigor el 'hachazo' de la Administración central, que afecta a 32 obras en toda España, con una inversión global de 9.626 millones de euros.
Los recortes que sufrirá Cantabria en sus infraestructuras tienen un gran calado y vigencia. No es como el AVE, un gran proyecto, pero de horizonte etéreo -Reinosa en el año 2015, Santander ni se sabe- sino de obras en ejecución con un final relativamente próximo.
Lo de menos es que se retrase la mejora de los puertos de San Glorio y Los Tornos, donde se estaban acometiendo trabajos de menor relieve. El castigo más duro es la suspensión de la autovía Solares-Torrelavega, el último tramo que faltaba para la conclusión de la Autovía del Cantábrico (A-8) en esta comunidad autónoma y un eje vital para la vertebración de las comunicaciones regionales por carretera.
En definitiva, muchos millones ya gastados en la obra y un trazado definido que ahora afrontan un destino incierto, como el de los cientos trabajadores cántabros que ya están en el paro.
Hasta hace sólo unos días, la Delegación del Gobierno en Cantabria y los ayuntamientos por los que discurre la obra contaban con que la paralización afectaría únicamente a uno de los tramos de la autovía (Torrelavega-La Encina), por un problema de sobrecoste respecto a la licitación del proyecto, mientras que en el otro (Solares-La Encina) seguirían las obras, aunque con algún retraso, para llegar a su inauguración a primeros de 2012.
Sin embargo, en estos últimos días, mientras se 'cocinaba' el arreglo para el AVE de Cantabria por la Meseta, Fomento ha variado sus planes y suspendido los dos tramos, la totalidad del trazado de la autovía Santander-Torrelavega.
El impacto de los recortes del Ministerio de Fomento en Cantabria trasciende los límites del territorio regional pues, por ejemplo, la autovía entre Aguilar de Campoo y Burgos, un vial de acceso a la Meseta que esperaban los usuarios cántabros, desaparece radicalmente del Plan de Infraestructuras que maneja el departamento de Blanco.
También han sido paralizados los tres tramos del AVE entre Palencia y Villaprovedo, es decir el trazado por el que llegará algún día la alta velocidad ferroviaria a Cantabria.
Tibieza en la reacción
La secuencia de los acontecimientos en los últimos días otorga verosimilitud a la teoría que el presidente del PP, Ignacio Diego, anticipaba el miércoles: Blanco se ha cobrado la humillación de 'tragarse' el AVE por Palencia con un recorte feroz de los proyectos de infraestructuras asignados a Cantabria.
El Gobierno reaccionó ayer con tibieza. El presidente Revilla, que unas horas antes celebraba el éxito de su órdago en el AVE y se preparaba para reconciliarse con el ministro Blanco, se limitó a expresar su «malestar por el error» del recorte de Blanco. Revilla, habitualmente tan expansivo, no paso de ahí, quizá para no enturbiar el encuentro que él y Gorostiaga tienen que celebrar la semana próxima para concretar cómo se reactivará la conexión de alta velocidad con Cantabria a través de la Meseta. El presidente dijo también, quizá con alguna ironía, que confía en que el recorte de Fomento no sea la factura por el episodio del AVE y que el ministro le dé una explicación convincente en esa reunión.
A Dolores Gorostiaga, comprensiva con el ajuste de Fomento, el impacto en Cantabria le parece «reducido», pues opina que el futuro de la Solares-Torrelavega está «garantizado». Después del conato de rebeldía con la suspensión del AVE en mayo, la trayectoría del PSOE de Cantabria ha derivado hacia la disciplina orgánica sin fisuras. Si incluso el AVE por la Meseta dejó de ser, en unas pocas semanas, una prioridad para sus dirigentes, resulta natural que el recorte de Blanco haya sido recibido ayer con obediente resignación.
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