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El turismo empieza frío el verano
CANTABRIA

El turismo empieza frío el verano

Los establecimientos hosteleros no aprecian más visitantes y sí menor consumoLas tres primeras semanas de julio han sido flojas para el sector turístico, que baja precios para mantener clientela

TEODORO SAN JOSÉ

Domingo, 25 de julio 2010, 11:55

La misma cantidad de gente, menor consumo, menos tiempo. Si necesitaran enviar un telegrama para explicar cómo ha arrancado el verano en Cantabria desde el punto de vista turístico, eso es lo que firmarían los máximos responsables de las asociaciones de hostelería, turismo rural y campings de la región. Es decir, dibujarían un estado similar al del pasado año, regular, porque las ocupaciones se mantienen en porcentajes similares, pero a costa de rebajar los precios. Y en caja, el movimiento es escaso. Lógico. Como el común de los mortales, el turista dispone de un presupuesto raquítico para las vacaciones y mira mucho a la hora de gastar.

Eso lo saben en la Asociación de Hostelería y en la de Turismo Rural. Los primeros, por boca de su presidente, Emérito Astuy, han logrado tener en estas primeras semanas de verano un ocupación similar «pero con precios algo inferiores a los del pasado año», y los segundos «con ofertas o precios a la baja», como indica Jesús Blanco. En este punto no son coincidentes, porque no han seguido la misma pauta, los empresarios de campings de la región, que han logrado mantener el nivel de ocupación del pasado año «sin bajar los precios. Y eso es bueno y positivo», afirma su máximo representante, Javier Aparicio.

Hoteles y establecimientos hosteleros vienen registrando una ocupación similar a la del pasado año en toda la región, con ligera subida en la capital. En los establecimientos de turismo rural la primera quincena de julio tuvo una ocupación media del 38% -«Que es poco», dice Blanco-, mientras que los campings han notado, en general, algo más de afluencia y ocupación, sobre todo en la zona occidental y Liébana, al tiempo que detectan un creciente interés y demanda de bungalows.

Comer más barato

Pero, en general, la cantinela de que el visitante anda más con las manos en los bolsillos y consume y gasta menos se repite por las cuatro esquinas de la región. Obligado por las circunstancias, el turista ha aprendido a controlar los dispendios monetarios y cuadra gastos para alargar el disfrute.

«El cliente tiende a comer platos más baratos, y cada vez más de menú. Y sobre todo, con menos lujos en las bebidas», dice el encargado de uno de los restaurante tradicionales de San Vicente. O toma platos compartidos, una opción cada vez más extendida, como ha venido testando Astuy entre sus asociados. José Andrés, al frente del popular restaurante Guti, en Laredo, también reconoce que la clientela, en general, «consume más menús y raciones que de carta» y que el marisco, por ejemplo, apenas se pide entre semana «y se deja más para el domingo». Pero recortes económicos al margen, el responsable de ese concurrido establecimiento de la Puebla Vieja ha notado que se mueve mucho más la barra porque «hay más gente que otros años, sobre todo por las mañanas. Estamos trabajando a tope, como hacía tiempo», afirma.

Similar impresión respecto a mayor afluencia de visitantes y turistas tiene José, desde el otro lado del mostrador de El Hombre Pez, en Liérganes, donde priva, sobre todo, el chocolate, los churros y la cocina casera. «No llenamos, aunque tampoco nos quejamos. Pero se va viendo más gente, sobre todo por las tardes», si bien reconoce José que frente a épocas pasadas, «cuando se pedía una ración por cabeza, ahora son más repartidas». El dueño del restaurante cree que «a poco que mejore el tiempo, trabajaremos mejor» durante el verano; de momento, las cajas son «un poco mejores, pero poco».

Donde también estiman que hay «algo más de movimiento» es en la Confitería Vejo, tradicional parada y fonda de Reinosa; María Luz señala que «aunque no muy fuerte y sin muchas aglomeraciones, el verano ha arrancado bien, en la línea de siempre», si bien en la típica expendeduría campurriana de pantortillas también «se nota que la gente tira a gastar menos. Mira más el duro».

En Unquera, en otro tradicional establecimiento de repostería, Confitería Pindal, notan que «ha flojeado un poquito este arranque del verano. Se nos cae la semana, aunque luego sube fuerte los fines de semana», explica José Luis; allí ven que en general «el verano está algo peor de gente», y que el gasto en el despacho en sus famosas corbatas no ha caído, pero ahora la gente «llega, coge un paquete y marcha. Apenas para». También desde Helados López, en Ontaneda, «se nota que hay algo menos de turistas» por aquella zona, aunque en su establecimiento la afluencia de clientes apenas ha menguado y tampoco ha notado que gaste menos; allí, las pequeñas colas para adquirir sus afamados helados siguen produciéndose «puntualmente, como siempre».

Menos colas

Otro punto de la región que puede servir como medida para testar cómo va el verano en los establecimientos turísticos es otra heladería, en este caso el despacho de Regma sobre la primera playa de El Sardinero, en Santander. Y según las estimaciones de una de sus encargadas, Filomena, julio no ha arrancado bien porque «hay mucha menos gente»; para corroborar esa impresión, la dependienta aporta un dato esclarecedor en la demanda de helados: «El año pasado hubo más colas y duraron hasta más tarde, muchas hasta la una de la madrugada. Este año no ha habido casi ninguna, y la que más duró fue hasta las doce y media de la noche».

Como otro termómetro de la afluencia turística a Cantabria también puede servir la demanda que se registra en La Tahona, panadería de uno de los punto neurálgicos del turismo en la región: Potes. Uno de sus propietarios, Miguel Ángel, tiene la impresión de que «este verano está algo más flojillo, no mucho» de turistas, y de que los clientes «antes pensaban menos lo que iban a pedir. Ahora preguntan más, y cuando pregunta tanto se llevan menos». En su opinión, el turista es más mirado con el gasto porque «si antes venía y pedía piezas, ahora pide precios y compra menos cantidad» de sus famosos tortos y empanadas. Del mismo modo, la afluencia es menor porque «no hace mucho estábamos hasta dos horas y media sin parar de despachar, y ahora como mucho estamos diez minutos y no de una manera constante».

En el Parque de Cabárceno el número de visitantes ha crecido ligeramente respecto a las cifras de 2009, que fue un buen año, pero también se ha detectado que ha disminuido el consumo por visitante, como también que el restaurante, aunque se llena, ya no registra tandas colas para entrar.

En el resto de las instalaciones de Cantur, el número de visitantes no ha variado de forma significativa, instalaciones que, puntualmente, quedan al albur de la climatología, como el teleférico de Fuente Dé, donde el pasado miércoles sólo se subieron 956 personas, frente a las 3.315 que lo utilizaron ese mismo día del pasado año; la causa fue la lluvia y niebla que hubo ese día sobre la comarca.

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