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Celebración del aniversario del Padre Alberto, a la izquierda. :: CAVIA
Un dominico de los de toda la vida
LOS CORRALES DE BUELNA

Un dominico de los de toda la vida

El Padre Alberto González celebró su 90 cumpleaños en el Santuario de Las Caldas, 60 de ellos ligado al monasterio Mariano

NACHO CAVIA

Domingo, 26 de septiembre 2010, 13:23

Vecinos, religiosos y familiares rindieron un emotivo homenaje a un dominico de los de toda la vida, al Padre Alberto González, con motivo de la celebración de su 90 cumpleaños, 60 de ellos viviendo en el Santuario Mariano de Las Caldas de Besaya. A mediodía del pasado día 22 el Padre Alberto González oficiaba su enésima Santa Misa en ese Santuario. Quizás la concurrencia, que entre semana nunca es demasiada, era más alta de lo habitual.

Para un visitante accidental, incluso el oficio religioso era más intimista de lo acostumbrado, más emotivo. Y no dejaba de extrañar que todos los dominicos, bien es cierto que pocos ya, hubieran esperado a esa hora para escuchar misa. Pero para todo ello había una razón especial. El Padre Alberto González Fuente renovaba sus fuerzas, regresando al convento tras una larga enfermedad, confirmaba su devoción por la Virgen de las Caldas, tras 60 años en el Santuario, y ratificaba sus votos 65 años después de oficiar su primera misa.

Lo hacía en un convento al que lleva entregada buena parte de su vida, como profesor de filosofía y en el ministerio religioso. Largo periodo que le convierte en el más veterano de los dominicos y el religioso que más tiempo ha pasado en un monasterio que representa más de 400 años de presencia de los dominicos en el Valle de Buelna. Quizás el destino le deparaba ya una larga vida ligada a los santuarios marianos. No en vano nació en otro, en Montesclaros, el 22 de septiembre de 1921. Y otro dato, porque 65 años después de ser ordenado sacerdote en Salamanca, se puede decir de él que es un dominico eminente.

No en vano ha participado en algunas de las citas más importantes de los últimos años: además de formar parte de la Comisión de la Orden que examinó en Roma la acomodación de los dominicos a las disposiciones del Vaticano II, ha participado en capítulos provinciales, en consejos nacionales e incluso en capítulos generales para la elección del responsable de la Orden a nivel mundial. Filósofo y teólogo, entre otras citas destacadas se puede reseñar que coincidió en los años 40 en el Angelicum, en Roma, con un joven sacerdote, Carol Woytila, con el tiempo Juan Pablo II.

El prior

En 1960 fue elegido prior del Santuario de Las Caldas de Besaya, cargo que ocupó durante dos trienios, el máximo que la Orden admite. En todo ese tiempo se ha encargado de engrandecer los actos que tuvieron como protagonista el Santuario, desde una habitación recubierta de estanterías llenas de libros, una mesa para el ordenador en el que escribía sus artículos para las publicaciones que dirigía o en las que colaboraba y libros, documentos y borradores. Todo ello presidido por una imagen de la patrona del Besaya, Nuestra Señora de Las Caldas de Besaya. Claro que también es cierto que al cuello lleva una medalla de su otra gran devoción, Nuestra Señora de Montesclaros. Y es que es un hombre, un dominico de los de toda la vida, desde la cuna hasta ahora.

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