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Teodoro San Jose
Miércoles, 13 de octubre 2010, 15:56
Una embarcación de Salvamento Marítimo, la 'Salvamar Deneb', remolcó ayer hasta el puerto de Santander a una ballena, un ejemplar joven de rorcual común, que el pesquero 'Nuevo Playa Luaña' había avistado ya muerta a dos millas al norte de la costa de Cabo Oyambre.
El cetáceo, de entre ocho y diez metros de longitud, será analizado hoy por expertos del Museo Marítimo del Cantábrico para decidir el destino de sus restos.
Los avistamientos de este tipo de ejemplares son frecuentes en esa zona del Cantábrico, pero toparse con una ballena no resulta fácil, lo que no impide que ayer el barco artesanal 'Nuevo Playa Luaña' se encontrara con una de ellas cuando faenaba tresmallos a salmonetes.
Eran las diez de la mañana y uno de los cuatro marineros que iban a bordo dio la voz de alarma. Recogieron las redes y se acercaron. La primera impresión era la de «un barco pequeño dado la vuelta», explicó a este periódico el patrón de la embarcación, Luis Moro, aunque la congoja que les provocó esa idea se disipó al acercarse y comprobar que se trataba de una joven ballena a flote.
Un peligro para la navegación
El siguiente paso fue dar aviso a Salvamento Marítimo para que se hiciera cargo de la ballena y la retirase de la mar, pues dejarla a flote al albur de las mareas representaría un peligro cierto para la navegación.
«Tenía una buena parte del cuerpo a flote, y hundidas la cabeza y la cola», señaló Moro, quien calcula que puede medir de ocho a diez metros. Aunque a simple vista se trata de un ejemplar joven de rorcual el volumen «es importante» por lo que si un barco pequeño chocara contra él «se puede hacer una buena avería. Y si es grande, se puede llevar un buen susto».
En el tiempo que estuvieron cerca del cetáceo y hasta que llegó la 'Salvamar Deben', Moro no apreció en el animal signos de haber muerto por un accidente, como haber chocado con hélices de barcos grandes, algo bastante habitual en este clase de incidentes.
Por eso, Moro estimaba ayer que la causa más probable de la muerte es el plástico. «Seguro que cuando le abran verán que se tragó algo de eso. La mar está llena de plásticos; es un basurero», se lamentó. Moro, que además de patrón del 'Nuevo Playa Luaña' es el presidente de la Cofradía de Pescadores de Comillas, explicó que «dentro de la mar hay como ríos de mareas donde se acumulan plásticos, maderas y desperdicios. Si lo atravesó y abrió la boca es fácil que...».
Y lo dice con conocimiento de causa porque muchas veces, cada vez que recogen redes en el 'Nuevo Playa de Luaña' los aparejos aparecen llenos de residuos de esta clase.
Hasta el Puerto
Alrededor de la una de la tarde la embarcación de Salvamento Marítimo recogió la ballena y la remolcó hasta el Puerto de Santander. Según sus tripulantes, pudo haber muerto poco tiempo antes de ser hallada frente a la costa de Comillas. Siete horas después de su hallazgo, el cuerpo de la ballena ya estaba amarrada al dique del Muelle de la Margen Norte.
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