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JOSÉ LUIS PÉREZ
Sábado, 13 de noviembre 2010, 11:34
La reapertura de la cueva de Altamira tendrá que esperar, a tenor del último pronunciamiento del Consejo Superior de Investigaciones Científicas: «El umbral de riesgo está más que superado» y «la única garantía de conservación de las pinturas», a su juicio, pasará por «mantener la cavidad sin visita pública». Así, probablemente, ni esta generación ni las próximas a medio plazo podrán tener la más mínima oportunidad de contemplar las pinturas rupestres paleolíticas descubiertas por Sanz de Sautuola y su hija María, ni entrar en la cueva que está presente en todos los libros de Historia.
La contundencia con la que se pronuncian los expertos del CSIC no invita al optimismo. Su opinión, en el informe presentado como asesoramiento técnico al grupo detrabajo constituido por el Patronato de Altamira, no deja lugar a dudas: la única salida que ven viable es mantenerla cerrada al público y restringir al máximo las visitas de carácter científico-técnico.
Aunque el Patronato, donde están presentes las instituciones implicadas, fundaciones y personas de reconocido prestigio, en su reunión del pasado 8 de junio aprobó, por unanimidad, «la decisión de establecer las condiciones de máxima accesibilidad que simultáneamente garanticen la sostenibilidad de la cueva», ahora los técnicos se han encontrado encima de la mesa un informe del CSIC aplastante.
Mejor cerrada
El organismo descarta cualquier régimen de visitas a la cueva y tampoco realiza una propuesta de mínimos. Su postura es contundente y la expresan con una frase lapidaria: «En nuestra opinión, en lo que atañe a la entrada de visitantes a la cueva, la única estrategia compatible hoy día con la máxima garantía de conservación de las pinturas es la que se está llevando a cabo actualmente: mantener la cavidad sin visita pública y con la menor carga posible de visitas científico-técnicas».
Con estos planteamientos, el Consejo deja la última decisión de reabrir Altamira a los políticos, presentes en el Patronato que tiene programado reunirse antes de finales de año. Este se debe convocar tras recibir el informe del grupo de trabajo en el que delegó el estudio de los informes del CSIC y sus aclaraciones que ahora ven la luz.
Microambiente
El citado grupo de trabajo, tras sus reuniones en Madrid el 11 y el 23 de junio, reclamó al CSIC más información a partir de siete puntos. En uno de ellos, le solicitó que definiesen los protocolos de actuación. Al respecto, el Consejo expresa que «la entrada de cualquier persona en la cueva implica una modificación de sus condiciones microambientales», por lo que «las poblaciones microbianas presentes en la cavidad se adaptan a medio-largo plazo» en el ambiente subterráneo. Por ello, entienden que «la entrada continuada de visitantes provoca la inevitable dispersión de partículas y favorece la estabilización de una mayor tasa de intercambio de materia y energía con el exterior».
Esto se traduce en que la presencia de colonias de microorganismos sea «elevadísima en la zona de la entrada» a la cueva y que se amplíe hacia el interior, progresando irremediablemente hasta la Sala de Polícromos. A la vista de esta situación, el CSIC asevera que no existe protocolo conocido para modificar en positivo las condiciones microambientales de la cueva sin que para lograrlo se realicen importantes modificaciones de las condiciones naturales de la gruta fruto de la intervención humana. Ponen como ejemplo negativo la actuación en la cueva francesa de Lascaux.
Colonias bacterianas
En 2002 el CSIC recomendó el cierre de la cueva por la alarmante aparición de «colonias microbianas verdes en el techo de la Sala de Polícromos» de Altamira. Dichas manchas afectaban directamente a las pinturas rupestres y «eran solo uno de los muchos problemas de conservación detectados en nuestros estudios».
Tras el cierre de la cueva en septiembre de 2002, el CSIC, fruto de sendos convenios con el Ministerio de Cultura (2003-2005 y 2007-2010), emitió sus informes que ahora ha ampliado a petición del recuperado Patronato. En los mismos, como subrayan ahora, se destaca que «desde el punto de vista científico-técnico, nosotros no podemos decidir qué es admisible o qué no lo es. A nuestro juicio el umbral de riesgo está más que superado como demuestran las numerosas colonias bacterianas que colonizan buena parte del techo de la Sala de Polícromos». La situación así descrita, parece muy grave, ya que en su informe el CSIC precisa que «esa colonización cubre ya algunas de las pinturas y si bien todavía no se han extendido hacia el área de los bisontes y la cierva, su proximidad es enormemente preocupante».
Su propia experiencia lleva a los científicos del Consejo a afirmar que «esta situación es precedente a una proliferación exponencial» y explican que no se haya producido la expansión gracias a las medidas tomadas en este tiempo -modificaciones de los cierres y mantenimientos de un mínimo de entradas y aperturas de puertas-. El estrés derivado de la visita pública «pudiera» acelerar este proceso.
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