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Récord de osos en Liébana
CANTABRIA

Récord de osos en Liébana

La Fundación Oso Pardo y la Guardería de Montes no aportaban una cifra tan elevada de estos mamíferos desde 1995. Este otoño se localizaron tres hembras con cachorros y ocho machos solitarios

PEDRO ÁLVAREZ

Domingo, 2 de enero 2011, 09:43

Pero esta comarca cántabra es demasiado pequeña para paliar la carencia de estas cosechas en los montes limítrofes de las provincias vecinas. Estos mamíferos de gran tamaño necesitan engordar y acumular grasa en los meses preinvernales a base de estos frutos energéticos para adaptarse con éxito a la hibernación.

«Encontrar un oso es algo más que un reto para nosotros. Es síntoma de que esta especie no desaparece. Es muy gratificante». En Liébana, actúan dos jóvenes de la comarca, Vicente Vilda, que lleva en la patrulla desde 2006, y Elsa Sánchez, que se incorporó en el año 2007. Son los salvaguardianes de este mamífero con tintes mitológicos en el medio rural. El trabajo diario de esta patrulla consiste principalmente en la vigilancia y seguimiento de las poblaciones de oso pardo en la comarca lebaniega, y también en Polaciones. «Aportamos observaciones, datos y muestras, para la gestión y el conocimiento de la ecología y evolución demográfica de la población de osos», señala Vicente Vilda.

Enseñanzas de la naturaleza

Para desarrollar eficazmente esta labor, los dos integrantes de la Patrulla Oso deben contar con una formación adecuada, pero lo que realmente hace valioso el trabajo es la observación continuada día a día, sin la cual no se podría desarrollar con garantías esta labor de campo. «Tanto el oso como la propia naturaleza, es lo que nos enseña a nosotros», comenta Elsa Sánchez. La observación de los plantígrados es bastante difícil, porque no hay un suficiente número de ejemplares para tener una observación que permita verles con frecuencia, y porque los montes están cada vez más cerrados, con una densa vegetación. El seguimiento de los animales sin ser molestados resulta fundamental. Cuando nieva en invierno, que es fácil encontrar las huellas y seguirlas, nunca se hace el seguimiento a favor del rastro: «Tenemos que tener especial cuidado con las hembras con crías, para poder adquirir con sigilo mayor información de su actividad invernal», explica Vilda. Durante la época de buen tiempo, en primavera y verano, resulta bastante complejo, porque en Liébana la lluvia escasea mucho, y no hay sustrato húmedo en el monte, suficiente para cortar los rastros, y hay que esperar al otoño e invierno, que es cuando llueve y nieva, y cuando mejor se observa sobre el terreno.

El último parto

El último parto detectado por los vigilantes de la Patrulla Oso data de la primavera de 2006, en el monte de Vega de Liébana. Fue un hallazgo emotivo: «Esa osa dio a luz a dos cachorros. Desde entonces no tenemos indicios de que haya vuelto a ocurrir. También podemos afirmar por nuestra experiencia de campo, que las osas con crías no hibernan en Liébana en los últimos años, porque las hemos realizado un seguimiento muy estricto», precisa Elsa Sánchez. Influye para llegar a esta situación, que los inviernos son cada vez más flojos, y que encuentran con facilidad alimento en el monte, pudiendo subsistir durante el invierno. A finales de mayo o primeros de junio, las osas abandonan las oseras. Las crías están con sus madres durante todo un año y la primavera siguiente, que es cuando rompen el vínculo.

No cejan en el empeño y para ello su labor diaria es fruto de la vocación y de unos datos objetivos. Los indicios en que se basan para la observación diaria de esta especie son las huellas, excrementos, y pelo en las alambradas, pero lo que más información aporta a la Patrulla Oso son las huellas, porque por su medición podemos saber si se trata de un macho, de una hembra, y en el caso de tener cachorros, si las acompañan una o dos. «El macho más grande que hemos medido la huella, tenía 135 milímetros de anchura de dedos, y la hembra, 110 milímetros. Con respecto a los excrementos conocemos lo que ha comido el animal».

Un mamífero no tan temido

La nutrida presencia de osos en Liébana no ha supuesto apenas problemas para los vecinos. Los osos se han nutrido con los frutos del bosque y también con manzanas no lejos de algunos pueblos. Aunque estos últimos meses de 2010 han muerto algunas ovejas y cabras en la zona, se pudo confirmar que había sido perros o lobos y sólo una oveja fue comida por un oso. Los colmenares han sido atacados en pocas ocasiones, porque muchos de ellos están protegidos con pastores eléctricos. Los osos, que habitualmente son difíciles de observar, se han dejado ver en varias ocasiones, y han podido ser disfrutados por un buen número de lebaniegos y de visitantes de la comarca. El otrora mamífero temido en los pueblos de alta montaña está siendo observado con cierta simpatía, como ocurrió con la hembra y oseznos que hace un año deambulaban cerca de Caloca.

Un joven de este pueblo, cuyas vecinos viven a más de 1.100 metros de altitud, tuvo un encuentro con la osa y el osezno que desde hace varios meses se dejaban ver por la zona. Tuvo que salir por pies porque la madre le acometió y le persiguió, en un acto de defensa de su cría. Pero el susto se le pasó rápido porque entendió que es el instinto animal de protección, que muchas veces lo aplica el propio ser humano. La concienciación vecinal sobre la supervivencia del plantígrado está en estrecha relación con la labor didáctica desarrollada por la asociación conservacionista Fundación Oso Pardo.

H uellas sobre un suelo ligeramente frondoso. Silencio en el monte. Elsa y Vicente, dos vigilantes, tratan de no molestar a la osa que camina en busca de alimento con sus dos pequeñas crías. Uno y otro se miran a la cara, porque han conseguido visualizar en un monte de Liébana a una familia de osos pardos cantábricos, que todavía se encuentran en riesgo de extinción. No es un hecho aislado. Este pasado otoño ha sido el que más localizaciones de plantígrados ha aportado desde 1995. Durante este periodo, los guardas de la Consejería de Desarrollo Rural y los de la Fundación Oso Pardo (FOP) han localizado en los montes de Liébana tres osas con sus crías (la primera tiene un cachorro, y las otras tienen dos cada una) y, al menos, otros ocho machos solitarios diferentes. Un número que es significativamente superior al localizado en otoños anteriores. El que encuentren la alimentación necesaria y la no presencia de cazadores furtivos, son dos causas que han propiciado el incremento de este mamífero.

Pero este dato tan alentador para la supervivencia de la especie más emblemática de la Cordillera Cantábrica no significa que el núcleo oriental de osos haya crecido. La FOP estima que este núcleo oriental distribuido por la Montaña Palentina, la Montaña Oriental Leonesa y Cantabria (Liébana y Campoo de Suso), consta de unos 30 ejemplares, «número que no parece haber variado a lo largo de esta pasada década. En cambio en la zona occidental, distribuido por el centro y occidente de Asturias, Alto Sil leonés y Ancares gallegos, tiene un mínimo de 140 osos y viene incrementando su censo progresivamente», significa su presidente Guillermo Palomero.

Este año, en todo el área de Liébana se da una cosecha aceptable de hayucos y bellotas, en contraste con lo que ocurre en otras zonas de la cordillera, lo que puede explicar el aumento considerable del número de plantígrados en la comarca de Cantabria.

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