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Jueves, 5 de mayo 2011, 02:04
Su nombre, 'Wahalla', suena a música celestial y a mitología nórdica, al paraíso que Odín destinaba a héroes y guerreros, a la morada de las diosas walkyrias, a Richard Wagner y su primera parte de la tetralogía 'El anillo de los Nibelungos'. Ese espíritu inundará el templo que se erige en Castellón, aunque en él solo habitarán millones y millones de datos protegidos por las nuevas deidades de la informática y las telecomunicaciones. Será una especie de búnker a prueba de 'hackers', de terremotos y de los minitsunamis con los que, a veces, obsequia el fenómeno de la maldita gota fría al levante español.
Lo dice Manuel Escuin, ingeniero, melómano, fanático del compositor alemán y director general de la empresa valenciana Tissat, la dueña del proyecto, que ayer fue presentado en Madrid. Escuin eligió el nombre de 'Wahalla' para la criatura, y aunque aclara que los que se adoptan para los proyectos de este tipo nada tienen que ver con el contenido de los mismos, algo sí ha querido significar con esa mítica palabra.
El futuro centro de datos, que en julio comenzará a prestar sus servicios, tiene también mucho de pionero en esa combinación de energía e informática que le configura. Es el primero de España y el cuarto de Europa con capacidad para albergar tan ingente masa de números, cifras, programas que conforman la actividad empresarial, secretos profesionales que piden a gritos estar a salvo, protegidos de ataques, virus, espionaje o apagones de luz. Todo garantizado con el máximo nivel tecnológico de seguridad, según el certificado expedido por EE UU, que le adjudica el TIER IV, o sea, el no va más.
- Sí. El desarrollo del proyecto ya contempla un impresionante nivel de seguridad y de experiencia: en el actual centro que tenemos en Paterna (Valencia), que se ha quedado pequeño y por eso construimos el de Castellón, sufrimos unos 128 millones de ataques al año, de 'hackers', de virus...
Ahorro energético
Los mastodontes cibernéticos requieren un enorme gasto de energía para funcionar. Tissat lo ha previsto, de tal forma que será el único banco de datos en el mundo que prácticamente se autoabastezca y reduzca las emisiones de CO2 a la atmósfera. Manuel Escuin lo explica de manera didáctica para los profanos en la materia. «El llamado PUE, en inglés, significa la efectividad en el uso de la potencia. Por cada kilowatio que llega al ordenador, pierdo otro más. En un coche, por ejemplo, el 50% de la energía que consume se va por el motor para producir calor. Pues bien, nosotros utilizamos el calor residual de nuestros tres motores de gas y gasoil para producir frío -proceso denominado de trigeneración- para refrigerar los servidores». Son únicos en este invento. La necesidad obliga. Los costes de electricidad son mucho más caros en España que en otros países, y eso les empujó a buscar soluciones alternativas. En una segunda fase, los motores contaminantes serán sustituidos por gigantes pilas de hidrógeno de 1,2 megawatios, ahora en construcción.
Hay pocas dudas sobre el éxito de 'Wahalla'. Sus promotores calculan que en los próximos años, más del 50% de las compañías querrán tener sus datos a buen recaudo. Y a prueba de bombas.
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