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Raúl Hevia, que juega con su retrato y una imagen de fondo, en el café santanderino 'Oporto', mezcla creación e investigación y reflexiona sobre el lenguaje fotográfico. :: ROBERTO RUIZ
Reflejos de intimidad
EL RINCÓN DE...

Reflejos de intimidad

Raúl Hevia. Dejar un resquicio para lo inesperado. Ese es su estudio, abierto, exento de mandamientos que no sean los del hallazgo y la mirada. La ecuación de lo íntimo y lo público preside la poética de su lenguaje. Sabe que la fotografía puede ser el acto fundacional más realista del mundo y también el truco más insólito. Del cuidado formal hace un tratado y de la perfección un sentido de búsqueda vital

PPLL

Viernes, 13 de mayo 2011, 02:08

Un artista de la imagen también posee caligrafía. La de Raúl Hevia es un ejercicio de pasión abierto a lo inesperado, de poética investigación sobre el entorno de lo cotidiano y desde lo cotidiano. «Un acercamiento al concepto de ausencia y su presencia en los objetos más cercanos». La mirada de Hevia convierte al fotógrafo en un profesional del pensamiento que crea un lenguaje, una ficción con la que cuestionar la realidad, su propio medio, su lugar en el mundo. Un fabricante de interrogantes tan importantes como las soluciones.

Posee su particular, privado taller 'de mecánica' de las obras, donde se cortan y pegan los materiales hasta alcanzar su forma final, «pero no donde se piensan o elaboran». Trabaja fundamentalmente sobre soporte fotográfico y tiene siempre presente que «cualquier lugar es propicio para elaborar una idea o para encontrarse con ella». Se confiesa «extremada, exhaustivamente metódico a la hora de desarrollar un proyecto, en cada uno de sus pasos, intentando controlar todas las variables y repitiendo las veces que haga falta las cosas». Guarda algunos juguetes, libros importantes, objetos que cuentan historias. «Guardo, por ejemplo, los naipes que me voy encontrando al azar en las calles. También letras en volumen, que acabo incorporando a alguna imagen». El espacio de trabajo sólo puede ser un ritual de privacidad, un vínculo con su concepto del arte. Su creación responde a un pulso interior que se abre y se hace presente día a día, imagen tras imagen. Sus series discurren como silenciosas misivas ajenas a las grandes puestas en escena, haciendo de una mirada personal un paisaje reconocible, un discurso consciente de que alguna vez habrá que regresar a aquello de lo que se prescinde. Investiga sobre la intimidad -la forma visual, pública de la intimidad- y la manera de expresarla a través de un lenguaje fotográfico. «Y el espacio que la permite se hace él mismo íntimo, precioso e inolvidable». En el presente aborda libros de artista, ejemplares únicos, de una sola frase. Tras participar en varias ferias con Nuble recalará en Swab, en Barcelona, a finales de mes, para presentar su último trabajo: una videoinstalación donde reflexiona sobre lo natural y lo artificial del proceso arte/vida. En esa misma feria, la galería santanderina exhibirá dos de sus trabajos en torno a la imagen de la palabra y el acto de enseñar lo que se escribe, «imágenes que nos obligan a leer en voz alta». Sus miradas revelan al cabo una íntima lectura de la vida. :: GUILLERMO BALBONA

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