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J. A.
Sábado, 25 de junio 2011, 02:06
«Todos los fotógrafos de México ven a través de los ojos de Manuel Álvarez Bravo», dijo en la inauguración de la exposición 'La otra cara del tiempo', que acoge el Centro de Documentación de la Imagen de Santander (CDIS), Guillermo Fricke. Con esta frase, el director del Centro Manuel Álvarez Bravo, de Oaxaca (México), quiso subrayar la importancia del trabajo de este artista, quien, junto a su mujer, marcó un antes y un después en la fotografía de su país. Se trata además de la primera ocasión en que se reúne en España la obra de la pareja.
El principal mérito de Manuel Álvarez Bravo (1902-2002) y de su esposa Dolores (1907-1933), de soltera Martínez de Anda, fue devolver el protagonismo al pueblo mexicano, sustituyendo la fotografía oficial que se exportó durante el porfiriato -los más de treinta años que permaneció en el poder Porfirio Díaz- y la Revolución. Ambos coincidieron en desechar los grandes personajes de la Historia nacional para buscar la identidad del país en la gente común, especialmente en Oaxaca.
El CDIS muestra un conjunto de 47 imágenes que abarcan toda su trayectoria, cedidas por el centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo -son reproducciones digitales de las copias vintage que se conservan en Oaxaca- y que forman parte del Acervo José F. Gómez. Su exhibición en Santander ha sido posible gracias a los vínculos establecidos entre el CDIS y el Centro Fotográfico de Oaxaca, que en 2010 albergó la exposición 'México en Cantabria. Imágenes de un patrimonio común'.
Un poema de Octavio Paz
Manuela Alonso, responsable de la institución santanderina, explicó en la presentación de la muestra -a la que también asistieron el concejal de Cultura, César Torrellas, y el galerista mexicano Manuel García-, que su título, 'La otra cara del tiempo', procede del poema que el Nobel de Literatura Octavio Paz dedicó a Manuel Álvarez Bravo: «La realidad tiene siempre otra cara, la cara de todos los días, la que nunca vemos, la otra cara del tiempo», dice en sus primeros versos. Para Alonso, ese rostro oculto es el que mostraron los fotógrafos para teñir de modernidad y sensibilidad la imagen que captaron de su patria.
La directora del CDIS recordó la biografía de Manuel y Lola Álvarez Bravo, amigos desde la infancia y que contrajeron matrimonio en 1925 para separarse diez años después. Esa década de convivencia marcaría profundamente el trabajo de ambos en lo que se refiere a influencias y lenguaje fotográfico.
Esa visión moderna de la pareja se fraguó en gran medida gracias a las relaciones que mantuvieron con figuras internacionales de la fotografía y el cine como Tina Modotti, Edward Weston, Sergei Eisenstein, Paul Strand, André Bretón y Henri Cartier Bresson, además de con sus compatriotas integrantes del movimiento muralista mexicano.
Manuel se revela en su obra como un hombre culto, sutil a la hora de titular sus fotografías, en las que juega con las palabras y las referencias literarias. Lola tiende a retratar lo cercano, incluyendo en ocasiones cierta crítica social. La obra de Manuel Álvarez Bravo se abarca desde la década de los 20 hasta la de los 90; fue, junto con su mujer, uno de los representantes del periodo bautizado como 'Renacimiento Mexicano'.
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