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ISABEL AROZAMENA
Viernes, 17 de febrero 2012, 12:31
La dirección de Teka suavizó ayer la postura que había mantenido prácticamente inalterable desde el pasado 31 de enero, cuando se presentó el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) para despedir a 198 trabajadores, y accedió a conservar la producción de cocinas de inducción en la planta de Cajo. Al tiempo, rebajó a 155 el número de afectados.
El traslado a Madrid de la negociación del ERE ha desbloqueado las posturas iniciales. En una reunión que se había calificado como decisiva, por la identidad de los interlocutores, los trabajadores han conseguido endulzar la postura de la empresa aunque todavía consideran «insuficiente» la mejora.
Altos cargos de la compañía han retomado los contactos con los representantes de los trabajadores ya que la negociación en Madrid la han llevado directamente el vicepresidente del grupo, Arturo Baldasano, y el director general, Diego Recio, acompañados por el director de recursos Humanos de la fábrica santanderina, Juan Beteré. Este último había participado en las reuniones anteriores celebradas en el Hotel Hoyuela de Santander junto a un equipo de abogados de Madrid.
La nueva propuesta es clara: mantener la fabricación de las cocinas de inducción en Cajo, 155 despidos y una indemnización de 30 días por año limitados a 15 mensualidades. La oferta conlleva una reducción del 12,5% del salario de la totalidad de la plantilla adscrita al centro de Santander, actualmente 420 personas.
La empresa, que calificó la propuesta como una «mejora», mantiene su validez hasta el próximo viernes, 24 de febrero. En una nota informativa, la compañía transmitió que su intención, con este nuevo paso hacia adelante, es «avanzar en las negociaciones del ERE».
«La propuesta realizada hoy (por ayer) por la dirección de Teka Industrial pretende impulsar definitivamente el proceso negociador y refleja el esfuerzo de la compañía por buscar un acuerdo consensuado y satisfactorio para todos», resalta el comunicado.
A la reunión celebrada por la tarde en el Hotel Príncipe de Vergara de Madrid, que se prolongó cerca de dos horas, asistió la totalidad del comité de empresa de Teka, integrado por 16 personas, que viajaron a la capital de España en un microbús. No pudieron acompañarles sus asesores, al ser una imposición de la multinacional alemana, que a su vez tampoco contó con la asistencia de sus abogados.
«La propuesta es insuficiente pero por lo menos se ha abierto una vía de diálogo». Esta fue la valoración del presidente del comité de empresa nada más salir de la reunión. A partir de ahora, de lo que se trata es de negociar ya que Fernández interpretó el resultado del encuentro de ayer como un «punto de partida» para «empezar a negociar». Las próximas reuniones se celebrarán a partir del próximo lunes, «seguramente todos los días», ya en Santander.
Fernández explicó que el comité de empresa considera «irrenunciable» que se quede en la planta de Cajo la producción de cocinas, sobre todo las de vitrocerámica y las de inducción. Aunque no quiso concretar el número de afectados por el ERE que se podría asumir en la marcha de las negociaciones, fuentes sindicales indicaron que al menos se debe reducir a dos cifras, es decir, menos de cien. En cuanto al recorte del sueldo general que la empresa ha cifrado en un 12,5% para toda la plantilla, los sindicatos intentarán que al menos se reduzca a la mitad, sobre un 5%.
La reunión se desarrolló en «un ambiente cordial», según explicó Fernández, donde se mantuvo un diálogo «con respecto y sin levantar en ningún momento la voz». La dirección de Teka volvió a exponer a los representantes de los trabajadores que la planta de Cajo tiene unas pérdidas de 8,5 millones de euros. Una cantidad a la que los sindicatos no dan validez por que se incluyen gastos de otras fábricas del grupo que se computan a la matriz santanderina.
Avance
«La reunión ha sido un avance, se han desbloqueado las negociaciones y nos han dicho que todos los puntos son negociables», recalcó el presidente del comité de empresa, que dejó la reunión con un sentimiento «normal, no contentos, aunque tampoco nos esperábamos mucho más».
En parecidos términos se expresó el representante de CSIF en el comité de empresa, Fernando Mier, para quien la oferta tal y como está «no la aceptamos», pero valoró de forma positiva «la disposición» que ha demostrado la empresa «de negociar incluso todos los días», a partir del lunes, para intentar llegar a un acuerdo dentro del plazo establecido.
Para Mier, con la reunión celebrada en Madrid ha habido un «cambio» en la línea seguida hasta ahora por la compañía sin apenas avances. En los casi 15 días de negociaciones, antes de la reunión de ayer, en lo único que había cedido la empresa era en incrementar cinco días, de 20 a 25, las indemnizaciones. Además se ofertaron traslados a Portugal que el comité cifró de «inasumibles», ya que los salarios eran los del lugar de destino. «Han estado más receptivos, más de tú a tú, sin la distancia de reuniones anteriores».
Esta semana se intensificarán los contactos para cumplir el calendario marcado por el Ministerio de Empleo que otorga un plazo de 30 días para la negociación del ERE, que se registró en Madrid el 31 de enero y que afecta a 188 empleados de la planta de Cajo y a diez más de delegaciones de España.
El pasado 13 de enero Teka anunció un ERE para casi la mitad de la factoría de Santander por las pérdidas registradas en la planta en 2011 como consecuencia de la crisis económica y más concretamente la referida al sector de la construcción, que ha supuesto una reducción de la producción y de las ventas. La pretensión inicial de la compañía, que ahora se ha suavizado, era trasladar toda la línea de cocinas a Turquía para mantener en Santander la de fregaderos. En el momento de presentar el ERE, la firma expresó que no tiene previstos más recortes de personal en otras plantas de España.
Mantener Cajo
La dirección de Teka recalcó ayer a los representantes de los trabajadores que no tiene intención de desmantelar la fábrica de Cajo. Desde que se conocieron los planes de la multinacional alemana, los trabajadores se han mantenido unidos como una piña en defensa de sus puestos de trabajo y han desarrollado varios paros y movilizaciones. Entre las más destacadas figura una manifestación que congregó a más de 4.500 personas por el centro de Santander y la caravana de 200 vehículos desarrollada el pasado miércoles.
El Gobierno de Cantabria y el Ayuntamiento de Santander han llevado a cabo acciones para mediar en el conflicto. En una reunión con los trabajadores, el alcalde, Íñigo de la Serna, se comprometió a no recalificar el suelo donde se asienta la fábrica de Cajo, ya que los sindicatos temen una operación de especulación urbanística.
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