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ROSA M. RUIZ
Sábado, 28 de abril 2012, 02:07
Érase una vez una niña que siempre llevaba una libreta consigo. En ella apuntaba todo lo que lo que le ocurría y lo que imaginaba. Con el tiempo, Susana Isern, se dio cuenta de que lo que más le gustaba era escribir cuentos infantiles, casi siempre con animales como principales protagonistas. «Me siento cómoda con estos personajes», asegura. La niña, ya madre, compagina su pasión por las letras con la Psicología, una carrera que le ha permitido comprobar el interés de los niños por las historias y las narraciones. Por ello se ha animado a interrumpir en el mundo literario infantil y ya ya publicado cuatro cuentos. Uno de ellos 'Kiwi' se presentará hoy, sábado, a las 12.00 horas, en Librería Gil de la Plaza de Pombo. Un trabajo, editado por La Fragatina e ilustrado por Rebeca Luciani, del que se siente muy satisfecha y que relata una historia de diferencias y de superación en la que se muestra como un ser frágil -un pájaro que no puede volar porque no tiene ni alas ni plumas- puede salir airoso de todos los peligros que se le presentan.
Al tiempo otro de sus cuentos 'Ayúdame a volar' se está distribuyendo entre todos socios del Club Deportivo Marismas, se trata de un libro muy especial, ilustrado por Silvia Álvarez, en el que se ensalza el trabajo en equipo. «Me pidieron que escribiese un relato en el que se recogiese la filosofía de este centro. Al principio me pareció difícil, luego me di cuenta de que uno de los principales valores de Marisma está en sus empleados. Su trabajo para que todo esté bien es elogiable», señala. Fruto de esa reflexión surgió una historia, en la que todos los animales de un bosque ayudan a un osito en su extravagante propósito, poder volar libremente.
Nacida en el Pirineo Leridano hace 33 años, la autora reside desde hace años en Santander. Pese al éxito que están teniendo sus obras -sus otros dos cuentos '¡Pilú, Pilú! y 'Oso cazamariposas' fueron recibidos con muy buenas críticas- habla con una gran humildad de sobre su trabajo y hace un mucho énfasis en la aportaciones de los ilustradores con los que ha trabajado.
«Las librerías están repletas de álbumes ilustrados que son verdaderas obras de arte y están despertando casi tanto interés entre los adultos como en los niños. Este género literario está teniendo un gran auge, pero no creo que se trate de una moda», sostiene.
De momento Isern ni se plantea dar el salto a la literatura de adultos, aunque conserva algunas escritos guardados, y defiende con pasión la literatura infantil. «Mucha gente infravalora a los que escribimos cuentos y están expectantes porque demos el salto a otros géneros. Nunca he entendido porqué, creo que los niños son unos lectores muy exigentes, que saben lo que quieren y a los que no es fácil engañar, entre otras cosas, porque no se cortan un pelo a la hora de decir lo que no les gusta», defiende.
En su opinión, las cosas que se aprenden en los cuentos, pueden ser muy útiles en la educación de un menor, por ello en sus libros intenta ensalzar valores como la amistad, el trabajo en equipo o la familia. También cree que para un padre no hay mayor placer que leer un cuento a su hijo. Lo dice como psicóloga preocupasda por la educación, pero en su conversación sobresalen sus otras facetas, la de apasionada escritora y la de la niña soñadora que fue y que ya está escribiendo su primera novela para el público infantil.
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