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TEODORO SAN JOSÉ
Sábado, 7 de julio 2012, 03:02
El bonito empieza a entrar en el Cantábrico. Además de en la mar, pues los barcos están encontrando las puntas de los túnidos ya en aguas asturianas, su presencia se deja notar por fin en las lonjas de la región. Ayer se subastaron alrededor de 25.000 kilos en lo que se convirtió la primera gran jornada de desembarcos de la costera de bonito en los puertos cántabros. El ajetreo se centró en los de Santoña, Colindres y Santander.
La descarga de bonito no han sido excesiva si tenemos en cuenta que las veinticinco toneladas corresponden a las capturas presentadas por diez barcos. Todos ellos han realizado mareas muy irregulares en cuanto a kilos, aunque con mayoría de piezas grandes y medianas en sus bodegas. Luego, la cotización en la lonja ha oscilado entre los 3 euros y los 5,50 euros el kilo según el tamaño del bonito, a una media que se puede fijar en los 4,40 euros el kilo conforme a las cotizaciones habidas ayer en las tres plazas.
Después de casi un año sin bonitos en sus muelles, ayer fue la primera gran jornada de la costera en los puertos de la región. Es cierto que la pasada semana un barco bermeano vendió unos diez mil kilos en Santoña y que en Colindres dos barcos dejaron días atrás una testimonial captura de 600 kilos. Pero la de ayer marca ya el banderazo para una campaña a la que se dedican un centenar de barcos de la región, la mayoría de artes fijas (cacea o curricán), pero también un buen puñado de barcos de cerco con cebo vivo. Estos últimos tienen puestas muchas esperanzas en la presente costera para salvar la economía del año después de tristes experiencias con las de verdel y bocarte, el cierre ahora del chicharro y escasas capturas de sardina.
La mayoría, de cacea
Los cerqueros comienza ahora a dedicarse al bonito. Dejan el bocarte y aprovechan que los túnidos se les plantan en la puerta de casa. Hasta la fecha han sido los de cacea los que han salido a la pesca del atún. De hecho, de los diez barcos que desembarcaron bonitos ayer, nueve fueron de artes fijas
Cuatro lo hicieron en los muelles del puerto de Colindres, entre ellos los locales 'Río Masma' y 'Amutio Hierro II' y el pejino 'María Estefanía'. Junto al santurzano 'Sabadeo' alijaron en aquella lonja alrededor de 5.000 kilos de bonitos. El precio medio al que se subastó toda esa partida fue de 4,60 euros el kilo.
Algo mejor se vendió en la lonja de Santander. Los barcos de cacea gallegos 'Gema y Antonino', Pegal' y 'Rúa I' vendieron los 4.600 kilos de bonito a una media de 4,80 euros el kilo, si bien hubo oscilación desde los casi seis euros a los que se pagaron las piezas de ocho kilos hasta los 3,30 a los medianos.
En Santoña fue donde más bonito se puso a la venta. Dos barcos de cacea, uno santurzano y otro santoñés, el 'Nuevo Monte Cueto', junto al 'Panelo Villa' laredano y primero de vivero que desembarca, dejaron en la cancha de aquella lonja 15.000 kilos. La media estuvo en torno a los 4,30 euros el kilo, aunque osciló de los 5,50 euros para las partidas grandes a los 3,80 a que se pagaron las piezas más pequeñas.
No han sido desembarcos masivos y los precios resultaron entre aceptables y bajos. Pero lo sucedido ayer es síntoma de que el bonito ha comenzado a entrar al Cantábrico, tras una primera fase en la que los de cacea debían desplazarse hasta mitad del Atlántico, cerca de las Azores, para pescar los túnidos. De ahí que las descargas se produjeran en Burela, Avilés o Gijón.
La flota, en cualquier caso, confía en que la costera mejore las cifras del pasado año, cuando tan sólo se subastaron 446.321 kilos en las lonjas de la región. Una cifra ridícula pues se trató de una cuarta parte las ventas de campañas anteriores.
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