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SANDRA RAMOS
Lunes, 10 de septiembre 2012, 15:40
Talleres de reciclaje, fiestas de la interculturalidad o incluso abrazos gratis. Todo vale para concienciar a los niños de que su realidad económica y social es muy distinta a la de otros países, tal y como lleva haciendo varios cursos el colegio público Quinta Porrúa, de Santander. Esta tarea se encuentra dentro del proyecto 'Cheek to cheek por los ODM' (Objetivos Del Milenio), una iniciativa promovida por el Centro de Cooperación al Desarrollo (CCO) Fernando de los Ríos de la Fundación General de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).
Gracias a este proyecto, el colegio recibió el pasado viernes el Premio Nacional de Educación para el Desarrollo 'Vicente Ferrer' a la categoría Infantil, que otorga la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), en colaboración con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. «Para el centro es una gran satisfacción, es un premio a toda la comunidad educativa que nos da mucho prestigio», confiesa Leonardo Galerón, director del centro escolar premiado. El galardón carece de dotación económica, pero da la opción de organizar un seminario educativo consistente en un intercambio de proyectos con otro de los colegios premiados.
Más de treinta iniciativas durante todo curso avalan este galardón, que premia a un total de quince colegios públicos y concertados que desarrollan acciones, proyectos o propuestas pedagógicas destinadas a sensibilizar, concienciar y fomentar la participación activa de los alumnos en la construcción de una ciudadanía global, solidaria y comprometida. «El principal requisito era que los objetivos se cumplieran, no solo en actuaciones esporádicas, sino que se llevaran a cabo a lo largo de toda la etapa escolar, reforzando asignaturas y con una gran variedad de actividades. El colegio ha adaptado la propuesta al día a día en la escuela, y ese esfuerzo hay que recompensarlo», declaró Javier Rodríguez, responsable del CCO Fernando de los Ríos.
También destaca el carácter innovador de 'Cheek to Cheek por los ODM', ya que ha conseguido poner en contacto a la universidad con la escuela, estableciendo un puente de unión que permite trabajar la Educación para el Desarrollo en el aula.
Las distintas actividades se basan en un programa estructurado y en una metodología determinada, «y siempre valorando todos los aspectos con el fin de mejorar de cara al futuro», explicó Raquel Sixto una de las profesoras del centro encargada de coordinar el proyecto, junto a la también docente María Eugenia Odriozola. «Desde que entramos por la puerta en septiembre hasta que salimos en junio las actividades van enlazadas con las mismas materias y áreas de conocimiento», explica la profesora.
Escuela abierta y plural
Durante el año académico 2011-2012, el colegio incorporó en sus aulas numerosas actividades que permitieron trabajar con los alumnos de infantil y primaria los Objetivos Del Milenio, que incluyen la pobreza, la exclusión, la salud, la sostenibilidad, el medio ambiente, la equidad de género y las barreras para el desarrollo. En esos meses, los profesores introdujeron en diferentes asignaturas acciones encaminadas a construir una escuela abierta, plural, en la que se fomentase la ayuda, el respeto y la toma de conciencia con el entorno y la realidad en la que viven los estudiantes.
'Un bote, una sonrisa' es un taller que se ha establecido en el centro de forma permanente, y en el que tanto los alumnos como sus familias ponen habitualmente su granito de arena. Consiste en llevar el mayor número de botes de bebidas, que luego los niños aplastan y los echan a un contenedor especial, que más tarde se traslada a una empresa de reciclaje.
Aprender a comer de forma equilibrada o cuidar su propio huerto son otras de las actividades que el centro escolar dedica a preservar el medio ambiente, además de mejorar la salud de los propios alumnos.
El centro también está caracterizado, según apunta su director, por tener un gran número de alumnos de distintos países, por ello, en mayo han establecido una fiesta, en la que cada niño trae una receta típica de su país para que todos sus compañeros puedan disfrutar de platos que normalmente no comen en su casa. «Comparten la comida y la música, es una fiesta para toda la comunidad educativa», relata orgulloso Galerón.
Se suma a estas actividades la de 'Abrazos gratis', en la que los niños del centro ataviados todos con sus correspondientes carteles daban abrazos a quienes acudían a ellos, fomentando de esta manera, la solidaridad entre sus propios compañeros de pupitre.
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