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RAFA TORRE POO
Domingo, 30 de diciembre 2012, 09:57
Desastroso, paupérrimo, malo, desesperante, desgraciado... Busquen ustedes el adjetivo que más acertado consideren para calificar el año deportivo del Racing, aunque en realidad no hace falta. En esta ocasión, los números lo podrán hacer mejor que nadie. En lo que va de 2012 el Racing ha pasado de jugar en Primera División a hacerlo en Segunda; sólo ha ganado 5 de los 40 encuentros que ha disputado; ha visto desfilar a 5 entrenadores en el banquillo en menos de 365 días; y lo que es peor, aunque no es cuantificable, el desencanto producido por la crisis social que enfrenta a la afición y al consejo de administración va a deslucir, en parte, el centenario que la entidad celebra en 2013.
Sin embargo, si se echa un vistazo atrás, 2012 no empezó mal para el conjunto cántabro. Con la salida de Héctor Cúper del conjunto cántabro, el triunvirato liderado por Juanjo González, hasta entonces director deportivo de la entidad, comenzó la cuesta de enero con dos victorias. Parecía que empezaba a brillar el sol en una temporada que ya se estaba mostrando aciaga. Un gol del colombiano Bernardo al Zaragoza dejó el mejor regalo de Reyes, los tres primeros puntos del año. A esto se sumó la segunda victoria consecutiva ante Osasuna en el Reyno de Navarra. Eran los tiempos de vino y rosas del triunvirato. Pero pronto se nubló el horizonte. Una colección de cinco empates y sólo dos derrotas sirvió para que los administradores concursales -que además del trabajo económico en la oficina tuvieron que tomar decisiones deportivas- enviasen al triunvirato a los leones y le cambiasen por Álvaro Cervera.
La decisión, a posteriori, le costó al conjunto cántabro la categoría. Y es que el técnico cántabro pasará a la historia por ser el que peores números acumuló en su debut en Primera División. Cervera lo intentó todo y le costó hasta la salud -tuvo que ser ingresado en Valdecilla por un problema coronario-, pero no consiguió dar con la tecla. Enfadado y enfrentado con el vestuario sólo fue capaz de cosechar dos empates, ante Betis y Villarreal. El resto, diez derrotas.
La peor pesadilla
El Racing consumó su peor sueño en Anoeta. El sábado 28 de abril el conjunto cántabro dijo adiós a diez temporadas de forma ininterrumpida en Primera División. El verdugo fue la Real Sociedad, que apenas tuvo que esforzarse para enviar al Racing al descenso cuando aún faltaban dos jornadas para que concluyera la liga.
A pesar de las largas vacaciones veraniegas, el tiempo de descanso no sirvió para cambiar las tornas. La crisis institucional, avivada tras la designación del nuevo consejo de administración en la junta de mayo, terminó por desquiciar la planificación deportiva. El expresidente Francisco Pernía elaboró una directiva en la que primero fue Manolo Saiz el hombre fuerte y después Ángel Lavín 'Harry'. El exdirector ciclista se ocupó en un principio de la planificación deportiva. De su mano llegó Juan Carlos Unzué. Un técnico respetado y valorado por sus jugadores que no llegó a jugar ni un sólo encuentro oficial de liga, aunque sólo fue capaz de ganar un encuentro en la pretemporada. Fue destituido, y recompensado con 200.000 euros de indemnización. Fue el momento en el que el tándem Pernía-Harry tomó las riendas de la entidad. Creyeron que Fabri sería el salvador, el que consiguiese el ascenso a Primera, ese que aún siguen defendiendo en sus apariciones en público.
El técnico gallego fue un fiasco, en lo deportivo y en lo personal. Con su fútbol defensivo y ultraconservador consiguió tres victorias en los 17 partidos que dirigió al equipo. Nueve derrotas y cinco empates completaron su periplo.
Enemistado con la grada, sus continuos desprecios a los futbolistas le llevaron a no tener apenas relación con la plantilla. De hecho, ni siquiera se despidió de ellos cuando se fue. Sus enfrentamientos con la prensa fueron continuos e incluso llegó a insultar a un informador durante una rueda de prensa. Su destitución se produjo tras la abultada derrota (4-0) ante el Real Madrid Castilla.
Tras su marcha, Francisco Pernía pensó en Aurelio Gay. Un entrenador de carácter comedido, cuyo mayor logro ha sido entrenar al Zaragoza en Primera División. Cauto en sus declaraciones y valoraciones sobre la plantilla a su llegada, sólo ha dirigido dos encuentros, donde ha cosechado una victoria y una derrota. Eso sí, cuando se le pregunta por su objetivo no se moja. Primero dice querer «elevar la moral» de los jugadores. Trabajo no le va a faltar. Será 2013 el que se encargue de juzgarle.
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