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Moja abraza amorosamente a su cría pese al cansancio. :: T. Cobo
«La pasión de las gorilas por sus crías me pone la piel de gallina»
Ana Frutos

«La pasión de las gorilas por sus crías me pone la piel de gallina»

«El nacimiento del bebé de Cabárceno es importantísimo porque su padre es el último ejemplar del mundo llegado de la libertad» Ana Frutos Cuidadora de antropoides del Zoo de Barcelona

TERESA COBO

Martes, 23 de abril 2013, 10:22

«Al verla mamar por primera vez, casi lloramos. Ha sido como un partido de final de Mundial. Que llega, que llega. Que coge, que coge... ¡Ya! ¡Sí! ¡Bien!». Como una jugada que acaba en un gol de campeonato. Así describe Ana Frutos el tortuoso recorrido de la cría de gorila de Cabárceno hasta el pezón de su madre. Esta cuidadora de antropoides ha venido desde el Zoo de Barcelona, su ciudad natal, para ayudar a que todo vaya bien con el bebé. Tiene experiencia en más de una decena de nacimientos de gorilas, además de sus observaciones con orangutanes y chimpancés. «Por más veces que lo vea, me emociona siempre».

¿Qué ha venido a aportar al Parque de la Naturaleza de Cabárceno?

-Experiencia. Cabárceno tiene un equipo que trabaja maravillosamente y conoce estupendamente a sus animales, pero creen que les falta experiencia porque sólo habían tenido una cría antes que, por mala suerte para todos, tuvo un accidente [murió con once días aplastada por su madre, Chelewa]. Para prevenir que nada fuera mal, para darse cuenta de si mamaba bien o no mamaba, pidieron que viniera alguien del Zoo de Barcelona.

-¿Siempre es tan difícil con madres primerizas y en cautividad?

-El comportamiento maternal no es innato, es aprendido. Tienen que haberlo visto para poder reproducirlo. Con Moja había muchas esperanzas, porque a ella la crio su madre y ha visto criar a sus hermanos. Moja estaba muy nerviosa al principio, no sabía qué hacer ni protegía del todo al bebé, ni sabía por qué se movía tanto y lloraba. Pero a las 48 horas comenzó a comportarse muy bien y creemos que esa noche ya le dio de mamar. Nosotros lo vimos al día siguiente y eso tranquiliza mucho.

-Aparte de alivio, ¿qué sintieron?

-La primera vez que los ves mamar, casi lloras. Dices «¡por favor!». Da mucha felicidad. Con Moja fue emocionante. Ha sido un orgullo venir aquí y trabajar con esta gente.

-¿Por qué nos fascina tanto un bebé gorila?

-Cualquier cría de animal ya te da mucha ternura. Yo creo que están genéticamente diseñados para eso. Lo mismo un gatito que un potrillo. Pero los bebés de antropides se parecen mucho a nuestros niños. Es muy fácil empatizar. Ves a la cría tan pequeñita, tan indefensa, con esa madre tan enorme y que la cuida con tanta pasión, que demuestra tanto cariño hacia la cría. Yo, por más veces que lo vea, me emociona siempre. No puede dejarte indiferente. Se te pone la piel de gallina.

-¿Qué importancia tiene el nacimiento de un gorila de llanura como éste?

-Éste, en concreto, muchísima importancia, porque su padre [Nicky, 27 años] es el último ejemplar macho llegado de la libertad en todo el mundo [rescatado del contrabando]. Sus genes son importantísimos para rejuvenecer la población. Pero todos los nacimientos de gorilas son a celebrar, porque quedan pocos. No creo que sea nada malo que se reproduzcan en cautividad, porque nunca se sabe si estos serán los que repoblarán cuando no queden gorilas.

-Hay colectivos que aseguran que eso es un cuento y que nunca servirán para recuperar la especie.

-Como no lo sabemos, vamos a pensar en positivo. De todas maneras, aunque hubiera sido un error de hace sesenta años, no puedes hacer ya nada con animales que han nacido en cautividad, no conocen más. De hecho, si tienes la desgracia de que uno se escapa, lo que él quiere es volver dentro. Es su hábitat, su familia y su casa.

-Tantos años con antropoides, ¿qué es lo que más le sorprende de ellos?

-El sentimiento que tienen de pérdida cuando hay que quitarles una cría o cuando una cría muere. Ellas lo sufren mucho, están unos días muy pochas. Eso es lo que más tocada me deja.

-Usted ya se va. ¿Con qué expectativa ve a la cría de Moja?

-Es un trabajo de a diario. Tiene que pasar un tiempo prudencial para que podamos echar las campanas al vuelo, pero a priori parece que todo va bien y, si sigue así, este verano Cabárceno tendrá una chiquitina que va a dar mucho juego y, para otoño, ya va a ser un juguete muy divertido.

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