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CARLOS BENITO
Jueves, 21 de noviembre 2013, 01:22
Hay dos cosas en las que Leo Messi no tiene rival. Una son los goles, claro, gracias a esa desenvoltura pasmosa a la hora de llegar a la portería contraria y colar el balón entre los palos. Y la otra son las chaquetas, aunque casi da reparo asignar esa palabra clásica y distinguida a las prendas que suele lucir en las entregas de premios. Mira que muchas veces sus jugadas dejan con la boca abierta, pero aun así consigue superar ese efecto con las chaquetas, que obligan a frotarse los ojos y fijarse de nuevo. Y lo mejor de todo es que el astro argentino ha conseguido cobrar por las dos cosas, goles y atuendos.
Messi recibía ayer la Bota de Oro y, cumpliendo el contrato que le liga desde hace años a Dolce & Gabbana, acudió con un diseño de la marca italiana. Pero, como otras veces, el delantero del Barça parece haber escogido lo más llamativo del catálogo, una chaqueta de flores que inmediatamente desencadenó la creatividad en las redes sociales: unos la comparaban con una tapicería de sofá; otros, con las camisas desopilantes de Chiquito de la Calzada; alguno, con esos pequeños relieves que adornan el papel higiénico. Sus propios compañeros de equipo, entre el público, no se privaron de chotearse ante su atrevimiento. El artículo más similar que aparece en la tienda 'online' de D&G cuesta, por cierto, 6.175 euros. Y está agotado.
¿Se ha superado a sí mismo? Es discutible, porque en muchas retinas quedó grabado el esmoquin de lunares blancos, con pajarita a juego, que eligió para recoger su cuarto Balón de Oro. «Siempre me pongo el traje negro y, así, cambiamos un poquito», dijo de aquel modelo Sicilia que muchos interpretaron como un homenaje a Maradona, otro partidario de los topos. También resulta difícil olvidarse del terciopelo color berenjena con el que, el año pasado, se adornó para recibir el tercer Balón de Oro. Fue la primera señal de que estábamos ante un campeón de la moda más osada y transgresora, un hombre del que ya nos hemos acostumbrado a esperar nuevos asombros.
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