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J. C. F.-G.
Sábado, 14 de junio 2008, 03:24
En 1786, don Antonio de Obregón y Alcocer, se mandó construir en Llerana de Cayón una casona blasonada. Era conde de La Valenciana, caballero de Carlos III, uno de los hombres más ricos de su tiempo. Su fortuna se había fraguado en México, gracias a la explotación de la mina de plata conocida como 'La Valenciana'. La bella casona de piedra, de tres arcos, se ha convertido en un hotel de cuatro estrellas, tras una cuidada restauración que le ha devuelto la prestancia de otros tiempos, pero adecuándola a las necesidades de un moderno establecimiento hostelero. Tiene doce habitaciones con cama king size y una suite. Todo amueblado con diseños modernos y cuidados, sin escatimar gastos. Los sanitarios están firmados por Rafael Moneo.
La casona de Llerana es un edificio domótico, de los denominados inteligentes. Mármoles, madera de roble y diseños italianos hacen de este establecimiento uno de los más elegantes de cuantos se han abierto en los últimos años en Cantabria. Posee un restaurante para 24 personas con el nombre de 'Argán', el aceite marroquí de gran calidad cotizado a 120 euros el litro.
La casona está enclavada en una finca de 4.000 metros, posee piscina, un espacio para banquetes con capacidad para 120 personas y posibilidades para dar grandes bodas y celebraciones. En el restaurante 'Argán' prima la alta cocina con bases tradicionales y técnicas novedosas. Junto a esta cocina gourmet se ofrecen buenos vinos: hasta 200 referencias en bodega.
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