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"Es increíble, no sabemos cómo ha podido pasar"

"Es increíble, no sabemos cómo ha podido pasar"

Juan José Hernández, el propietario de la nave de productos cárnicos devastada por las llamas en Cacicedo de Camargo, recibe numerosas muestras de solidaridad de colegas del sector para empezar de cero en otro lugar

Mariña Álvarez

Miércoles, 13 de enero 2016, 08:44

Pegado a su teléfono móvil, Juan José Hernández deambula por la calleja del polígono de Elegarcu donde hasta la pasada noche se erigía su empresa. Un demoledor incendio la ha destruido por completo. No ha quedado nada de Cárnicas San José. "Lo que no está quemado, está derretido", advierte uno de los empleados, que a las siete de la mañana, al entrar a trabajar, se topó de bruces con la impactante imagen de la nave arrasada, el techo derrumbado y efectivos de Protección Civil de Camargo refrescando la estructura. Ocurrió sobre la una de la madrugada. Todavía no se sabe cómo. "Es increíble, no nos hacemos una idea, no podemos suponer nada", acierta a decir Juan José con la voz entrecortada. Ya de día, numerosos colegas del sector acudieron al polígono a ofrecerle su apoyo: Sus cámaras, sus camiones, su gente... Aun recomponiéndose del disgusto, el equipo de esta empresa familiar ya habla de empezar de cero en otro lugar.

Fue a la 1.24 de la madrugada cuando un conductor que pasaba por la autovía vio las llamas en esta nave y avisó a la Guardia Civil, que derivó la incidencia al 112. El centro de emergencias del Gobierno regional se encargó de llamar a los bomberos de Santander, a Protección Civil de Camargo, y a la Policía Local. Los bomberos trasladaron al lugar una primera dotación, con seis efectivos, quienes, al ver la magnitud del fuego, solicitaron refuerzos, por lo que acudieron otra autobomba, un vehículo nodriza y otro de altura. En total, cuatro vehículos y 16 bomberos de Santander han participado en la extinción del incendio.

Utilizando el vehículo de altura, echaron agua sobre la cubierta, pero acabó por colapsar. "El fuego ya estaba extendido", ha contado el jefe de servicio a eldiariomontanes.es. La mayor urgencia fue evitar que las llamas se propagaran a las dos naves colindantes, "ahí ya no había nada que salvar". Lo consiguieron. Como también evitaron que la oficina de Cárnicas San José, situada a la entrada de la nave, no se viniera abajo.

En plena noche, durante el dispositivo de extinción, acudió Juan José con su esposa, que también trabaja en la empresa, "estaban desolados, sobre todo ella", contaron los bomberos. Dentro de la nave tenían estacionados un camión, una camioneta y dos vehículos ligeros, además de vinos, jamones, embutidos, toneladas de carne fresca... Hasta una veintena de terneras calculan que podrían tener almacenadas. "Y no ha quedado nada". Precisamente, el combustible de los vehículos y el material aislante de los frigoríficos, altamente inflamable, pudieron contribuir a la rápida propagación del fuego. Se desconocen las causas y dónde pudo estar el foco. "La Policía Científica será la que investigue el origen", explican los bomberos, que regresaron a la base cerca de las cuatro de la madrugada, quedándose en el lugar miembros de Protección Civil de Camargo como medida de precaución.

A media mañana, componentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil tomaron las primeras muestras y acordonaron lo que queda en pie de la nave. Avisaron que serán especialistas en incendios procedentes de Logroño los que se encargarán de la investigación. Mientras, a esta zona de Elegarcu no ha dejado de llegar gente. Hosteleros, distribuidores, carniceros, gerentes de mataderos... A medida que llegaban, iban directos hacia Juan José, para abrazarlo, consolarlo y ofrecerle ayuda. "A este hombre lo quiere todo el mundo, es una gran persona, no se merece lo que le ha pasado", comenta emocionado un comercial de hostelería que trata habitualmente con él.

Cárnicas San José es una pequeña empresa familiar con siete empleados, entre los que está el propio Juan José, su mujer y un hijo de ambos, junto con cuatro empleados que llevan contratados muchos años. Uno de los trabajadores explica que el fundador, natural de Salamanca, vive en Cantabria desde niño y que montó la empresa en el año 1992. En 1998 compró la nave ahora arrasada. "El negocio iba bien", señala, y confía en que pueda "arrancar en otra nave en Mercasantander", que es el plan más inmediato, "él lo intentará, a ver si se puede. No sabemos qué va a pasar...". Por el momento, observan los escombros humeantes y se preguntan si al menos podrían sacar el género congelado, que por lo visto ha resistido al fuego, gracias a la fuerte estructura de esta cámara. Del resto, nada de nada. "Apenas he podido rescatar en la oficina unos cuantos albaranes que no se han quemado. Hasta los ordenadores se han derretido".

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