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Mikel Labastida
Jueves, 22 de diciembre 2016, 10:33
Cuando ya parecía que estaba todo el pescado seriéfilo vendido y quien más y quien menos había elaborado sus listas de las mejores y peores títulos de 2016 llega Netflix y un par de semanas antes de terminar el año estrena su última apuesta, 'The OA', sin apenas promoción y rodeada de misterio. Y no se trata de un producto menor que la plataforma quiera despachar de cualquier manera y por la puerta de atrás. Sus credenciales indican lo contrario, que estamos ante un producto creado para dar que hablar. Detrás de él está Brad Pitt entre los productores y Brit Marling y Zal Batmanglij, responsables de cintas como 'Sound of my voice' y 'The East', como directores. La primera, por cierto, es, además de creadora, la protagonista de esta ficción.
'The OA' lleva la marca Netflix y, como tal, cumple las características comunes de este tipo de productos: un reparto eficiente y un buen acabado. Y los ocho capítulos servidos de una vez para que el consumidor haga con ellos lo que quieran. Lo que muchos hicieron, por cierto, fue darse un atracón el pasado fin de semana para descifrar la pregunta que anda en boca de los seriéfilos desde el pasado viernes: ¿qué es the OA?
Posiblemente muchos de esos que consumieron con gula todos los episodios no sean aún capaces de dar una explicación coherente sobre lo que es o no es OA. Porque la nueva ficción de Netflix se adhiere a esa corriente de series en la que el espectador se debate ante la duda de si está viendo una obra maestra inclasificable e indescifrable o si le están tomando el pelo sin disimulo. Se repite un poco la sensación que producía 'The Leftovers' o más recientemente 'Westworld'. Aunque 'The OA' está a años luz de estas dos. Ni tiene el calado emocional de la primera ni formalmente está a la altura de la segunda. Y dudo mucho que vaya a generar los debates que sí surgieron con las anteriores. Pero tampoco va a dejar indiferente a nadie. A saber en qué algoritmos se ha fijado esta vez Netflix para decidir que esto es lo que reclaman sus usuarios. Aunque no tienen nada que ver no parece descabellado que esta nueva propuesta comparta público con 'Sense 8' o 'Stranger things', otros productos estrella de la plataforma.
El punto de partida lo marca la aparición de un vídeo en youtube en el que se ve a una joven arrojándose desde un puente. Los padres de la chica enseguida se percatan de quién es. Es su hija, Prairie, desaparecida hace siete años y de la que no habían tenido noticias en este tiempo. La consideraban perdida y dudaban de que pudiesen volver a saber de ella.
No tardan en presentarse en el hospital en el que está siendo atendida y allí se produce la primera sorpresa. Prairie ve y reconoce a su madre. Nada de esto sería significativo pese al paso del tiempo, la cuestión es que la joven era ciega y ha regresado con su capacidad de visión restablecida. Nadie sabe darle una explicación razonable a este milagro. Ni a eso ni a una serie de comportamientos que adopta la muchacha una vez vuelve a casa. Prairie es ahora OA, pero no es capaz de aclarar a qué se debe ese nombre, dónde ha estado todo este tiempo y qué pretende.
La chica tiene un plan y no va a dudar en hacer lo que sea preciso (escaparse de casa, suplantar una personalidad, enfrentarse al tipo duro del barrio...) para lograr su propósito: necesita un espacio donde reunirse y cinco personas que la acompañen. Y lo va a conseguir. Y así será como Prairie comenzará a contar cada noche durante una hora (sus padres no le permiten estar más tiempo fuera de casa) quién es y lo que le ha sucedido. De este modo también la audiencia se irá enterando de dónde surge la protagonista y las peripecias que ha tenido que pasar en los últimos años.
A partir de ese momento el espectador que se quede frente a la pantalla deberá hacer un acto de confianza absoluta para entrar en una trama difícil de seguir y en la que el guión va de un salto mortal a un triple salto mortal. Cuando parece que hemos empezado a comprender, la historia da una vuelta y comienza una deriva diferente. Cuando esta se endereza, la trama adquiere nuevos tintes. Cuando nos aclaramos nos dicen no se vayan todavía que aún hay más. Cuando creíamos que no nos podían sorprender más va y aparece Paz Vega, como femme fatale en una Cuba imposible.
'The OA', en realidad, está estructurada como un gran cuento (en el que se mezcla la ciencia ficción, la fantasía y la aventura) del que la protagonista es narradora y cuyo final es complicado de adivinar. Pero además la serie encierra otros cuentos, los de cada uno de los cinco oyentes que escuchan atentos el periplo de Prairie. Cada uno de ellos tiene su propia historia, su propia lucha, su propia OA. Y es esa contienda individual la que les une. En ese punto la nueva apuesta de Netflix conecta con el espectador. Más difícil lo tiene para lograrlo con el resto del argumento, que exige demasiada fe o simplemente dejarse llevar. Tal vez esa sea la única manera de colarse en una nueva dimensión, más allá del mundo que concebimos. Sí, de eso también va 'The OA'.
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Ana del Castillo
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