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Borja Crespo
Jueves, 9 de marzo 2017, 16:55
Su magnetismo en pantalla en innegable. Mide casi 1,90 y goza de una planta elegante cuando quiere, enigmática siempre (su nombre suena como el próximo James Bond en las quinielas). La expresión de su rostro puede llevar a engaño: ¿es de fiar o todo lo contrario? Dicen que habla cinco idiomas, aparte del que le toca: francés, italiano, español, latín y griego. Tom Hiddleston (Westminster, Londres, 1981) es conocido, sobre todo, por su papel de Loki, el hermano descarriado de Thor, de mente retorcida, maquiavélico y avieso. Un gran villano marca Marvel que ha encontrado en la saga cinematográfica 'Los Vengadores' una buena franquicia donde explayarse, enfrentándose al variopinto grupo de superhéroes que impulsó Joss Whedon (por fin un tebeo de mamporros hecho carne e infografía), aparte de pretender ser el rey de la función en la serie de películas donde se las ve con el dios del trueno, al que tiene una envidia de espanto. Quiere ser califa en lugar del califa, pero su furioso allegado, el rubio del martillo pesado, con el que comparte lazos de sangre, se niega a aceptarle en su casa, ni en la de Odín, dados sus oscuros modales, un comportamiento pérfido que le ha permitido situarse entre los grandes malvados de la historia del cine de entretenimiento masivo.
Su rol de Loki, con cuernos y a lo loco, perfilado a conciencia, le ha catapultado a la fama, además de su sonado romance con Taylor Swift, ya finiquitado, pero sus dotes interpretativas van mucho más allá, como bien demostró en la exquisita 'Sólo los amantes sobreviven' (2013), obra de culto precoz, consciente de su condición, pergeñada por Jim Jarmusch, creador estadounidense adalid del cine independiente, obligado en los últimos tiempos a buscar financiación lejos de su país de origen, principalmente en Europa, para sacar adelante su personal manera de entender el lenguaje cinematográfico, aunque con la genial 'Paterson' ha vuelto a casa luciéndose con un presupuesto ajustado. La propuesta protagonizada por Hiddleston, junto a la siempre especial Tilda Swinton, es una peculiar historia de vampiros que se programó en Cannes y gustó a rabiar en el festival de Sitges, donde se llevó el Premio de la Crítica y el Gran Premio del Jurado. Un singular romance ambientado en Detroit y Tánger, escrito por el propio Jarmusch, basándose en el último libro que publicó Mark Twain: 'Los diarios de Adam y Eve' aunque no hay ninguna referencia directa, más allá de los nombres de los personajes-. Tom encarna a un músico underground tendente a la depresión que no entiende a los seres humanos, mientras su amante se toma las cosas más a la ligera y lleva con orgullo su condición de chupasangres.
Ambos artistas bordan sus respectivos papeles de existenciales criaturas de la noche que llevan siglos colgados el uno del otro, mientras el mundo decae a su alrededor. "Para el propósito de nuestra película, el vampiro es una resonante metáfora, una forma de enmarcar las intenciones ocultas de la historia", relata el alma máter del filme. "Esta es una historia de amor, pero también es la historia de dos extraordinarios forasteros a que, debido a sus inusuales circunstancias, tienen una vasta visión de la historia de la Humanidad, incluyendo sus impactantes logros y sus trágicos y terribles fracasos. Adam y Eve son ellos mismos metáforas del presente estado del ser humano: son frágiles y están en peligro, son susceptibles a las fuerzas naturales, y a la reducida visión de aquellos que se encuentran en el poder".
Kong y el rascacielos
Hiddleston, ganador de un Globo de Oro por su participación en la serie televisiva 'El infiltrado', colaboró con el cineasta mexicano Guillermo del Toro en 'La cumbre escarlata' (2015), un relato oscuro con fantasmas que vuelven del pasado con Jessica Chastain de compañera de reparto que brinda al espectador una propuesta formalmente atractiva, con una deliciosa estética gótica con tonos carmín, que se decanta por el horror clásico con tibio resultado. Un filme de época sobrenatural con una mansión lúgubre como telón de fondo donde prima la forma frente al fondo, todo lo contrario a la excelente 'High-Rise' (2015), donde se funden con precisión evasión y reflexión. La dificultad que conlleva adaptar la literatura del visionario escritor J.G. Ballard, un relato tan complejo narrativamente como 'Rascacielos', no impidió a Ben Wheatley firmar una obra de autor de altura. Si ya demostró su valía en la demoledora 'Kill List', la desopilante 'Turistas' o la alucinógena 'A Field in England', aquí se rindió por el bien del público desprejuiciado a la experimentación de lleno, invitando al espectador a realizar un viaje alucinante al centro de la decadencia humana.
Con Cronenberg en el disparadero, 'High-Rise' se estrenó en nuestra cartelera contra todo pronóstico. Hiddleston encabeza un reparto coral que deja fluir sus bajos instintos a medida que avanza la acción. Un rascacielos es la metáfora de nuestra existencia, del sistema que nos acoge, de una civilización incapaz de avanzar sin pisar la cabeza del prójimo. Las clases sociales se cuentan por pisos, del bajo al ático, y su armonía puede explotar en cualquier momento. Una pieza maestra, arriesgada y perturbadora, que se paseó por numerosos festivales internacionales despertando filias y fobias a su paso, como tiene que ser. 'Medianoche en París', 'War Horse' y 'The Deep Blue See' también figuran en la filmografía de un actor que también deja su impronta en las tablas mostrando cierta devoción por Shakespeare -se graduó en la Real Academia de Arte Dramático de Londres- y ha prestado su voz a los Muppets y 'Trollhunters', la aventurera serie de animación de Del Toro apadrinada por Netflix. Este fin de semana es noticia por su particiación en 'Kong: Isla Calavera', el enésimo intento del negocio hollywoodense, en horas bajas creativamente hablando, en su imparable cruzada por perder los papeles a base de azotar al espectador con viejas ideas replanteadas, masticadas y aceleradas. Se estrena una nueva versión del mítico King Kong, la gigantesca bestia enamorada, con una aventura original dirigida por Jordan Vogt-Roberts ('Los reyes del verano'). El origen de uno de los iconos esenciales del cine de terror es objeto de un remake, reboot o cómo quieran llamarlo que el propio Hiddleston ha calificado como 'puro rocknroll'.
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Álvaro Machín | Santander
Guillermo Balbona | Santander
Sócrates Sánchez y Clara Privé (Diseño) | Santander
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