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¿Sabes cómo decir adiós a una relación de forma sana e inteligente?

¿Sabes cómo decir adiós a una relación de forma sana e inteligente?

Si estar con esa pareja implica un sufrimiento continuado, sin que te reporte los momentos de felicidad que se necesitan para crecer juntos y enriquecer a las partes implicadas, es muy probable que la relación ya esté muerta

Alicia Aldonza Pérez

Psicóloga sanitaria experta en pareja e inteligencia emocional

Martes, 24 de octubre 2023, 17:18

En algún momento de la vida todos hemos podido vivir el desencuentro de una relación, rara es la persona que no ha experimentado el sabor amargo de una ruptura. Aquello que un día fue llamado amor entre dos personas atraídas por el impulso irrefrenable de la química del amor, pasa a convertirse en un gélido desencuentro.

El desvanecimiento de una relación de pareja forma parte del fluir cambiante de la vida, en la evolución de la pareja influye el desarrollo de las partes que la componen. Si estar emparejado implica un sufrimiento continuado, sin reportar momentos de la felicidad que se necesitan para crecer en pareja y enriquecer a las partes implicadas, es muy probable que la relación ya esté muerta, siendo muy difícil rescatarla y que aflore de nuevo. Cuando identifiquemos que nuestra relación nos resta más que nos suma, percibiendo que nos perjudica emocionalmente y afectando a nuestras conductas a nivel individual y en pareja, entonces es tiempo de tomar decisiones. En muchos casos lo más inteligente y saludable para ambas partes es darse la oportunidad de caminar por separado.

El escenario de una ruptura no suele ser de los más agradables de la vida, por lo general, la amargura de ponerle voz y darle nombre a lo que probablemente ya se viene respirando en el contexto de la pareja, es complicado y doloroso. Implica vivir un duelo, que puede ser más o menos traumático, dependiendo de las personas y la situación. Tanto si eres quien toma la decisión o por el contrario quien recibe el mal trago de ser dejado o dejada, nadie está libre del sufrimiento que genera el desamor.

Cuando hablamos de ruptura, es más sencillo que nuestra mente nos lleve a empatizar con la persona que ha sido dejada y vernos reflejados en su dolor. Si es cierto que quien rompe, siendo consciente de que ya no hay amor, suele ir acompañado de sentirse liberado, pero no por ello quiere decir que no sufra, lo más probable es que vaya procesando el duelo del desencuentro desde tiempo atrás. Tengamos presente que en mayor o menor medida una ruptura lleva implícitos sentimientos que se pueden convertir en algo muy difícil de gestionar.

Los tipos de rupturas son innumerables y es prácticamente inevitable que no existan momentos dolorosos a la hora de afrontar el duelo. Aleksandr Popov

Son numerosos los contextos en los que se da el fin de una pareja; que una de las partes este enamorada y la otra no, que la persona que rompa sea el que sigue amando pero identifica no ser correspondido, que ambas estén desencantadas pero están encarcelados en esa zona de falso confort que no les permite ser realmente ellos, incluso que las dos partes sientan amor pero sean incompatibles en la convivencia de pareja después de muchos intentos, siendo incapaces de amarse de forma sana y tomen la decisión de romper.

Innumerables son los tipos de rupturas que se llegan a dar y es prácticamente inevitable que no existan momentos dolorosos a la hora de afrontar el duelo. Sin olvidar, aquellos contextos en los que las parejas tiene hijos, que suele ser más complicado y sería para crear un artículo solo dedicado a esos casos.

Quién toma la decisión también implica que pueda ser más o menos desgarrador, no es lo mismo que rompa aquella persona que ya no siente amor, que lo decida la persona que sigue estando enamora o que ambos elaboren la ruptura. En todos los casos, hacer frente la muerte de una relación genera una carga emocional en la que aprender a manejarlo de forma asertiva, empática, afectiva, madura y resiliente ayudará a contrarrestar consecuencias del duelo y poder gestionar esos estados vitales de manera que pase la menor factura traumática a las partes.

Si tú estás viviendo una etapa complicada de la pareja y te ves inmerso o inmersa en el proceso de la ruptura y quieres minimizar las consecuencias doloras, viviendo el duelo de forma que sientas que has hecho las cosas bien, que aquello que empezó siendo amor lo puedas despedir de forma saludable, aquí te muestro unas claves esenciales, algo que indudablemente te favorecerá.

Es importante ahorrarse situaciones de ambigüedad y desconcierto sobre lo que significa la pareja. Jurien Huggins
  1. Ambigüedad y desconcierto

    Asegurarse de la decisión con responsabilidad

Romper una relación genera una brecha entre ambas partes, que origina un daño difícilmente reparable en caso de querer intentarlo de nuevo, incluso puedes encontrarte con que la otra parte ya no quiera retomar la relación por el daño causado. Es importante ahorrarse situaciones de ambigüedad y desconcierto sobre lo que significa la pareja, y más si en el mundo de pareja que habíais creado, tenéis unos hijos o personas que se van a ver implicadas en las consecuencias del cambio.

Cuando el desamor ha anidado en tu interior, sintiendo y siendo consciente de que ya no amas a la otra persona es esencial tenerlo claro para dar el paso con responsabilidad. Es natural que las dudas te asalten la mente, si es así busca con quién hablarlo, una buena amistad por ejemplo, pero nunca con la pareja. No vuelques esas dudas con tu pareja para no sembrar incertidumbre en caso de que te arrepientas. Puede ser momento de buscar asesoramiento psicológico, que te ayudará a reflexionar y a descubrir la certeza de que quieres zanjar la relación de forma firme.

  1. No seas egoista

    No hagas 'ghosting'

El desaparecer sin dejar rastro, es una de las formas de zanjar una relación más inmadura e inaceptable. Suele darse en las relaciones cortas, siendo menos frecuente en relaciones duraderas, pero también se dan casos en los que después de crear una vida juntos, una de las partes se aventura a romper llevando a cabo «la huida de los cobardes». Es una de las maneras más egoístas, carente de afrontamiento con responsabilidad afectiva que se puede presentar a la hora de romper la relación.

  1. Con serenidad

    Se honesto contigo y con la otra parte

La honestidad es una cualidad que engrandece a la persona que la muestra. Ser honesto con los demás parte de ser honesto con uno mismo. A la hora de romper una relación buscar el ser justo para dañar lo menos posible a la otra parte, pasa por ser una persona que deja los egoísmos y la ambigüedad a un lado. En muchas ocasiones, pensamientos como «voy a ser la mala o el malo de la película en todo esto» hace que se mantenga en el tiempo una relación que está deteriorada y que no está fundamentada en el amor. Si lo que se respira en tu interior es que la relación está acabada, es momento de aplicar la honestidad acompañada de serenidad para dar el paso y poder daros la oportunidad de evitar que empeoren los conflictos y que vuestra distancia sea mayor.

Buscad un sitio tranquilo y sin público para hablar. Fred Moon
  1. Momento de total intimidad

    ¿Cuándo, dónde?

Buscar el momento y el lugar adecuado es un aspecto importante para poder dar el paso de la forma más civilizada y saludable posible. Ya sea dentro del hogar común o en un punto de encuentro si todavía no se ha compartido vivienda, es esencial que sea en un momento de total intimidad. Intenta que no haya público alguno o estar lo más apartado posible. Evita tratar este tema en lugares como el coche, ya que con seguridad genera un momento de tensión y puede conllevar riesgos innecesarios. En caso de que haya hijos, es sumamente importante que el abordaje se dé en la intimidad de la pareja, para luego valorar el cómo se va a comunicar a los hijos.

Elige el tiempo en el que percibas que vuestras emociones están en calma, sin ser en los momentos en plenas discusiones, que conllevan perder el control y provocar situaciones más traumáticas. Evita plantearlo cuando la otra parte este atravesando una crisis personal o profesional, ante la pérdida de un ser querido o la comunicación del diagnóstico de una enfermedad, puede que lo que toque en ese momento es acompañar a la persona que un día escogiste para ser tu compañero o compañera de vida y que ahora necesita apoyo. Darse un tiempo para que pueda recibir la ruptura con más fuerzas. En casos tan complicados, si no te has buscado ayuda profesional puede ser el momento de dar el paso y recibir la ayuda necesaria.

  1. Sinceridad sin crueldad

    ¿Cómo?

La forma más humana de comunicar que ya no quieres continuar es de cara a cara. El cara a cara es una muestra de respeto y madurez, tanto si dentro de ti se mantiene un cariño por la otra parte como si no. Romper a través de un email, whatsapp o Instagram es muy impersonal e inmaduro y puede no dejar clara la ruptura. Si te encuentras dentro de una relación a distancia, la manera más justa es mediante video llamada pero nunca con un simple mensaje. Evita que sea de forma brusca e inesperada, prepara a la otra parte dentro de lo posible, a veces con un simple «quiero que hablemos, necesito hablar contigo».

Sinceridad sin crueldad, la sinceridad es necesaria y más ante la persona con la que has compartido toda tu intimidad. La verdad ayuda a liberarnos pero si va a herir de forma profunda al otro sin ser constructivo, cuida mucho el propósito de esa verdad. No des detalles que puedan provocar más dolor, si por ejemplo has conocido a otra persona, no es necesario hablar de ella, ni hacer comparaciones.

Recuerda aplicar la empatía y proteger la autoestima de la persona que recibe la noticia, sin reproches ni peleas. Procura que se de en un acto de cariño, evita descalificaciones, frases como «ya no me haces sentir nada», es mejor decir «las personas cambiamos y mis sentimientos han cambiado y el amor no se puede forzar». Comprende que puede ser un momento de fuertes emociones para la persona dejada, mantén la calma y se firme. No generes falsas esperanzas con frases como «quien sabe en un tiempo….» o «necesito tiempo», la ambigüedad no es justa para la persona que es dejada.

Asume tu responsabilidad de la decisión, plantéalo desde la perspectiva de la primera persona. Eric Ward

No busques quedar como amigos, si no habéis sido amigos y vuestra relación no está basada en la amistad, no puedes pretender tener una amistad con quien te siente como pareja y no como amigo. Sería diferente si ambas partes estuvieras en el mismo punto de deterioro emocional como pareja y os sintieseis amigos. Si no es así, la persona dejada ha de curar su herida y difícilmente se cura siendo amigos. El tiempo y la distancia será muestra de si podéis llegar a tener una amistad o no.

Evita argumentos que den lugar a sentimientos de culpa en la otra parte, no es necesario sacar a la luz comportamientos que no te han gustado de tu pareja, aunque te haya fallado. Asume tu responsabilidad de la decisión, plantéalo desde la perspectiva de la primera persona.

Ten preparado el organizarte una vez dado el paso, dependiendo de si compartís vivienda o no, de quién se tiene que mover, de si hay hijos o mascotas en común. Si vivíais en la misma casa, lo ideal es poder dejar de convivir juntos lo antes posible. Buscar un punto de acuerdo, si el que se tiene que ir es la persona dejada, puede necesitar un tiempo para organizarse, mientras es más apropiado que por tu parte busques otro sitio durante ese tránsito, en casa de un familiar, en un hotel o con amigos. Todo dependerá de vuestras circunstancias. Lo importante es poder daros espacio de forma calmada, tomado distancia para luego poder abordar el reparto de pertenencias o negociar que hacer con todo lo que teníais a medias y así dejar bien suelto aquello que os ataba, sin olvidar hacerlo con respeto y más sí hay hijos en común.

Ruptura con hijos, en estos casos es vital tener presente que siempre vais a estar unidos y ser una familia. Desde ese punto, es esencial romper siempre desde el más profundo respeto y amor, promoviendo que se sientan seguros y amados, sin convertirles en monedas de cambio, porque ellos han de ser vuestro mayor proyecto de vida, para ayudarles a ser seres que caminen por la vida de forma segura y sin cargas de lo que ha sido vuestra pareja.

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