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JOSÉ JAVIER GÓMEZ ARROYO
Jueves, 5 de septiembre 2019, 15:02
A finales del siglo XIX los pasiegos en sus tres villas vivían básicamente del ganado y en unas condiciones de vida que se hacían ... muy difíciles para familias con muchas bocas que alimentar, un duro trabajo y pocos recursos económicos. Por otra parte, condicionantes como la última guerra carlista, las hambrunas o las epidemias, habían dejado sumidos a estos valles, como al resto de España, en un estado de acuciante necesidad. Tales males produjeron entre los pasiegos una emigración forzada de muchos jóvenes que rápidamente destacaron en el arte de la mercadería, no sólo de quesos y mantecas con los que tradicionalmente ya eran famosos sino con otros tan variopintos como vendedores de aloja (bebida refrescante de agua con miel o azúcar a la que se le añadía romero, limón anís, ron...) de castañas asadas, barquillos, galletas o de helados, ocupaciones mundanas que los pasiegos han hecho costumbre en su modo de vida desde hace más de un siglo y que, tal cual se tratase de empleos familiares, eran transferidos de padres a hijos. Quizá el mundo de los heladeros haya representado en las villas pasiegas el más arraigado quehacer después de la ganadería, pues desde finales del XIX traspasaron las fronteras del norte de España para asentarse en Francia, Bélgica, Italia o incluso Alemania, creando a su vez empresas con apellidos propios de pasiegos. Este fue el caso de Luis Ortiz Martínez, nacido en la villa de San Pedro del Romeral en 1889 y que su atrevimiento le llevó a recorrer en su juventud varias localidades en Francia, hasta que en 1921 fijará su residencia junto a su mujer, la también pasiega de Vega de Pas Mercedes Martínez de la Maza, en Saint-Dizier, en el norte francés, donde abrió un pequeño obrador de helados que, bajo el nombre de Glaces Ortiz, habría de ser el embrión de Miko, una de las más grandes empresas heladeras en el mundo.
Los comienzos no fueron fáciles, pues las materias primas como leche, huevos, azúcares y potenciadores de sabor habían de ser mezclados artesanalmente y enfriados en barriles de sal de hielo durante la noche, labor en la que muchas veces colaboraban sus cinco hijos pequeños y que llegaban a la escuela con ampollas en las manos de tanto amasar, niños que durante los fines de semana recorrían todas las localidades cercanas a Saint-Dizier con sus bicicletas, a las que habían añadido una heladera para transportar el género, porque la necesidad apretaba a toda la familia. Aquél diminuto obrador, que con mucho sacrificio fue aumentando en tamaño y ventas, creó al tiempo diferentes productos relacionados con el congelado, como fue la crema de castañas, polos de hielo cubiertos de chocolate o pasteles de helado. Fallecido Luis Ortiz en 1948, fueron su esposa e hijos los que tomaron las riendas de la empresa y se lanzaron en la propia localidad francesa a la creación de Helados Miko en 1951, nombre que curiosamente fue tomado de un cachorro de perro foxterrier y que con los años se convertiría en un imperio económico. A partir de entonces Miko emprendería su camino hacia el éxito con la adquisición de nuevas unidades de producción y la expansión por todo el territorio galo, luego vendría la dispersión internacional por Alemania, Bélgica, España, Suiza, Holanda, Japón, Corea... por todos los supermercados, panaderías, restaurantes, playas y todo punto de venta que se preciase. Entre 1951 y 1960 'Helados Miko' multiplicó la producción por veinte y el canino nombre de la empresa aparecía anunciado en periódicos, revistas y televisión, estando presente la marca incluso en el Tour de Francia patrocinando a cinco equipos ciclistas y el maillot amarillo entre 1971 y 1983, a fin de garantizar una presencia significativa en los medios de comunicación, particularmente en el de la televisión y que comenzaba a ser un próspero cauce publicitario.
En el año 1975 se crea en España el grupo de empresas Bankoa, de cuya asociación empresarial surgió la firma de helados Miko en España y que nada tenía que ver con la compañía Miko francesa de los hijos de Luis Ortiz. Lejos de entrar en los tribunales, la familia Ortiz no puso objeción alguna y aceptó la denominación copiada de su nombre, pero sí condiciones: «De este mismo grupo de empresas (Bankoa) nacerían a finales de los setenta los congelados Vivagel y los helados Miko, que tomarían su nombre de una firma francesa que entonces era especialmente conocida por su patrocinio del Tour de Francia. En compensación la empresa gala Ortiz-Miko se hizo con el 25% del capital de la vasca». (¿Qué fue de Helados Miko? Escrito de José A. del Moral. Revista Ganancia, agosto de 2008.) Durante muchos años, dato muy poco conocido entre los consumidores de ambos países, la marca Miko representó en España y Francia a dos empresas distintas, aunque los pasiegos controlaban también ese 25% de la firma española.
Casualidades de la vida, en 1994 la multinacional Unilever, a quien los Ortiz habían comprado años atrás la marca de helados de la casa Délico, recompra la multinacional Miko a la familia. El 16 de marzo de 1994, acorde al Reglamento de Concentraciones, la comisión de control de la Unión Europea decide permitir a la multinacional alimentaria Unilever tomar una participación mayoritaria en la Société Anonyme Financière du Froid Alimmentaire (SAFRAL) presente principalmente en los sectores de alimentos congelados y helados en Francia a través de su holding principal, Helados Ortiz-Miko. (Europa-press 16-03-1994. Documento público 94/221.) Unilever es hoy en día la empresa fabricante de helados más grande del mundo en su grupo de la Heartbrand y, de las veintisiete grandes empresas heladeras que controla, la de Miko figura entre las más relevantes. La familia Ortiz sigue siendo hoy en día toda una institución en Saint-Dizier, ciudad que dedicó un colegio y una calle al precursor Luis Ortiz, además de crear el fabuloso Museo Miko para gozo del mundo entero como recuerdo a un pasiego trabajador, a una pasiega tenaz, a unos hijos emprendedores y a una multinacional que llegó a ocupar los muy dignos puestos de primera empresa de congelados y cadena alimentaria del frío en Francia y tercera en Europa.
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